Cotizar para la jubilación después
del despido

Antonio Méndez Baiges, Abogado en Mercer (miembro de Ocopen)

31 jul 2019 / 11:25 H.

    En los procedimientos de despidos colectivos de empresas en general, excluidas las incursas en procedimiento concursal, y siempre que incluyan trabajadores con 55 o más años de edad, salvo los que tuvieren la condición de mutualistas el 1 de enero de 1967, existe la obligación legal para la empresa de abonar las cuotas destinadas a la financiación de un convenio especial con la Seguridad Social para tales trabajadores, una vez agotada la prestación por desempleo del nivel contributivo, a fin de preservar los derechos en formación de éstos en cuanto a su pensión pública de jubilación. Esta regla, tan sencillamente expuesta en el Estatuto de los Trabajadores, no está exenta de algunas complicaciones en la práctica.

    En el convenio especial, las cotizaciones correspondientes son por ley a cargo del empresario hasta la fecha en que el trabajador cumpla los 63 años de edad, salvo en los casos de expedientes de regulación de empleo por causas económicas, en los que dicha obligación se extenderá hasta el cumplimiento por parte del trabajador de los 61 años de edad. Tal como está formulado el precepto, lo anterior está claro cuando los Eres son exclusivamente por causas técnicas, organizativas y/o de producción, así como cuando son exclusivamente por causas económicas, pero, ¿qué pasa cuando concurren causas de una y otra naturaleza? Atendiendo a la intención del precepto, que, en el caso de las causas económicas, no puede ser otra que la de interrumpir más tempranamente la obligación de cotizar de la empresa -a los 61 en vez de a los 63- en atención a la situación económica de la misma, la lógica conduce a pensar que, cuando estén presentes tales causas económicas, y con independencia del hecho de que concurran o no con causas de otra naturaleza, debería prevalecer la obligación mínima de cotizar -es decir, solo hasta los 61-, pero, sin embargo, las decisiones en esta materia de los órganos competentes de la Seguridad Social son variadas, oscilando entre una y otra solución alternativamente en unos y otros casos concretos.

    A partir de la edad en que cesa la obligación de cotizar de la empresa, ya sea esta 61 o 63 años según sea el caso, el trabajador puede suscribir voluntariamente convenio especial. No obstante, la empresa puede decidir subvencionar al trabajador la cotización a cargo de éste por el resto del tiempo hasta jubilarse en que la obligación de cotizar corresponde legalmente al mismo.

    Como diferencias a destacar entre ambos tipos de convenios especiales señalaríamos que en el primero -el obligatorio para la empresa- las cotizaciones son anuales, se deben de asegurar o avalar salvo que se anticipe su desembolso de una sola vez y carecen de repercusiones fiscales para el trabajador, mientras que en el segundo -el voluntario para el trabajador- las cotizaciones son mensuales, no tienen por qué garantizarse o anticiparse y, si están subvencionadas por la empresa, constituyen un rendimiento íntegro del trabajo para el exempleado en el IRPF, si bien compensado con un gasto deducible por el mismo importe al aportarse por éste a la Tesorería de la Seguridad Social. En el primer caso el trabajador no soporta ninguna exacción fiscal, en tanto que en el segundo soporta retenciones que recupera al efectuar la declaración anual del impuesto.

    La edad más temprana en la que el trabajador podrá acceder a su jubilación será la de jubilación anticipada. La ley considera la jubilación anticipada, cuando ésta procede de un despido colectivo, como modalidad de acceso derivada del cese en el trabajo por causa no imputable a la libre voluntad del trabajador. Ello comporta que se deba tener cumplida en el momento de acceso a la jubilación anticipada una edad que sea inferior en cuatro años, como máximo, a la edad ordinaria de jubilación que resulte de aplicación. Por el contrario, en la extinción de la relación laboral por voluntad del trabajador se debe tener cumplida en el momento de acceso a la jubilación anticipada una edad que sea inferior en dos años, como máximo, a la edad ordinaria de jubilación. -Curiosamente, a estos efectos la norma entiende por forzosos los despidos colectivos y los despidos por causas objetivas, pero no los despidos disciplinarios declarados improcedentes... ¡que se computan como las extinciones de la relación laboral por voluntad del trabajador!-

    Debe anotarse que, cuando no se está ante un Ere, sino, por ejemplo, ante un despido individual por causas objetivas, en ningún momento se está ante un supuesto de convenio especial obligatorio a cargo de la empresa, por lo que, en este caso, el trabajador puede suscribir voluntariamente convenio especial desde el momento mismo del agotamiento de la prestación por desempleo del nivel contributivo, sin perjuicio de que la empresa pueda decidir subvencionárselo al trabajador.

    De toda la descripción efectuada en este artículo se desprende que el sistema de cotización para preservar derechos en formación a pensión de jubilación de la Seguridad Social mediante convenio especial es algo complejo, y que no deja de presentar algunos elementos de confusión o indefinición que conviene conocer y sortear en cada caso concreto.