Pensiones y salarios agujerean las cuentas

El Ejecutivo no pondera las medidas adicionales para aumentar la recaudación al hallarse en interinidad, lo que provoca una brecha de más de 5.000 millones, de manera que el gasto público adicional previsto cuadruplica los ingresos correspondientes

27 nov 2019 / 09:00 H.

El nuevo plan presupuestario que el Gobierno envió a Bruselas antes de las elecciones revela un nuevo escenario para los gastos y los ingresos públicos en 2020. La decisión del Ejecutivo de no incluir las medidas adicionales para aumentar la recaudación al hallarse en interinidad provoca una importante brecha de más de 5.000 millones, de manera que el gasto público adicional previsto cuadruplica los ingresos correspondientes.

Y es que el vaticinio de gasto adicional es de unos 6.380 millones de euros, una cantidad de la que la mayor parte proviene del aumento de salarios a funcionarios y la equiparación salarial de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que en máximos supondría un impacto de hasta 4.575 millones en 2020.

A esta cantidad se suma el incremento del coste de las pensiones, que el Ejecutivo calcula en unos 1.263 millones, y el subir esta prestación a las clases pasivas (141 millones). Otras medidas iniciadas este año y que tienen un impacto importante en 2020 son el subsidio para parados mayores de 52 años (400 millones) y la ampliación del permiso de paternidad de ocho a 12 semanas (336 millones).

Falta de ingresos adicionales

En cambio, los ingresos adicionales se quedan en 1.451 millones, una cifra cuatro veces inferior al gasto descrito. Los mayores aportes de recaudación vienen de los impuestos especiales y medioambientales.

La causa de la diferencia entre estos ingresos y el gasto está en que en el nuevo plan presupuestario no se abordan las medidas tributarias adicionales que hasta el Gobierno de Pedro Sánchez incluía en los documentos previos que se han ido enviando a Bruselas. Según explican desde el Ministerio de Hacienda, la situación de interinidad del Ejecutivo es lo que ha llevado a que se decida no incluirlas. De ahí que en sus cálculos de gastos e ingresos solo se tenga en cuenta la evolución inercial de la economía.

De esta manera, el Ejecutivo no incluye en sus previsiones medidas como poner una tasa mínima del 15 por ciento en el Impuesto sobre Sociedades, aumentar el IRPF a las clases altas, equiparar la fiscalidad del diésel con la de la gasolina o poner en marcha las tasas Tobin y Google, un conjunto de iniciativas con las que el Gobierno espera lograr más de 5.600 millones de euros.

Sin embargo, esto no implica que se renuncie a la planificada reforma fiscal, según indica Hacienda, desde donde se asegura que insistirán en sus planteamientos fiscales una vez que los de Sánchez se mantendrán en Moncloa tras la repetición electoral. Cabe recordar que el Ejecutivo tomó esta decisión, la de no incluir en las previsiones enviadas a Bruselas subidas de impuestos, en periodo preelectoral, algo que sí ha hecho en los casos del alza de pensiones y del incremento salarial de los funcionarios. Sin embargo, el impacto de este escenario es inmediato en el déficit previsto para 2020, cuya previsión se ha recalculado hasta el 1,7 por ciento.

En cualquier caso, a pesar del vacío de normas tributarias, cabe recordar que el Gobierno prevé que la presión fiscal en España aumente en cuatro décimas el próximo año, pasando del 39,3 al 39,6 por ciento, su récord.

Ingresos de 2019

Por otro lado, el Gobierno reconoce que en 2019 los ingresos se están viendo lastrados por las devoluciones extraordinarias derivadas de la exención en el IRPF de la prestación por maternidad, una cantidad calculada por la Agencia Tributaria en 1.200 millones de euros, y un reembolso de 700 millones a Telefónica por el Impuesto de Sociedades.