Última oportunidad de subsistir
para la España vaciada

31 jul 2019 / 12:03 H.

    Muchos ciudadanos de nuestro país habrán sido conscientes de la situación crítica que viven los pueblos de la conocida como España vaciada desde que la problemática saltase a la cabecera mediática durante el proceso de elecciones de este año, cuando todos los partidos incluyeron en sus programas medidas para revertir la situación que amenaza con tocar de muerte la actividad y la vida en numerosas localidades, incluso provincias, del interior de la geografía nacional.

    La realidad es que estas zonas han llegado al límite de su existencia en términos económicos y poblacionales, y su supervivencia dependerá en buena medida de que los partidos políticos, y especialmente el futuro Gobierno, articule una estrategia que frene en seco el éxodo de las generaciones más jóvenes hacia los núcleos urbanos, para lo que parece fundamental que se lleve a cabo un proceso de reindustrialización que dote de tejido productivo a los pueblos y permita la creación de riqueza que motive la permanencia en estos núcleos de las familias.

    Un elemento fundamental, este económico, en el proceso de recuperación de la ocupación de estas zonas ya que se presupone un factor dinamizador en sí mismo. De hecho, la actividad de estas áreas ya se está viendo afectada no solo por la falta de empresas capaces de generar riqueza sino por el propio ciclo de un consumo comercial que se transforma por el envejecimiento de la población y se dirige hacia una bolsa de bienes de carácter básico sin aportes de valor añadido, que provoca la evaporación de las inversiones.

    Pero no solo provoca esa tendencia un perjuicio en las generaciones más jóvenes, y que mayor perspectiva de trabajo y consumo tienen, sino que afecta a las propias personas que permanecerán en estas áreas rurales en el futuro, principalmente los más mayores. Ellos siempre recibirán sus prestaciones de jubilación o asistenciales aseguradas por la Seguridad Social, si bien de tratarse de un sistema local estas serían completamente insostenibles en términos de ingresos por cotizaciones de los trabajadores de dichas zonas contra el gasto que implican las mensualidades.

    De este modo, solo la clase política guarda artillería para revocar la tendencia e incentivar la repoblación de los paraje y esta habrá de ser desplegada en esta legislatura si en la próxima convocatoria electoral se hablen ya de soluciones para la España abandonada.