La cuantía de la pensión es insuficiente,
según la mayoría de los españoles

El desconocimiento sobre el funcionamiento del sistema público de pensiones y la escasa planificación para la jubilación por la baja cultura financiera están detrás de la mala percepción ciudadana acerca de las pensiones que recibe por parte del Estado después del retiro laboral

30 ene 2019 / 09:14 H.

La suficiencia de las pensiones de jubilación es uno de los elementos que se ha puesto en el centro de la diana de las negociaciones del Pacto de Toledo desde el pasado año, con las manifestaciones de los jubilados por la revalorización del 0,25 por ciento que venía aplicando el PP que tocaron techo con el acuerdo adoptado en septiembre por la comisión parlamentaria para ligar la revalorización de las cuantías conforme a la evolución de la inflación. Un pacto que el Gobierno asumió con compromiso hasta el punto de aprobar un Real Decreto-ley en la última semana de diciembre, ante la falta de Presupuestos Generales, para poder aplicar la medida que garantiza el poder adquisitivo de nuestros mayores en este 2019.

En este sentido, un estudio del BBVA realizado tras el acuerdo del Pacto de Toledo apunta a una baja percepción de suficiencia por parte de la población sobre la cuantía de las pagas que reciben de la Seguridad Social. Concretamente, los que consideran que su pensión es muy buena o buena alcanzan el 40 por ciento, mientras que el 60 por ciento restante la valora como regular, mala o muy mala.

Sin embargo, ahondando en los resultados de la sexta edición de la Encuesta del Instituto BBVA de Pensiones sobre la Longevidad y Gestión del ahorro tras la Jubilación, la mala percepción ciudadana sobre la suficiencia de sus prestaciones se amplía notablemente. En el caso de los perceptores de pensiones de invalidez, la valoración como mala, muy mala o regular asciende al 75 por ciento de los encuestados; para la pensión de viudedad, quienes la consideran insuficiente se elevan hasta el 83 por ciento, y en el caso de las pensiones no contributivas, un 96 por ciento la evalúa dentro de este rango. De este modo, para el conjunto de las prestaciones, la media de los ciudadanos que las valoran negativamente se sitúa en el 66 por ciento.

Alto nivel de desconocimiento

A esto, además hay que añadir un componente de desconocimiento en torno al sistema público de pensiones, más concretamente sobre la legislación que las regula. El estudio de BBVA arroja sobre este aspecto que el 40 por ciento de los españoles conoce cuánto cobra de pensión en el momento en que percibe la primera nómina y no antes. Ello implica además una incapacidad para planificar la jubilación en términos de suficiencia y poder adquisitivo debido al desconocimiento de la renta disponible durante los años de retiro laboral. Más allá, el estudio precisa que el 75 por ciento de los jubilados solo es consciente de la cuantía que recibirá del Estado cuando quedan seis meses para empezar a cobrarla, lo que según BBVA da muestra de “la confianza en la pensión pública y de la necesidad de reforzar el conocimiento financiero”.

En esta línea, casi la mitad de los encuestados, un 43 por ciento, opina que todo lo cotizado durante su vida laboral es inferior a todo lo que va a cobrar como pensión. Sin embargo, la realidad es la contraria, ya que de media cada pensionista recibe un 44 por ciento más de lo cotizado y, según los cálculos, supone que a los 12 años de haber salido del mercado laboral ya se ha recibido de parte del Estado todo lo cotizado.

Una óptima edad de jubilación

Por otro lado, la mitad de los encuestados en el estudio afirma estar conforme con su edad de jubilación, si bien un 32 por ciento confirma que le gustaría retirarse después y solo un 18 por ciento antes. En esta disyuntiva, al ser preguntados por una edad mínima y un edad máxima de jubilación sitúan de media una mínima de 63,4 años y una máxima de 66,6 años.

En este sentido, la confianza en el servicio público se plasma en que el 59 por ciento de los encuestados está seguro de que cobrará pensión mientras vivan, mientras que solo el 35 por ciento tiene algún tipo de duda. Sin embargo, en la comparativa con la jubilación que están disfrutando los mayores en este momento, la perspectiva se torna escepticista. De hecho, al ser preguntados por las pensiones quienes actualmente tienen entre 40 y 50 años, el 64 por ciento cree que no la tiene garantizada, mientras que un 48 por ciento cree que las cuantías serán menores.

La preocupación sobre el largo plazo es más evidente si cabe en el caso de los más jóvenes, donde el 87 por ciento muestra un considerable escepticismo al respecto, aunque en este caso llama la atención que hasta un 60 por ciento de los más jóvenes aceptaría reducir un 10 por ciento la cuantía de su paga para garantizar su cobro durante la jubilación.

Revalorización ‘innegociable’

La decisión adoptada por el Gobierno de revalorizar las pensiones conforme al IPC, tal y como acordó el Pacto de Toledo, parece que aúna todas las sensibilidades, tanto políticas como sociales. Después de que el propio PP pusiese una espada de Damocles sobre su propia reforma del sistema de pensiones de 2013 aceptando la subida de las cuantía con la inflación, el estudio elaborado posteriormente por el BBVA da cuenta de que hasta un 88 por ciento de los españoles cree que el Gobierno está en la obligación de garantizar una revalorización anual que evite la pérdida de poder adquisitivo. Sólo un 9 por ciento acepta que esta fórmula no se aplique en situaciones de déficit de la Seguridad Social, es decir, el modelo del IRP que elevaba las cuantías un 0,25 por ciento anual hasta que se cuadrasen las cuentas del Sistema y se revirtiera el déficit.

Ante la coyuntura, el ahorro privado se pone en el centro del debate como un eventual complemento a la pensión pública, y este es un campo en el que los españoles pinchan. Solo el 46 por ciento de los encuestados por el BBVA asegura haber comenzado a ahorrar para la jubilación. Además, de haber conocido con anterioridad el importe de su pensión, el 85 por ciento se reafirma en que no habría hecho nada distinto. Así, la mayoría de quienes sí están en situación de previsión de cara al retiro laboral, el 54 por ciento opta por inversiones en planes de pensiones o EPSV individuales, donde además un 45 por ciento decide cobrarlo como renta del capital.