Los partidos abogan por mantener el poder adquisitivo de los pensionistas

Subrayan la necesidad de articular un sistema financieramente sostenible lo antes posible para evitar las tensiones por el retiro de la generación del ‘baby-boom’

23 abr 2019 / 19:36 H.

En el gran debate a cinco de los ideólogos del programa económico de los partidos, celebrado por elEconomista en la sede de Kiss FM, las principales formaciones políticas del país, Partido Popular, PSOE, Podemos, Ciudadanos y Vox, contrapusieron su visión de la economía española, con especial énfasis en su percepción sobre la sostenibilidad del sistema público de pensiones. El denominador común fue la asunción de una revalorización de las pagas que mantenga el poder adquisitivo de los beneficiarios, tras el lustro que se mantuvieron cuasi congeladas, con un índice llamado IRP, que topó su aumento en un 0,25 por ciento, algo que se desbloqueó hace justo un año en virtud del pacto entre el PP de Mariano Rajoy y el PNV para salvar los Presupuestos Generales del Estado de este año.

Tras los mensajes catastrofistas que proliferan sobre una eventual y próxima quiebra del sistema público de pensiones, los cinco partidos integrantes del gran debate de elEconomista, lanzaron un mensaje de tranquilidad sobre la sostenibilidad de las cuentas de la Seguridad Social. Desde Miguel Ángel Paniagua, del PP, hasta Manuel de la Rocha, del PSOE, principalmente -pasando por las declaraciones de Francisco de la Torre (Ciudadanos), Iván Ayala (Unidas Podemos) y Víctor González (Vox)- recalcaron que, pese a las tensiones de tesorería, el sistema será financiable y, especialmente el portavoz socialista quitó hierro a la sobrecarga de gasto que el sistema acusará a partir de 2023 -cuando empieza a jubilarse la generación del baby-boom-, ya que ese gasto extra tiene un fin que él ubica en 2050, cuando bajará fuertemente el gasto en pensiones.

Ese denominador común -la revalorización de las pensiones- supone una garantía de revalorización de las pagas que viene para quedarse. No en vano, lo contrario tendría un coste inasumible en merma de votos, y los partidos han aprendido bien la lección, máxime tras el vuelco que el lobby de pensionistas logró del PP de Mariano Rajoy en abril de 2018, afeando la reforma de 2013, que introdujo el IRP y el Factor de Sostenibilidad.

Una reforma integral

El único partido que se desmarca del marco establecido, aunque también apueste por tejer los mimbres para la ganancia de poder de compra de las jubilaciones, es Vox, que -como explicó Víctor González durante el debate celebrado ayer en Kiss FM- se atreve con una propuesta disruptiva de transición a un sistema mixto, de reparto y capitalización, frente al statu quo sobre el que se asienta cualquier reforma propuesta por las demás formaciones, más continuistas a la hora de hacer borrón y cuenta nueva.

“Quiero hacer un llamamiento a la tranquilidad”, dijo el socialista De la Rocha, quien añadió que “el sistema público de pensiones no está quebrado [...] el alza del gasto hasta 2050, de unos 2,8 puntos adicionales es perfectamente asumible, y luego bajará”, zanjó el portavoz del PSOE, para pasar a ofrecer la desaparición del IRP -que deparó una exigua y contestada subida de las pagas- y abogar por un alza con el IPC y estudiar reformas paramétricas -las destinadas a modular las pagas en función de la mayor esperanza de vida- que incluya una revisión del factor de sostenibilidad, un coeficiente decretado por la reforma del PP de 2013 encaminado a bajar gradualmente las pensiones iniciales cuya entrada ha sido demorada, en principio, hasta 2023. Por otra parte, De la Rocha previno contra el modelo de Vox, que supone una privatización parcial de las pensiones.

Coincidió Miguel Ángel Paniagua (PP), en la llamada a la serenidad: “El sistema público de pensiones sí es sostenible”, eso sí, abogando por un consenso entre los partidos que saque las pensiones de la batalla electoral. Atacó ahí el portavoz popular a Vox, ya que el PP se muestra conservador con un sistema público de reparto como el actual, y deplora la propuesta de Vox de reformarlo de arriba abajo, con un mix de reparto y capitalización: “No iremos con Vox en esto, en otras cosas sí”, dijo Paniagua. Por parte de Ciudadanos, Francisco de la Torre defendió que las pensiones mantengan el poder adquisitivo y su sostenibilidad, aunque evidenció que con la insuficiencia de cotizaciones y el recurso habitual al préstamo del Estado a la Seguridad Social que se ha ido instituyendo desde que flaquea el Fondo de Reserva de las pensiones, finalmente harán falta impuestos para sufragarlas.

Por su parte, tanto PSOE como Unidas Podemos lamentaron la ruptura de las negociaciones del Pacto de Toledo, tras dos años de trabajo, pero en distintos sentidos. El portavoz socialista afeó a Podemos que fuera el elemento dinamitador de un consenso final, mientras que Iván Ayala, de Podemos, desdeñó que haya partidos que a título individual exhiban como propios consensos forjados en la Comisión, llamada a ser transversal y aglutinadora: “No es para esto el Pacto de Toledo”, zanjó Ayala.