Cuenta atrás para reforzar los aspectos positivos del Sistema

30 ene 2019 / 12:36 H.

    Este mes de enero, varios informes han arrojado un halo de esperanza sobre el Sistema de Pensiones español. Si bien es necesario -y urgente- adoptar medidas encaminadas a enjugar los perennes números rojos, lo cierto es que tanto un estudio de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) como el último informe de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) han destacado los aspectos positivos de nuestro esquema público de pensiones para, acto seguido, pasar a urgir la adopción de reformas a corto, medio y largo plazo. Aspectos como la generosidad de nuestro Sistema Público -que brinda una alta proporción entre la pensión y los últimos salarios, por encima de las grandes potencias de la UE- o el hecho de que, con la actual esperanza de vida, se dé el caso de que los jubilados reciben más de lo aportado, fuerzan a desterrar esos comentarios agoreros y monolíticos que no atribuyen un solo mérito a nuestro modelo de pensiones públicas. Sucede que la falta de información y de pedagogía por parte del sector público genera ese clima de duda en el que calan los argumentos catastrofistas. Atacar ese déficit de información es, según los expertos de elEconomista Pensiones, la primera actuación necesaria para comenzar a restaurar de forma ordenada nuestro esquema de pensiones.

    Queda por delante una década clave para apuntalar el Sistema, y son varias las medidas sobre la mesa, como la nivelación entre la vida laboral y el periodo de retiro -mayor a medida que crece la esperanza de vida-. No hay vuelta de hoja: tendremos que trabajar más. Pero ello no basta: tendremos que trabajar más y mejor, porque se necesitan medidas encaminadas a elevar la productividad, asignatura en la que pincha España y, sin la cual, no se generarán alzas salariales significativas que puedan trasladarse a los ingresos por cotizaciones de forma sostenida.

    No es baladí, tampoco, el hecho de haber constatado que las reformas no pactadas -como la de 2013- fracasan. Pero la clave que se desprende de estos y otros informes es que la suficiencia del sistema de pensiones depende de una ecuación intertemporal: es decir, del reparto de la carga entre generaciones, de modo que el mayor gasto que afrontamos
    -por la inmediata jubilación de la generación del baby-boom- no recaiga solo sobre una cohorte de población. Frente al derrotismo, el conocimiento de las fortalezas y debilidades es clave para afrontar la cuenta atrás para salvar el Sistema.