Sobrevivir a la jubilación
siendo autónomo... es posible

Antonio Benito, director de Formación de CNP Partners

27 feb 2019 / 09:12 H.

    Mañana cumplo 65 años y, como imaginaba, echo la vista atrás y veo, no sin cierta preocupación, lo rápido que ha pasado mi vida. Recuerdo cuando empecé a trabajar y los vaivenes que he dado en estos cerca de 40 años de madrugones, alegrías y preocupaciones para mantener mi empresa abierta, todas las dificultades pasadas y cómo las fuimos superando poco a poco hasta hoy.

    Recuerdo la primera entrevista que tuve con Juan Carlos ya hace muchos años, en la que me decía que me tenía que preocupar por la pensión de jubilación, y otras posteriores, en las que me insistía sin piedad sobre la necesidad de ahorrar más. Recuerdo lo que me reía comentándolo con algún amigo y cómo, en ocasiones, aparecían las dudas sobre la conveniencia de aumentar o incluso seguir con esa planificación. Hoy le doy las gracias, cada vez que nos vemos, por haber insistido lo suficiente para transmitirme la importancia de tener algo más que la propia prestación de la Seguridad Social. En dos horas tengo una cita en la Tesorería de la Seguridad Social para que me comuniquen cuál será la cuantía de pensión que me quedará y que percibiré durante muchos años. Juan Carlos ya me ha avisado: “No te preocupes, que esa parte la tenemos bien cubierta, piensa en esa cantidad como un complemento de lo que necesitas en tu día a día, no como el grueso de tus necesidades económicas”.

    Iré tranquilo, ya sé cuál es la pensión que voy a cobrar. No porque haya recibido el famoso sobre naranja informándome de cuál sería mi pensión de jubilación con el tiempo suficiente para tomar decisiones, sino porque Juan Carlos me explicó en su momento, y me mantuvo actualizado, sobre las reformas y cambios realizados modificando cada año esa miniplanificación para ir alcanzando los objetivos de ahorro que nos marcábamos, con esfuerzo, sí, pero ahora con la satisfacción de no tener que preocuparme por llegar a fin de mes.

    Esta situación, que en principio debiera ser la más común de todas, en el colectivo de autónomos es donde menos se produce, siendo como es uno de los colectivos más vulnerables respecto a las prestaciones que reciben de nuestro sistema de Seguridad Social -de reparto, público, obligatorio y contributivo-. El origen de la insuficiencia de prestaciones en este colectivo lo encontramos en el nivel de aportación que se realiza durante gran parte de su vida laboral y la falta de información que reciben al respecto para paliar esta situación que, más tarde o más temprano, llegará.

    En aras a la concienciación de todos, no sólo de los autónomos, pero especialmente dirigido a ellos, y hacia la necesidad de crear fondos de ahorro que nos permitan tener una jubilación digna, aportaremos algunos datos (ver tabla) para visualizar la cuantía de pensión media de los diferentes regímenes que componen nuestro sistema.

    Existen multitud de elementos que influyen en el sistema y nos repercuten de manera personal:

    - Factores sociopolíticos, como la falta de rigor en la definición de los parámetros que enmarcan la prestación de jubilación, la falta de consenso político que vemos en las sesiones de seguimiento del Pacto de Toledo y el exceso de tiempo en el desarrollo normativo y aprobación de medidas que hagan sostenible nuestro sistema en el medio y largo plazo.

    - Factores demográficos, ya que sí, seremos el país con mayor esperanza de vida en el mundo -actualmente 82,9 años, por detrás de Japón, Suiza y Singapur, pero 85,8 años en 2040, según las proyecciones del Instituto para la Métrica y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington-. Excelente noticia, solo preocupante si no lo hemos tenido en cuenta. También deberíamos considerar la brecha de género que se manifiesta en las prestaciones recibidas por nuestras madres, esposas, hermanas, tías...

    - Y factores económicos, como el déficit estructural de nuestra Seguridad Social que nos obliga a recurrir a préstamos para poder abonar las pagas extraordinarias, lo que evidencia el estado actual de la contabilidad de la Seguridad Social que ya no puede paliar el Fondo de Reserva.

    Todo ello unido a la falta de información y a una cultura de ahorro-previsión basada, en gran parte, en activos inmobiliarios.

    Un último dato: la pensión de jubilación de un trabajador autónomo que siempre haya cotizado al mínimo se encontrará aproximadamente en 760 euros al mes -si se ha cotizado un mínimo de 25 años- en 14 pagas.

    Efectivamente, existen ciertos impedimentos como imprevistos económicos, conveniencia de realizar o no las aportaciones, destinar ese ahorro a otras circunstancias, falta puntual de ingresos... que pueden poner en peligro la consecución de los objetivos. Pero tenga cerca, muy cerca, un Juan Carlos, pues será la persona que le ayude a conseguir los objetivos, modificará si es necesario la planificación inicial y será su conciencia, ese Pepito Grillo que conseguirá que tenga un pensamiento positivo el día de su 65 cumpleaños.