Más cultura financiera para afrontar el reto de la jubilación

Pedro Perelló, CEO de Fintup

24 dic 2019 / 08:58 H.

    El ser humano necesita poner nombre a las cosas, darles un sentido. Por ello, es habitual que al terminar un año hagamos un ejercicio retrospectivo de cómo se nos ha dado el ciclo que termina, para poder asignarle una etiqueta
    -o varias- que nos ayude a clasificarlo en el archivador de nuestra vida. Y también necesitamos plantearnos aspectos que mejorar, nuevos retos, metas que alcanzar en el ciclo que comienza.

    Si hacemos balance de este año 2019 en lo que respecta a la economía y las finanzas personales podríamos concluir infinidad de ideas, pero nos vamos a centrar en tres. La primera, que nuestro país tiene un serio problema con las pensiones. La realidad es que no salen las cuentas: el gasto en pensiones contributivas en noviembre fue de más de 9.700 millones de euros, y el Fondo de Reserva de la Seguridad Social se ha quedado con apenas 2.150 millones de euros después de que el Estado haya tenido que buscar ayuda en
    la “hucha de las pensiones” para abonar la paga extra de Navidad a los nueve millones de pensionistas.

    La segunda, que deberíamos tomar conciencia respecto al papel proactivo que necesitamos adoptar a la hora de planificar nuestra jubilación. Porque es evidente que el sistema del que nuestros mayores han disfrutado hasta ahora ya no se sostiene y lo más probable es que tengamos que pagar más en el futuro a cambio de una prestación mucho menor. Pero los que aún somos trabajadores en activo tenemos en nuestras manos la responsabilidad de tomar las medidas necesarias para poder gozar de una situación económica digna cuando nos jubilemos. Y eso no va a ser posible solo con la pensión que cobremos.

    Esto nos lleva a la tercera idea: en España falta cultura financiera. Hace falta reforzar la educación financiera, fomentar en la sociedad los conocimientos y las habilidades necesarias para gestionar correctamente nuestro dinero y controlar nuestro patrimonio de la forma más eficiente, con el fin de tener unas finanzas personales saneadas y una estrategia a largo plazo de cara a la jubilación.

    Los más jóvenes deberían aprenderlo desde el colegio, esto es algo que tendría que cambiar desde ya: menos materias que no se sabe muy bien para qué sirven y más conocimientos prácticos sobre algo que realmente van a necesitar cuando sean adultos. Y los adultos, por suerte hoy día tienen a su disposición una amplia oferta de empresas de asesoramiento y acompañamiento financiero que pueden ayudarles y orientarles en ese camino. Y así llegamos al que sería el principal reto para el año que comienza: empecemos ya a tomarnos en serio que nuestro futuro económico depende de lo que hagamos hoy con nuestro dinero, y que cuanto antes comencemos a planificar nuestra estrategia de ahorro e inversión, más posibilidades tendremos de mantener el nivel de vida que deseamos para disfrutar de la jubilación.

    Descubriendo los planes de pensiones

    Aunque existen diferentes alternativas a las que podemos recurrir, los planes de pensiones son una excelente opción si sabemos cómo sacar el máximo partido a sus ventajas fiscales. Con un fin totalmente divulgativo, trataremos a continuación de explicar en qué consisten y cómo funcionan.

    Un plan de pensiones es un producto financiero que nos permite seguir una estrategia de ahorro a largo plazo e invertir ese dinero en un fondo de pensiones, es decir, poner a funcionar esos ahorros mediante una estrategia de inversión, similar a la que puede seguir cualquier fondo de inversión.

    Existen diferentes tipos de planes de pensiones según el nivel de riesgo o de exposición asumido: de renta fija, que son los más conservadores; de renta mixta, que exponen a renta variable un máximo del 30 por ciento de su cartera; de renta variable mixta, donde los activos de renta variable se cifran entre el 30 por ciento y el 75 por ciento; y de renta variable, que exponen más del 75 por ciento a un mayor nivel de riesgo. Una cuarta variante serían los planes garantizados, en los que un tercero garantiza un determinado rendimiento o rentabilidad.

    Las entidades gestoras de los fondos pueden aplicar un límite máximo de comisiones a cada tipo de plan, que oscilan entre el 0,85 por ciento y el 1,50 por ciento anual, aunque, curiosamente, es posible encontrar fondos de pensiones con comisiones que exceden esta cantidad. Es decir, a la hora de suscribir un plan de pensiones asumimos importantes comisiones que es importante conocer antes de firmar.

    La rentabilidad media anual de los fondos de pensiones no es excesivamente elevada: un 2,11 por ciento entre 2003 y 2018, frente al 5,33 por ciento del Ibex 35, aunque van surgiendo nuevas alternativas, como los planes de pensiones indexados, que permiten al suscriptor obtener una rentabilidad mayor y que, en el caso del ofrecido por Fintup, aplican unas comisiones hasta un 35 por ciento inferiores al máximo legal establecido.

    Finalmente, es importante recordar que este producto financiero se puede desgravar al hacer la declaración de la Renta. Si además nos planteáramos reinvertir esa reducción en una cartera de fondos a largo plazo, conseguiríamos un rendimiento aún más eficaz y aumentaríamos la liquidez de nuestra cartera, lo que contribuiría aún más a alcanzar la jubilación disfrutando del nivel de vida deseado.

    En definitiva, no podemos dejar nuestro futuro económico en manos de Papá Estado. En realidad, ninguno de nuestros vecinos europeos lo hace, pero en España ha habido poca tradición de ahorro privado para preparar la jubilación..., hasta ahora. A partir de ahora necesitaremos saber más de finanzas para acometer este reto. Y el tiempo siempre juega en contra: cuanto antes empecemos, mejor.