Pensiones y demografía, una difícil combinación

Luis Martín García, Innovation Expert de Nationale-Nederlanden

26 jun 2019 / 09:45 H.

    La situación del sistema de pensiones en España no es ajena a nadie, y es un tema que está presente en la agenda de todos los partidos políticos y en las conversaciones diarias de los ciudadanos. Somos junto a Japón el país con longevidad más alta a nivel internacional; esto es una excelente noticia, pero al mismo tiempo genera una gran disyuntiva sobre cómo podremos afrontar ese futuro periodo de nuestras vidas.

    Recientemente, tanto el Banco de España como la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) y la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) han publicado diferentes informes en los que se muestra el complicado escenario en el que el sistema de pensiones se mueve en España y reclaman ajuste de gastos, ingresos y un aumento de la edad de jubilación. Sin embargo, hay un par de aspectos relacionados entre sí de los que se habla menos -aunque cada vez son más recurridos-: la demografía y los bajos índices de natalidad. Unos elementos que representan al unísono uno de los factores que más influyen en la sostenibilidad futura de nuestro bienestar tras la jubilación y, posiblemente, una de las claves para proponer soluciones.

    En 2023, comenzará a jubilarse la llamada generación del baby boom, lo que significará un aumento de casi seis millones de personas en el número actual de ciudadanos por encima de los 65 años, según las previsiones del Ejecutivo; a lo que se suma que las personas en edad de trabajar decaerán en 2,27 millones debido, entre otras cosas, a que la natalidad en los últimos años ha descendido de manera considerable.

    De hecho, en la actualidad, el número de hijos por mujer es excesivamente bajo y las previsiones de que este descenso se invierta son poco halagüeñas. Este contexto demográfico, sin duda, complica aún más la situación en un país como el nuestro en el que el modelo de reparto es el que se utiliza para planificar las pensiones y que consiste en que los ingresos por cotizaciones sociales de los trabajadores sirven para pagar las pensiones de los jubilados en el momento, es decir, no es el individuo el que paga su pensión, sino que las cotizaciones sirven para pagar la jubilación de las personas que ya se han jubilado.

    En este contexto, estamos ante lo que los expertos llaman un suicidio demográfico, más teniendo en cuenta que no existe un respaldo de las arcas del Estado. En este sentido, los datos de la Seguridad Social son cada vez más preocupantes, con un año, el pasado, en el que se cerró con un déficit de 18.000 millones de euros... Y la situación no parece que vaya a mejorar en el futuro.

    Hacen falta soluciones para tomar el mando desde la empresa. Pero no todas las medidas pasan por potenciar la natalidad. Hablar de pensiones a gente que casi no puede llegar a fin de mes resulta contradictorio, pero hay que buscar una alternativa sostenible y basada más en la autosuficiencia -como en Suecia, donde tienen un sistema mixto de pensiones-.

    Entre las medidas que los expertos manejan para paliar esta situación, se habla de un futuro en el que se elevarán los impuestos o se reducirán las pensiones, en aumentar la edad de trabajo, en poner en práctica la solidaridad intergeneracional que permita incluir un incentivo de pensión ligado al número de hijos o en fomentar la inmigración de mano de obra cualificada. También serán necesarias buenas dosis de pedagogía que permitan a la sociedad adaptarse a esta ola de envejecimiento y concienciar a la población y a las personas con poder de decisión de la necesidad de estudiar a fondo el problema y buscar opciones que permitan y fomenten, entre otras, un incremento de la natalidad para dar solución al problema demográfico.

    Las empresas, por su parte, tienen que adaptarse a este contexto y promover desde dentro nuevos modelos y sistemas complementarios que permitan a sus equipos asegurar un futuro estable en este sentido; y que, a la vez, sea una medida más para atraer talento. Las políticas de responsabilidad social empresarial permiten dar una solución a este desequilibrio. Por ello, los departamentos de Recursos Humanos tienen un papel fundamental en este proceso, tanto a la hora de apoyar fondos privados en las empresas que complementen la pensión pública como a la hora de fomentar y facilitar una sociedad en la que la natalidad sea una de las prioridades.

    Tenemos un futuro con muy buena calidad de vida, pero insostenible de la manera que está concebido. Habrá que cambiar la forma de emplear el dinero para que podamos disfrutar del momento de la jubilación.