La formación financiera como beneficio social para el bienestar

Juan Marina, Director de Nationale-Nederlanden Employee Benefits

24 dic 2019 / 08:27 H.

    Saben los españoles cómo vivirán cuando se jubilen? ¿Han pensado si con lo que cobren de la Seguridad Social podrán vivir como les gustaría? De acuerdo con el Barómetro de Previsión Social Empresarial de Nationale-Nederlanden, el 89 por ciento de los empleados en España reconoce que sus ingresos se verán afectados durante su jubilación si se limitan exclusivamente a la prestación pública, mientras que el 64,5 por ciento considera que será necesario complementar su pensión
    de jubilación con un seguro de ahorro privado.

    Pero la realidad difiere bastante de lo que se piensa o de lo que nos gustaría. Así, en ese mismo Barómetro de Previsión Social esos mismos trabajadores a los que preguntamos nos contestaron que más de la mitad de ellos no ahorran para la jubilación, mientras que un 31,5 por ciento lo hace a nivel particular, un 7,9 por ciento a través de la empresa y un 4,4 por ciento a través de ambas vías.

    A la vista de lo anterior parece que somos conscientes de que debemos ahorrar para la jubilación, pero aún no nos hemos puesto manos a la obra. Los motivos pueden ser muchos, aunque uno fundamental es el tema de la educación financiera que nos permita tomar una serie de hábitos para alcanzar el wellness o bienestar financiero. Y estos hábitos está claro que deben desarrollarse tanto desde el punto de vista particular como desde la empresa en la que trabajamos.

    Cada vez es más habitual que las empresas tengan muy presente el bienestar físico, social y emocional de sus empleados, pero no tanto su bienestar financiero. Esto lo demuestra que solo el 8,1 por ciento de las compañías españolas ofrece a sus trabajadores soluciones de ahorro que complementen sus ingresos en el momento de la jubilación.

    No olvidemos que, de acuerdo con el informe de una reconocida compañía de seguros de salud, la economía personal es, ahora mismo, la segunda fuente de estrés de los españoles. Esta sensación conocida como estrés financiero podría contribuir a la aparición de problemáticas tales como aumento de presión arterial, problemas de sueño, depresión u obesidad.

    Así, desde Nationale-Nederlanden Employee Benefits, colaboramos con las empresas para que los empleados de las compañías con las que trabajamos, ya sean directivos o el conjunto de la plantilla, dispongan de las herramientas para poder lograr ese bienestar con los beneficios tanto a nivel personal como para la empresa en la que trabajamos.

    Por todo lo anterior, cada vez más me planteo si, además de ofrecer incentivos económicos y de bienestar laboral a nuestros trabajadores, deberíamos involucrarnos desde las empresas de forma más activa y responsable para promover iniciativas de formación y asesoramiento en el ámbito de la educación financiera y contemplar estas iniciativas bajo el prisma de los beneficios sociales corporativos.

    Está claro que existe una demanda de información y formación. Y se demanda curiosamente en un mismo porcentaje de la Seguridad Social y de la empresa en la que se trabaja. En el Barómetro de Previsión Social Empresarial, un 65 por ciento de los trabajadores nos contestaban que estaban de acuerdo o muy de acuerdo con que la información que recibían de la Seguridad Social sobre cuál va a ser su situación financiera en la jubilación era insuficiente. Al mismo tiempo, el porcentaje que contestaba cuando se les preguntaba sobre el nivel de información que recibían de su empresa era el mismo. Está claro que hay una necesidad de formación y se espera que la empresa ayude.

    Y con independencia de la situación personal, económica, e incluso de la localización geográfica, la demanda de formación financiera es uno de los beneficios sociales demandado por todos los trabajadores, al margen de la generación a la que pertenezcan, tal y como demostraba otro informe publicado por una Consultora de Previsión.

    Una vez que los trabajadores tengan la formación, tendrán las herramientas para poder decidir cómo y cuánto ahorrar. Es decir, habrán creado un hábito que les permitirá alcanzar el bienestar financiero, lo que en términos de bienestar físico sería por ejemplo comparable al hábito de salir a correr todos los días.

    En los cursos de formación financiera que estamos impartiendo en las empresas ayudamos a que los trabajadores se planteen cómo quieren vivir cuando se jubilen. Les ayudamos a reflexionar sobre cuánto necesitarán al mes durante esos al menos 20 años que las estadísticas dicen que viviremos jubilados, cuánto será lo que reciban de la Seguridad Social y cuánto deberán complementar de forma particular o a través de la empresa para vivir conforme a sus objetivos.

    Como empresas, y una vez que se ha creado en los trabajadores la necesidad y el hábito, deberemos darles al menos la posibilidad de que ahorren voluntariamente a través de la empresa. Y la solución es permitir a los trabajadores que puedan ahorrar para su jubilación utilizando para ello la retribución flexible. Con ello se proporciona a los trabajadores la posibilidad de ahorrar con la ventaja fiscal que supone diferir el pago de impuestos. Esto, que no parece muy complicado, y cuyo coste para la empresa es poco significativo, tampoco está desarrollado. Volviendo al Barómetro, a pesar de que prácticamente todas las grandes empresas nos confirmaron que tienen un sistema de retribución flexible, sólo el 10 por ciento permite a los trabajadores ahorrar de forma voluntaria para su jubilación.

    Así, esperemos que el 2020 nos traiga esos cambios tan esperados, donde las empresas se involucren en dar formación financiera a sus trabajadores y en ofrecer las herramientas para que al menos estos puedan ahorrar voluntariamente con alguna ventaja fiscal. Lo mejor sería que las empresas también colaboraran en ese ahorro, pero por lo menos demos los primeros pasos para evitar ese estrés financiero de nuestros trabajadores. ¡Feliz navidad a todos!