La lucha por una mejor fiscalidad
para los planes de pensiones

Inverco pide que la ventaja tributaria de la renta vitalicia se extienda a los planes. Lidera así la batalla por reflotar el ahorro en estos vehículos, estancado desde hace años en nuestro país

27 feb 2019 / 10:20 H.

Inverco no ceja en su empeño de tratar de conseguir que el ahorro que hay en planes de pensiones españoles, estancado desde hace años en niveles de 100.000 millones de euros, se equipare al que hay en el resto de Europa, donde de media supone el 56 por ciento del PIB frente al 9,5 por ciento de España. Así, a la histórica reivindicación de que en el momento del rescate los planes tributen como rendimiento de capital y no del trabajo, se suma ahora la petición de que los planes de pensiones se beneficien de una de las ventajas fiscales que más está impulsando la contratación de rentas vitalicias en los últimos años.

“Queremos que el ahorro inmobiliario que hay en España no solo se transforme en rentas vitalicias, sino que la ventaja fiscal también se extienda a productos financieros que se rescaten en forma de rentas y que tengan la consideración de largo plazo”, apuntó Ángel Martínez Aldama, presidente de Inverco, en la tradicional comida anual donde da a conocer las perspectivas de la industria. A lo que se refiere es a la ventaja fiscal que se aprobó en el año 2015 que permite transformar en una renta vitalicia el dinero obtenido con la venta de parte de su patrimonio -vivienda, fondos, acciones, depósitos, licencias...- con la ventaja fiscal de no tributar por las plusvalías generadas hasta un máximo de 240.000 euros, y siempre y cuando la persona cuente con 65 años de edad. Pues bien, lo que quiere Inverco es que esta ventaja fiscal se aplique también a los planes de pensiones siempre y cuando el inversor recurra a estos productos para invertir a largo plazo y su rescate se produzca en forma de rentas, una fórmula a la que ahora recurren solo el 25,8 por ciento de los partícipes, frente al 48 por ciento que opta por el rescate de golpe.

No en vano, el número de personas que ha optado por la fórmula de transformación de patrimonio en una renta vitalicia no ha dejado de crecer en los últimos años. Según los últimos datos de Unespa, el número de personas que optó por transformar su patrimonio en una renta vitalicia creció en 2018 un 50 por ciento, hasta las 26.700, acumulando un volumen de ahorro bajo gestión de 2.282 millones de euros, que se suma a los provisiones técnicas de 88.383 millones de euros que atesoran estos seguros.

Por su parte, los planes de pensiones cerraron por primera vez en su historia con prestaciones netas por valor de 202 millones de euros, y desde Inverco creen que en 2019 el saldo volverá a ser positivo ya que, según defiende José Luis Manrique, desde el servicio de estudios de la asociación, “el aumento de prestaciones de 2018 puede deberse a que era el último año en el que se podían rescatar con el coeficiente de reducción del 40 por ciento”. En concreto, para este año prevén un aumento patrimonial del 2,8 por ciento, hasta un total de 110.000 millones de euros.

Comparativa internacional

Según un estudio de la OCDE, los países con los sistemas de pensiones más desarrollados -Países Bajos, Estados Unidos, Australia, Canadá, Dinamarca y Suiza- facilitan ventajas fiscales a sus partícipes que varían entre el 20 y el 40 por ciento del valor presente de las aportaciones, incluso superando dicho 40 por ciento en los dos primeros países. Frente a ellos, los incentivos fiscales al ahorro en planes de pensiones en España apenas alcanzan el 16 por ciento del valor presente de las aportaciones.

Por otra parte, y siempre según datos de Inverco, el porcentaje de activos acumulados en fondos de pensiones respecto al tamaño de la economía -medido por el PIB- varía sustancialmente entre los distintos países. La razón de tales diferencias reside en el desigual volumen recurrente de aportaciones a los fondos de pensiones de cada país. Mientras que en Austria, Bélgica, Alemania, Italia y España las aportaciones brutas anuales a fondos de pensiones no alcanzan el 1 por ciento del PIB, en países como Suiza, Australia, Islandia, Holanda o EEUU se supera ampliamente ese umbral.