Dos carteras diferentes para
los mismos y nuevos desafíos

29 ene 2020 / 08:46 H.

    Comienza el año con un nuevo Gobierno en España y con la circunstancia diferencial frente a los anteriores de ser éste de coalición. En virtud del acuerdo del PSOE y Unidas Podemos, la formación morada ha conseguido encabezar una de las carteras a las que aspiraba como base para el pacto: la de Trabajo, renombrada ahora Trabajo y Economía Social. El fin de Podemos, al frente de esa cartera, era enarbolar una derogación completa de la reforma laboral de Mariano Rajoy de 2012, algo en lo que discrepa del PSOE, a quien basta una eliminación de los aspectos que considera más lesivos de la citada normativa del PP. Pero dirigir ese Departamento no es ahora suficiente para atar una reforma completa, como pretendían los morados, con la sindicalista Yolanda Díaz al frente, ya que Inclusión, Seguridad Social y Migración pasan a manos del Ministerio de José Luis Escrivá, razón por la cual en determinadas materias una discrepancia entre ambos ministros puede evitar la derogación completa, ya que el acuñado por la exministra Magdalena Valerio como transatlántico de la Seguridad Social está íntimamente relacionado con las decisiones que sobre la normativa laboral se puedan adoptar desde Trabajo y Economía Social. Por otra parte, es de suma importancia destacar la prudencia en la decisión de elegir a un perfil técnico como el de Escrivá, que procede del organismo auditor AIReF, celebrado por los expertos por su independencia, para gestionar las cuentas del Sistema, ya que las pensiones afrontan en España retos ya conocidos como el envejecimiento poblacional y la mayor longevidad, unidos a otros de nuevo cuño como el vaciamiento de las regiones más desfavorecidas del país, donde, además, se cobran las pensiones más bajas. Así pues comienza una legislatura clave para embridar la sostenibilidad financiera de la Seguridad Social ante sus retos más exigentes. Y a ello se comprometió el nuevo titular de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones en su toma de posesión: a combatir el déficit pese a la vuelta a la actualización de las pagas con la inflación y no con el IRP, el índice de la reforma de 2013 del que derivaba el exiguo aumento de las pagas al 0,5%, lo que, además, coincidirá con el inicio de la jubilación del baby boom. Una ardua tarea que justifica y motiva la separación de los Ministerios y que equilibra las aspiraciones de los socios de Gobierno a través de un elemento de estabilidad.