Mutualidades vs. Planes
de Pensiones: una comparativa

Antonio Méndez Baiges. Abogado en Mercer (Miembro de Ocopen)

26 jun 2019 / 09:27 H.

    Las Mutualidades de Previsión Social y los Planes y Fondos de Pensiones del sistema de empleo son dos vehículos alternativos para la instrumentación de la previsión social complementaria de las empresas con sus empleados vigentes hoy en día en España. Siendo aquéllas las más antiguas -originariamente supervisadas por el Ministerio de Trabajo y funcionando en sistema de reparto y, desde 1984, supervisadas por el Ministerio de Economía y funcionando en sistema de capitalización, como unas aseguradoras más-, sin embargo, los Planes y Fondos de Pensiones, aparecidos en 1987, les llevan hoy una gran ventaja en cuanto al número de empresas que los utilizan para instrumentar sus compromisos por pensiones y, en consecuencia, en cuanto al número de partícipes adheridos, volumen de recursos gestionados, etc. Un somero repaso de algunos aspectos centrales del régimen jurídico de las unas y los otros permite apreciar sus respectivas debilidades, fortalezas y campos de actuación.

    En primer lugar, las Mutualidades, con personalidad jurídica propia, comprenden sus compromisos de prestaciones y su patrimonio en un único instrumento -Estatutos y Reglamento de Prestaciones de la Mutualidad- y, por el contrario, los Planes y Fondos de Pensiones, sin personalidad jurídica propia, reparten sus compromisos en un instrumento -Plan de Pensiones, con sus Especificaciones- y su patrimonio en otro -Fondo de Pensiones, con sus Normas de Funcionamiento-.

    En segundo lugar, las Mutualidades, frente a los Planes de Pensiones, que únicamente pueden cubrir las contingencias de fallecimiento, invalidez permanente, jubilación y dependencia, pueden hacerse cargo, además, de la cobertura de prestaciones por razón de matrimonio, maternidad e hijos, enfermedad, defensa jurídica, asistencia, decesos, incapacidad temporal y ciertos daños a los bienes.

    En tercer lugar, frente a los Planes de Pensiones, que tienen siempre las limitaciones en cuanto a aportaciones anuales (8.000 euros) y en cuanto a posibilidades de liquidez o rescate, las Mutualidades, cuando actúan como alternativa a los Planes de Pensiones, tienen las mismas limitaciones en cuanto a aportaciones anuales (8.000 euros) y en cuanto a posibilidades de liquidez/rescate que los Planes, pero cuando no actúan como alternativa a los mismos, no tienen las mismas limitaciones que estos, aunque si un límite general de prestación de 300.000 euros (37,5 x 8.000), así como la posibilidad de rescate.

    En cuarto lugar, mientras que las Mutualidades carecen de ánimo de lucro y los beneficios quedan dentro de la Mutualidad, con posibilidad de derramas activas y participación en la distribución del patrimonio en caso de disolución entre los mutualistas, los Fondos de Pensiones tienen una comisión de gestión de hasta el 1,25 por ciento para la Entidad Gestora del Fondo de Pensiones y una comisión de depósito de hasta un 0,20 por ciento para la Entidad Depositaria del Fondo de Pensiones, con sus correspondientes márgenes comerciales en favor de dichas entidades.

    En quinto lugar, las Mutualidades tienen los mismos requisitos de solvencia que las Aseguradoras, pueden realizar operaciones de cesión en reaseguro y, si cuentan con autorización para operar por ramos de seguro, pueden realizar operaciones de coaseguro y aceptar en reaseguro, frente a los Planes de Pensiones, que tienen unos requisitos de solvencia propios prácticamente no usados cuando en más de un 90 por ciento de los casos los Planes son de aportación definida, y no pueden reasegurar, coasegurar ni aceptar en reaseguro.

    En sexto lugar, hasta hoy las Mutualidades pueden contabilizar a valor a coste amortizado o vencimiento la renta fija, lo que constituye mejor criterio para obligaciones a vencimiento a largo plazo, y los Fondos de Pensiones deben en todo caso contabilizar el valor diario de mercado de los activos, lo que constituye un criterio menos óptimo para obligaciones diferidas con vencimiento a largo plazo.

    En séptimo lugar, en las Mutualidades hay una participación directa de los mutualistas en el gobierno de la entidad -Asamblea General, por medio o no de delegados- e indirecta -Junta Directiva-, lo que hace de ellas un sistema óptimo para la base asociativa y muy desarrollado en este campo, en tanto que hay una participación siempre indirecta en los Planes de Pensiones del sistema de empleo -Comisión de Control- o no participación -Planes del sistema individual-, así como una práctica inexistencia de Planes del sistema asociado.

    Finalmente, las Mutualidades, cuando actúan como alternativa a los Planes de Pensiones, tienen la misma fiscalidad que éstos en cuanto a aportaciones y prestaciones y, cuando no actúan como alternativa a los Planes de Pensiones, tienen la fiscalidad de los seguros, en tanto que los Planes de Pensiones tienen una única posibilidad de actuación y una fiscalidad única.

    De todo el examen precedente se concluye que, sin detrimento de las ventajas e inconvenientes de los Planes y Fondos de Pensiones, las Mutualidades presentan unos perfiles legales muy favorables para sus socios-asegurados, a los que, por el desarrollo de estas instituciones, no parece que se les esté prestando suficiente atención a la hora de utilizarlas como vehículos para la instrumentación de la previsión social complementaria de empresa.