¿Buenas noticias en Seguridad Social?

Diego Valero, Director Académico LSE-Global Pensions Programme
y Presidente Novaster

29 ene 2020 / 09:01 H.

    Desde la recuperación de la democracia la Seguridad Social ha tenido siempre compañía en el orden ministerial, pero su pareja más estable ha sido Trabajo, con quien ha convivido durante casi 40 años. El área gubernamental que maneja mayor presupuesto se hace, por fin, independiente, aunque con competencias también en Inclusión y Migraciones, lo cual tiene sentido como un gran Ministerio de protección social, como en otros países de nuestro entorno. Es indudable que las pensiones son, no solo cuantitativa, sino cualitativamente, uno de los aspectos de mayor trascendencia en el sano equilibrio entre generaciones, y culmen del estado de bienestar que definiera William Temple, Arzobispo de Canterbury, en 1945, conectado indudablemente con el Plan Beveridge, el mayor hito del siglo XX en protección de la ciudadanía. Por ello, que el presidente del Gobierno haya decidido darle rango ministerial autónomo no puede sino generar una expectante emoción por ver si el nuevo ministro, que conoce profundamente los números del sistema, es capaz de empujar hacia un sistema global de pensiones suficiente para la población y sostenible para el Estado.

    Sería importante que a las competencias que tiene este nuevo Ministerio se le agregaran las que corresponden a pensiones complementarias, y muy especialmente, a las vinculadas a las pensiones en las empresas. No olvidemos que su origen jurídico es el de Mejoras Voluntarias de la Seguridad Social, por tanto, tener una visión global de la parte obligatoria y de la parte voluntaria ayudaría a enfocar más correctamente el problema, como, de nuevo, ya han hecho los países de nuestro entorno con sistemas de pensiones más exitosos, como los países nórdicos -Suecia como paradigma- o Reino Unido.

    Inclusión se refiere a todo tipo de ayuda -principalmente económica, pero no solo- para recuperar a los excluidos o en riesgo de exclusión de la sociedad. Debería avergonzarnos como sociedad que tengamos en este triste grupo a entre nueve y 12 millones de personas. Las pensiones mínimas de carácter solidario, y financiadas con cargo a presupuestos, son una de las herramientas necesarias para combatir esta situación. Y, como el ministro Escrivá dice, tenemos que ser muy conscientes y nada demagógicos con la inmigración, que es y será necesaria para, en el campo que nos ocupa, financiar las pensiones.

    No será fácil, dado el mapa político, llegar a muchos consensos en esta legislatura, pero si hay dos imprescindibles, son la educación y las pensiones -habría un tercero, la justicia-. Muy útil para abordar una revisión de nuestro sistema de pensiones para que consiga los fines que comentaba anteriormente sería la convocatoria de una comisión internacional de expertos que asesore al Pacto de Toledo, información y transparencia cara a la población, y uso adecuado de las ciencias del comportamiento, garantía de éxito en cualquier implementación de esta naturaleza.