Radiografía del sistema de pensiones en España

Patricia Rivera Almagro, abogada. Monereo Meyer Abogados

30 ene 2019 / 12:09 H.

    Este es el contexto: el sistema de pensiones en España no ha recibido buenas críticas en los últimos años. Muchas son las calificaciones con las que ha sido tildado: “inviable”, “insostenible”, y la que ha hecho saltar todas las alarmas, “insuficiente”, lo que se traduce en que no hay para todos.

    A lo largo de los años, la esperanza de vida ha ido aumentado y hoy en día se calcula que en 2040 España será el país con mayor esperanza de vida. Sin embargo, la natalidad no ha corrido la misma suerte; así, mientras que la una aumentaba, la otra disminuía.

    Esto no son buenas noticias; no al menos para el sistema de pensiones de la Seguridad Social, puesto que el contar con una población cada vez más envejecida sólo puede significar una cosa: cada vez habrá menos trabajadores en activo que puedan mantener a aquellos en edad de jubilación.

    El drama de la insostenibilidad

    Y aquí es, precisamente, donde reside el drama y dato desgarrador para el sistema de pensiones: la “insostenibilidad” de la que todo el mundo habla y que quita el sueño a nuestros expertos.

    Por ello, son múltiples las reformas que se han hecho y deshecho en España en este sentido, entre los años 2011 y 2013. Y este 2019 no iba a ser para menos. La Ley General de la Seguridad Social, en sus disposiciones transitorias 4ª, 7ª, 8ª y 10ª, nos trae este año nuevo todo un batallón de medidas, en vigor desde el 1 de enero de 2019, destinadas a dar una guerra sin cuartel al problema que asola al sistema de pensiones. Entre ellas:

    - Se suprime la posibilidad de acogerse a la jubilación, en los términos previstos con anterioridad a la Ley 27/2011.

    - Se suprimen las jubilaciones anticipadas de los mutualistas.

    - Será necesario acreditar un periodo de cotización igual o superior a 36 años y 9 meses -tres meses más que en 2018- para acceder a la jubilación a los 65 años. En caso contrario, el acceso a la misma tendrá que esperar a los 65 años y 8 meses -2 meses más que en 2018-.

    - Para calcular la base reguladora, ahora se tendrán en cuenta las bases de cotización de los 264 meses (22 años) inmediatamente anteriores al hecho causante.

    - Se amplía la edad de acceso a la jubilación parcial a los 61 años y 8 meses, siempre y cuando se acredite un periodo de cotización de 34 años y 9 meses. De lo contrario, la edad de acceso se ampliaría automáticamente a los 62 años y 4 meses.

    ¿Serán suficientes? No lo sabemos.

    Cuentas nocionales, la solución definitiva

    Otros países con el mismo problema han optado por atacar el problema de raíz, volviendo su vista hacia otros tipos de sistemas de pensiones.

    Conviene recordar los dos tipos de sistemas de pensiones más sonados: el de reparto y el de capitalización. El primero
    -vigente en España- consiste en que las aportaciones de los cotizantes se destinan a un fondo común del que salen las pensiones de los jubilados actuales; el segundo consiste en que las aportaciones de los cotizantes se destinan a un fondo privado -como una hucha personal- que les estará esperando a la fecha de su jubilación.

    Pero existe otro sistema de pensiones, el de cuentas nocionales, que parece ir ganando terreno y que vio por primera vez la luz en la década de los años 90, una combinación entre el sistema de reparto y el de capitalización: si bien los cotizantes pagan las pensiones de los jubilados actuales -sistema de reparto-, al mismo tiempo se crea una cuenta virtual donde se reflejan las cotizaciones que a lo largo de su vida laboral va realizando el cotizante. Se trata de una cuenta virtual que, a la hora de acceder a su propia jubilación, se tendrá en cuenta de cara al cálculo de su pensión.

    Así, el efecto sería como si cada cotizante recibiese como pensión por su jubilación la cantidad que previamente hubiese aportado como cotizante -sistema de capitalización-. Este es el modelo que reina en Suecia, Italia, Letonia y Polonia. Y es que uno de los aspectos más revolucionarios de este modelo de pensiones reside en la posibilidad de que sea cada ciudadano quien decida cuándo se retira del mercado laboral. Por no hablar del aliciente que tras ello se esconde al respecto de alargar, voluntariamente, la vida laboral, en tanto en cuanto lo que se cotiza se liga directamente a lo que en un futuro se cobrará por la pensión de jubilación.

    No obstante, este modelo no estaría del todo libre de riesgos similares a los actuales. Ahora bien, gracias a la incidencia del sistema capitalista en este modelo, dichos riesgos se encuentran minorados.

    Según los expertos, el modelo de cuentas nocionales es, desde un punto de vista contributivo y actuarial, mucho más justo y sostenible.

    ¿Será esta la llave a la salvación del actual sistema de pensiones en España que tanto peligra? No lo sabemos. Pero, dado que hasta la fecha nuestro modelo no parece haber dado demasiados frutos en lo que a la recuperación de nuestro sistema de pensiones se refiere, quizás deberíamos subirnos al carro y emular el sistema de nuestros países vecinos de la Unión Europea.