Sin incentivos fiscales, España ‘pincha’
en ahorro privado

La ineficacia tributaria sitúa a España a la cola de la OCDE en ahorro privado. El marco regulador castiga los planes de pensiones, con un trato similar a las cuentas corrientes, lo que provoca que los españoles ahorren la mitad que los alemanes y acometan tan solo un exiguo tercio del esfuerzo realizado por los holandeses

27 feb 2019 / 10:10 H.

España se sitúa a la cola de los países de la OCDE, el club que agrupa las mayores potencias mundiales, en términos de ahorro privado, un factor que entraña diversos riesgos en el plano macroeconómico, pero más aún en el ámbito de la protección de clases pasivas, y buena parte de esta situación se debe a la ineficacia de los diferentes Ejecutivos en materia fiscal. En pleno viacrucis financiero de la Seguridad Social, que anticipa un déficit de 18.650 millones de euros para 2019 y un alza del gasto del 7 por ciento, un reciente estudio de la OCDE sobre Incentivos Financieros y Ahorro para la Jubilación muestra cómo nuestro país está en el vagón de cola de las principales potencias mundiales en incentivos fiscales al ahorro individual. Tanto, que el ahorro tributario sobre unas aportaciones medias del 10 por ciento de la renta a planes de pensiones durante un periodo estándar de vida laboral se queda en un 16 por ciento en nuestro país, un volumen de exención que es el sexto más bajo de entre el grupo de los países más desarrollados.

De hecho, este volumen de exenciones por bonificaciones tributarias es superior en la mayoría de las potencias del entorno comunitario, situándose en Alemania en un 21 por ciento, y también por debajo de otros países como Reino Unido (24 por ciento), Portugal (25 por ciento), Francia (28 por ciento), Italia (29 por ciento) u Holanda (48 por ciento). También se halla nuestro país lejos de ejemplos paradigmáticos en tratamiento fiscal favorable al ahorro privado, como Estados Unidos, donde este volumen de exenciones se sitúa en el 41 por ciento o Irlanda, donde llega al 51 por ciento, mientras que en Israel, en la cabeza del ranking, el ahorro en impuestos es del 53 por ciento.

Uno de los motivos de esta coyuntura es la escasez de cultura financiera de la cual adolece la sociedad española. Como explica el presidente de REAF, Jesús Sanmartín, “España tiene un problema porque la gente ahorra en bienes inmuebles”. De este modo, la gente suele tener una primera vivienda y “los que pueden ahorrar más acceden a una segunda vivienda”, pero no se plantean de entrada invertir en vehículos financieros.

Además, Sanmartín explica que “los tipos de interés están muy bajos y la gente prefiere endeudarse en bienes raíces que históricamente se revalorizan más pronto” que estos productos financieros.

“Lo que ha tenido un éxito relativo son los planes de pensiones, que han tenido una gran ventaja fiscal. Lo que pasa es que ahora al recuperarlos se ha perdido parte del incentivo que había antiguamente. Eso echa para atrás y crea incertidumbre”, explica el presidente del REAF, en referencia al problema clave que es la inestabilidad del marco normativo y la inseguridad que genera para el inversor no conocer las condiciones tributarias que tendrá.

Cabe recordar que hasta la mitad de los países de la OCDE aplican una variante del régimen fiscal Exento-Exento-Tributado (EET) al ahorro para la jubilación, lo que significa que tanto las contribuciones como el rendimiento de las inversiones están exentos de impuestos, mientras que las prestaciones se tratan como ingresos imponibles en el momento de la retirada. De hecho, en este sentido surgen algunas de las quejas de los expertos en la materia. Como explica el presidente de la Organización de Consultores de Pensiones (Ocopen), Mariano Jiménez Lasheras, a elEconomista Pensiones, en España “no existen incentivos para el ahorro”.

“No hay normas ni disposiciones que favorezcan el ahorro. Solo permanece el de los planes y fondos de pensiones, pero hay que tener en cuenta que no es un incentivo como tal, sino que es un diferimiento fiscal para la aportación al plan, pero no para el momento de la prestación. Así, el gasto fiscal no es como tal, ya que se retrasa al momento de la prestación”, argumenta el presidente de Ocopen.

El déficit de ahorro tiene repercusiones macroeconómicas

De hecho, si tomamos en cuenta el indicador de ahorro individual de los países sobre el PIB se aprecia cómo la problemática afecta a España por encima de otras regiones vecinas, situándose en nuestro país en el 5,4 por ciento, mientras que la media de la eurozona se encuentra en el 6,5 por ciento y la de la Unión Europea en el nivel similar a nuestro país. Distancias que se amplían si se compara esta ratio con potencias como Alemania, donde se ahorra el doble (10,8 por ciento) que en nuestro país, u Holanda (14,6 por ciento), donde este nivel es tres veces mayor.

Pero más allá de los conflictos que supone la falta de ahorro en términos de protección social, muchos son los organismos públicos y privados que advierten a España de la debilidad financiera con la que afronta una eventual recesión de la economía por los bajos niveles de ahorro y el elevado porcentaje -del 98 por ciento- de deuda pública.