Una decisión de gestores que los políticos rehúyen

25 sep 2019 / 09:52 H.

    Ya lo advirtió el Banco de España el pasado mes de mayo: la edad del votante medio va subiendo y complica la adopción de una reforma del Sistema público de pensiones porque los partidos políticos temen el impacto que podría tener sobre los casi 10 millones de votos de pensionistas -a los que se suman los de las cohortes más próximas a la jubilación- la adopción de eventuales medidas percibidas como impopulares a corto plazo, pero necesarias a medio plazo e ineludibles a largo para lanzar un salvavidas a los futuros jubilados.

    Para colmo, la cada vez más urgente reforma de las pensiones demanda lograr un amplio consenso, algo que parece lejano y difícil de conseguir si observamos la inestabilidad política en la que está sumida España desde hace casi cuatro años y que evidencia la extrema dificultad de nuestros líderes para llegar a acuerdos de Estado.

    A ello se añade el hecho de que la ralentización económica hacia la que camina la economía española agrava el problema del déficit de la Seguridad Social y, por ende, de la deuda pública, mientras engrosa el peso de gasto en pensiones sobre el PIB y acelera su avance.

    Ante este escenario, los expertos de elEconomista Pensiones piden responsabilidad y compromiso a la clase política, ya que la reforma del Sistema es ineludible y cualquier demora en abordarla agravará la dureza del reequilibrio.

    Por ello, es necesaria una perenne campaña de información por parte de los poderes públicos de modo que los ciudadanos comprendan exactamente las aristas del problema de la sostenibilidad de las pensiones huyendo de alarmismos forzados, también, por la batalla electoralista y bajo la concienciación de que la demora de una medida impopular puede deparar otra mucho más contestada en el futuro.

    Los problemas que acechan al Sistema Público de Pensiones están identificados, medidos y proyectados con cifras en negro sobre blanco en numerosos informes y estudios: Fedea, AIReF, Banco de España, OCDE, FMI. Las vías de solución están también definidas y se trata de elegir el modelo por el que se apuesta a través de un consenso suficiente. El problema estriba en trasladar una decisión técnica a la arena política, donde se rehúyen las grandes decisiones de coraje político para aglutinar mayorías.