Una política de igualdad estéril,
según los partidos

A juicio de los grupos parlamentarios, las iniciativas tomadas en materia de igualdad se quedan cortas por el momento, ante la falta de una estrategia integral que sustituya el ‘parcheado’ actual

27 mar 2019 / 10:05 H.

Entre las recomendaciones para la reforma del sistema público de pensiones que le fueron encomendadas desarrollar al Pacto de Toledo y que no vieron la luz tras la fractura entre los partidos de la Comisión el pasado mes de febrero, la número 17 resulta fundamental para el objetivo de cerrar definitivamente la brecha de género en la cuantía de las pensiones. De hecho, aun tratándose de un borrador que no verá la luz hasta que se determine el futuro de la comisión encargada de la reforma de las pensiones para después de las elecciones del 28-A, las cláusulas de la recomendación denominada como Mujeres y Seguridad Social se han sustanciado finalmente en el Real Decreto-ley de igualdad de oportunidades en el empleo, que se articuló con una gran parte de las medidas que proponen los grupos para cerrar la brecha de género en las pensiones.

Sin embargo, dentro del borrador de la recomendación 17 al cual ha tenido acceso elEconomista Pensiones lo que más llama la atención es la afirmación de que “las modificaciones normativas que han operado en el marco de la Seguridad Social en los últimos años con el objetivo de reducir la brecha de pensiones entre hombres y mujeres han tenido una dimensión fundamentalmente reactiva o coyuntural, pero no preventiva o estructural”. Es decir, los partidos se muestran escépticos con la efectividad de las medidas impulsadas desde los poderes públicos para el objetivo de la equidad de género entre pensionistas, y más allá, consideran que las actuaciones llevadas sólo arrojan soluciones en el corto plazo sin ir al fondo de la cuestión ya que “las políticas de igualdad se han basado en el establecimiento de medidas puntuales que han actuado como correctoras de las disfunciones que provocaba en ella el propio sistema”.

Concretamente, estas medidas que se ponen en tela de juicio son el establecimiento de cotizaciones ficticias -en las excedencias-, cotizaciones complementadas -en el caso de la reducción de jornada-, periodos añadidos de cotización -por falta de aportaciones en torno al parto, adopción o acogimiento- o complemento de maternidad -porcentaje añadido a la pensión-. Además, también se estrecha el cerco de las bonificaciones a la contratación de interinos en sustitución de trabajadoras en maternidad, paternidad o excedencia y en la configuración de prestaciones específicas -como la referida al cuidado del hijo o hija con enfermedad grave-. Medidas de las cuales se pide su revisión “a fin de evitar la perpetuidad de los roles de cuidado”.

De este modo, el borrador, cuya redacción corrió a cargo del grupo de Unidos Podemos, concluye que “el establecimiento de estas medidas no ha tenido como efecto la equiparación en la cobertura por pensiones entre hombres y mujeres” y se aboga por impulsar otras de carácter estructural en el ámbito del mercado de trabajo y de la propia Seguridad Social con el objetivo primordial de que las mujeres no cuenten con carreras de cotización más irregulares. En este aspecto se considera fundamental que las mujeres dejen de ocupar los puestos de trabajo más precarios, “atrapadas en dinámicas de alta rotación laboral por el abuso en la contratación a tiempo parcial por la falta de una organización racional del tiempo de trabajo y del tiempo efectivo y limitado de dedicación. Por ello, piden racionalizar los horarios a todos los niveles, con especial atención al sector educativo.

Todo ello, en un papel que cayó en saco roto el pasado mes de febrero tras la ruptura de las negociaciones en el Pacto de Toledo sin un acuerdo sobre las recomendaciones que, no obstante, deberán ser retomadas en la próxima legislatura si bien con diferentes actores políticos en la comisión.