Ahorrar para la vejez: asignatura pendiente

Susana Criado, Directora de Capital en Radio Intereconomía

25 sep 2019 / 09:00 H.

    Llevo... ¿cuántos años haciendo información económica? ¿Más de 20? Diría que más de 25. Me da vértigo echar la vista atrás pero cuando hablo de pensiones recuerdo uno de los primeros libros que devoré. Era de mi buen amigo, el periodista Luis Aparicio: Ahorrar para la vejez. Lo publicó en el 97 y explicaba ya por entonces cuáles eran las debilidades de nuestro sistema de pensiones: envejecimiento de la población, baja natalidad, alta temporalidad y bajos salarios, abuso de las prejubilaciones y ¡cómo no! falta de concienciación de los ciudadanos para afrontar el problema.

    De todos, de la clase política que usa las pensiones para pescar votos en tiempo de elecciones, del sistema financiero que sigue vendiendo planes a final de año con la promesa de darnos un 5 por ciento en efectivo en cuenta, de premiarnos con un 3 por ciento extra de revalorización o regalarnos una tablet o una suscripción gratis a la televisión de pago durante un lustro. Cuando digo que la culpa es de todos me refiero también a cada uno de nosotros que no queremos afrontar la realidad, es mejor escuchar los cantos de sirena del político de turno y no crear nuestro colchón de ahorro para el futuro. Ni ahorrar ni saber nada de planes de pensiones, rentas vitalicias u otros productos que pensamos que ¿con nosotros? ¡conmigo eso no va porque cuando yo me jubile, la pensión me va a llegar!

    Insistía Luis Aparicio en ahorrar pensando en la jubilación, ahorrar con ese objetivo de forma sistemática y desde el minuto cero, cuanto antes mejor. Daba unos cuantos consejos que sirven a día de hoy como hace 20 años: tener claro nuestro perfil de inversor y nuestro horizonte temporal, mirar el comportamiento de los planes a medio plazo y sus retornos, realizar aportaciones periódicas. También insistía en mirar las comisiones, no dejarse tentar por los regalos de los bancos, elegir un buen asesor financiero, etc. Y ahorrar y ahorrar, cuanto más pronto comencemos mejor. Estudiar la oferta que hay en el mercado de vehículos pensados para la jubilación: desde los planes de pensiones a las rentas vitalicias, pasando por los planes individuales de ahorro, los seguros de vida, la hipoteca inversa y los fondos de inversión.

    Más de 20 años después, nada ha cambiado. Los consejos son los mismos. Los problemas idénticos, aunque ahora su gravedad es más intensa. Y las soluciones idénticas: reformar el sistema público y ahorrar: planes de pensiones y planes de empleo -esta combinación sería la ideal- y cualquier otro vehículo de ahorro que nos permita complementar una pensión, la pública, menguante.