La inversion óptima
en planes de pensiones

Fernando Cano, director de Renta Variable de CNP Partners

27 mar 2019 / 10:42 H.

    Poder disfrutar de una pensión de jubilación acorde con el nivel de vida deseado por cada uno de nosotros es un objetivo que todos deberíamos tener presente. Como ciudadanos no podemos decidir qué pensión pública recibiremos, pero sí qué hacer para asegurarnos unos ingresos suficientes cuando dejemos la vida laboral. Y es que el hecho de que la tasa de sustitución pueda disminuir más de 20 puntos en los próximos años hace que la palabra ahorro resuene cada vez más dentro de nuestra cabeza.

    Un medio para complementar esa pensión pública son los productos de ahorro privados. De éstos, los planes de pensiones son los más conocidos si pensamos en un ahorro destinado a la jubilación, pero ¿cómo realizamos una inversión óptima en ellos?

    Para elegir tu plan de pensiones lo más importante es reflexionar sobre tu capacidad real de soportar pérdidas de patrimonio y tu horizonte temporal (el tiempo que queda hasta la jubilación). Si eres incapaz de ver rentabilidades negativas en el extracto de posición no elijas planes con mucha exposición a renta variable. Invertir en Bolsa no es invertir en algo lineal, son movimientos en dientes de sierra donde existirán periodos con rentabilidades positivas, muy positivas, y otros con rentabilidades negativas o muy negativas, como fue el año 2018.

    Respecto al horizonte temporal, cuanto más joven eres, mayor riesgo debes asumir en tu cartera -mayor exposición a renta variable- porque hay capacidad de recuperación en el caso de que tener malos años en los mercados financieros. Por ejemplo, si tienes 40 años, elegir un plan de pensiones con un 60 por ciento o un 70 por ciento de renta variable sería razonable y adecuado. Por el contrario, si te queda un mínimo de 5 años para jubilarte, es aconsejable que incluyas algo de renta variable, pero por debajo de ese plazo y a medida que te acerques a la jubilación, deberías reducir progresivamente tu exposición a renta variable para que los últimos años no tengas prácticamente nada en estos activos. Así podrás consolidar las plusvalías y evitarás sustos de última hora.

    Por eso, es importante hacer una gestión “dinámica” de tus ahorros y no olvidarte de ellos hasta el momento del rescate, cuando puedes llevarte sorpresas. Para evitarlas, también ayuda tener algo de renta fija en la cartera, porque siempre mitiga el riesgo y son activos refugio cuando hay pánico en los mercados.

    Una vez definido el tipo de perfil de riesgo que tienes, procede a buscar un plan de pensiones que se ajuste a tu caso concreto. Hay estadísticas públicas de planes de pensiones, como las de Inverco, donde cualquier persona puede consultar las rentabilidades de todos los planes de pensiones gestionados por cualquier entidad gestora, no solamente los pertenecientes a entidades financieras. Al consultarlas centra tu atención en las rentabilidades de diferentes periodos, no solamente en las del último año, Mira periodos más largos para ver cómo se ha comportado el plan tanto en mercados alcistas como bajistas. Consulta rentabilidades a tres años, cinco años o diez años, si el plan de pensiones tiene esa antigüedad, y compara esas rentabilidades con la media ponderada de su categoría, que también es pública. En este punto, ten en cuenta que, si comparas dos planes de pensiones de la misma categoría y su rentabilidad varía sustancialmente, es probable que tengan políticas de inversión diferentes. Por ejemplo, si un plan de pensiones invierte en Europa y otro en USA y mercados emergentes, y dichos mercados se han comportado mejor que los europeos, las rentabilidades del último plan serán sustancialmente mejores.

    Los analistas consideramos muy importante que el plan tenga una historia mínima de tres años, porque durante su primer año puede haber tenido rentabilidades altas por algún motivo extraordinario o simplemente suerte por estar muy concentrado en un sector donde han existido rentabilidades de doble dígito o al contrario.

    También es fundamental que haya cierta consistencia en el posicionamiento del plan dentro de su categoría. Sería poco consistente elegir un plan que haya estado un año entre los diez primeros y otro año entre los diez últimos con rentabilidades muy diferentes.

    Una vez hecho este análisis previo y habiendo seleccionado un plan de pensiones acorde a tus expectativas, realiza un análisis cualitativo. En la página web de su gestora puedes ver el patrimonio total y los diferentes productos que gestiona, así como el patrimonio que tiene bajo gestión el plan seleccionado -a mayores volúmenes mejor-. Accede a la ficha comercial de dicho plan y echa un vistazo a los indicadores de riesgo, con especial hincapié en el dato de volatilidad -a mayor volatilidad, mayor es el riesgo y mayor la posibilidad de obtener altas rentabilidades-. En un plan muy conservador la volatilidad oscilará entre cero por ciento y tres por ciento. Si estás cómodo con las cifras, enhorabuena por tu selección. En caso contrario, replantéate tu elección.

    Y después de la contratación, un último consejo: no mires las rentabilidades diarias, ni mensuales, ni trimestrales. En un periodo corto de tiempo la volatilidad de los mercados financieros es muy alta y puedes dejarte llevar por el ruido del mercado y traspasar tu plan de pensiones en el peor momento, si ves una rentabilidad negativa durante varios días. La psicología del inversor financiero es mucho más importante de lo que parece. Recuerda: los mercados no se mueven en línea recta, sino en dientes de sierra y lo importante es ver la tendencia en el medio y largo plazo.