Las pensiones serán hasta un 13% inferiores
en 15 años

El Observatorio de Pensiones Willis Towers Watson proyecta que las pensiones en los años 2035 y 2045 serán entre un 5% y un 13% inferiores a las que percibirán las personas que se jubilan en 2020. Para estos años los expertos estiman que el número de pensionistas pueda ascender hasta los 15 millones

25 sep 2019 / 09:25 H.

La pensión media de jubilación que se espera para las personas que se encuentran en la franja de edad comprendida entre los 35 y los 50 años será entre un 5 y un 13 por ciento inferior, en euros actuales, que la percibida por la generación próxima a la jubilación con una misma carrera laboral. Así lo arroja el último informe ejecutivo del Observatorio de Pensiones Willis Towers Watson, sobre el futuro retiro laboral de los actuales trabajadores.

Las causas que diferencian a la pensión inicial de la generación que está próxima a jubilarse y la que recibirán los miembros en la franja anteriormente mencionada radican en la aplicación del factor sostenibilidad que será efectiva en 2035 y 2045 -estimado en un 0,9529 y 0,9281, respectivamente, con la esperanza de vida proyectadas-, y que sólo afectará a esta generación, mientras que el año aplicable del periodo de transición -periodo de cálculo de la base reguladora y porcentaje por años cotizados- de la Ley 27/2011, será 2020 para la generación próxima a la jubilación, mientras que para la generación de entre 35 y 50 años este periodo ya habrá finalizado.

En esta franja de edad -conocida como etapa de consolidación- los ingresos del individuo se han estabilizado y asegurado, pudiendo destinar parte de ellos al ahorro -en bienes inmuebles u otro tipo de productos financieros o aseguradores-, diseñados para complementar la jubilación.

Desde el Observatorio consideran que es necesaria una continua planificación de cuál puede ser la pensión pública para poder complementarla con el ahorro si fuese necesario. Por ello, “las pensiones hay que trabajarlas”, en el sentido de que hay que hacer una continua planificación de cuál puede ser nuestra futura pensión pública para que, en caso necesario, pueda complementarla con el ahorro necesario. Como afirman Herce y Bravo (2015): “Las pensiones no son loterías. Solo es posible causar pensiones suficientes tras largos periodos de aportaciones a los sistemas respectivos, siendo las aportaciones de cada periodo una parte significativa del salario de los trabajadores. Esto es así bajo cualquier modalidad a la que se atenga el sistema de pensiones en cuestión, sea de reparto o capitalización, público o privado”.

Ese ahorro complementario es una variable fundamental para obtener un ahorro acumulado más que proporcional debido al efecto de la capitalización compuesta, por la que los intereses también se reinvierten y permiten que éstos generen nuevos ingresos a su vez.

Hay que tener en cuenta que en el año 2014 se dotó a los Planes de Pensiones de una mayor liquidez. El Plan de Ahorro a Largo Plazo (PALP) o Plan de Ahorro 5 es un producto reciente creado en la reforma fiscal aprobada en 2014. El objeto principal de este producto es su fiscalidad, ya que los rendimientos generados están exentos de tributación siempre y cuando la inversión se mantenga durante un plazo mínimo de 5 años. Otra de sus ventajas es que son productos totalmente líquidos. Ahora bien, hay que tener en cuenta que si se producen disposiciones antes de los 5 años el producto pierde todas sus ventajas fiscales. Por último, el principal inconveniente de los PALP es que ofrecen una rentabilidad mínima garantizada, pero suele ser bastante reducida.

Cuanto más tarde, mayor reducción de la pensión

Dentro de la etapa de Consolidación se debe separar a las personas que se jubilarán en el año 2035 y 2045, y entre si sus carreras laborales son cortas o largas, puesto que sus pensiones variarán. Por ello, la disminución de la pensión inicial será mayor para aquellos que se jubilen en 2045 que en 2035, y también será mayor en carreras cuya duración es corta.

Además, también existen diferencias entre lo que recibirá una mujer y un hombre con los mismos años cotizados, la misma edad y el mismo empleo. La maternidad es el factor responsable de que la tasa de sustitución sea superior en el caso de las mujeres para una misma carrera laboral. Para la generación que se jubilará en 2020, la tasa de sustitución bruta (TSB) de la mujer es de un 92,9 por ciento frente al 88,5 por ciento en el caso de los hombres, 1.346 euros y 1.670 euros de pensión inicial (PI) respectivamente.

Respecto a la jubilación en 2035, la TSB de la mujer es de 87,9 por ciento y la del hombre de 83,7 por ciento, con una PI de 1.274 euros y 1.580 euros. Siguiendo esta tónica, para el grupo de jubilación en 2045, la TSB será un 2,3 por ciento y un 2,2 por ciento inferior y con una variación de 33 y 41 euros, en mujeres y hombres, respecto a diez años antes. En resumen, la brecha de género en la PI en ambas generaciones es del 19,4 por ciento.

Por otro lado, la ganancia media anual por trabajador en la etapa de consolidación -entre 35 y 50 años- tiene una tendencia creciente que asciende de los 23.000 euros a los 26.000 euros aproximadamente. Estos datos hay que tenerlos en cuenta a la hora de elegir como producto de inversión los Planes de Pensiones (PP) y Planes de Previsión Asegurados (PPA). Ambos planes tienen características similares ya que cubren fiscalidad, liquidez y límite de aportaciones. La principal diferencia entre los PP y los PPA es la rentabilidad ya que estos últimos garantizan, por Ley, el capital invertido y una rentabilidad mínima que se consigue gracias a las técnicas actuariales.

Los expertos estiman que habrá alrededor de 13 millones de personas en España mayores de 65 años en el año 2035 y más de 15,5 millones en 2050. Para el 2042 está previsto una de las grandes preocupaciones de la Seguridad Social: la incorporación de más de 700.000 pensionistas. Este importante aumento en el número de pensionistas agravará el problema del Sistema, sumado al aumento de la esperanza de vida, la baja tasa de natalidad y el retraso en la incorporación al mercado laboral de los jóvenes, quienes, en muchos casos, no empiezan a cotizar hasta los 35 años.

Si esta proyección se cumpliera, el gasto destinado a pagar pensiones podría aumentar hasta el 12,5 por ciento del PIB del país en el año 2045 -un 1,5 por ciento más que actualmente-. Y todo ello teniendo en cuenta la reforma del 2011 en la que se retrasó la edad de jubilación de los 65 a los 67 años. Por su parte, la ONU proyecta que la población española con más de 65 años será el 34,4 por ciento del total en 2050, situando a España como el segundo país más envejecido del mundo por detrás de Japón.