Hacia los 6 millones de jubilados

La percepción de incertidumbre acerca de la que iba a ser una inminente entrada en vigor del factor de sostenibilidad de las pensiones, el próximo año, provocó un aumento de las jubilaciones anticipadas en los primeros meses del año. La activación de ese mecanismo corrector se ha pospuesto hasta el año 2023, pero España ya rebasará este año la cota histórica de los seis millones de jubilados

30 may 2018 / 19:14 H.

España alcanzará este año la cifra histórica de seis millones de jubilados, espoleadas las altas en los primeros meses del año por el temor a la entrada en vigor del factor de sostenibilidad en 2019. El de los jubilados es el colectivo más numeroso del total de pensionistas, representando algo más del 60 por ciento del total de los 9,5 millones de beneficiarios. El factor de sostenibilidad, cuya activación finalmente el Gobierno ha retrasado hasta 2023, perfilaba para aquellos trabajadores cercanos a la edad de retiro -actualmente 65 años y seis meses- la expectativa de recibir, en el caso de esperar hasta la fecha tope, una pensión menor que en el supuesto de solicitarla anticipadamente. Ello porque dicho mecanismo corrector está llamado a introducir variables adicionales en el cálculo de la pensión a través de una fórmula que incorpora el llamado factor de equidad intergeneracional (FEI), un elemento diseñado para modular el importe de la pensión en función de la esperanza de vida, repartiendo en más años el total a recibir y generando, por tanto, mensualidades menores. El factor se unirá en 2023 al resto de variables que determinan la cantidad a recibir por el jubilado, como los años y la cuantía cotizados, o la edad de retiro.

El modelo que introduce en España, entre otras novedades, el factor de sostenibilidad se selló en la reforma de 2013. En este esquema, se arbitraron revisiones de la esperanza de vida cada cinco años. La que estaba prevista para 2019 se basa en cálculos del lustro 2013-2017, que remitían a una reducción en la pensión inicial del 0,57 por ciento, de modo que una mensualidad esperada de 1.000 euros quedaría reducida a 994,3 euros. Los expertos vienen cuestionando la procedencia de adelantar la jubilación por este motivo, dado que esa anticipación del retiro también tiene un impacto reductor de la futura paga. Pero se trata de una advertencia en términos generales que no recoge casuísticas particulares ni valoraciones individuales como la percepción de incertidumbre acerca de futuros cambios normativos.

Evolución estadística

De hecho, lo cierto es que a 1 de abril las estadísticas mensuales de pensiones contributivas del Ministerio de Empleo y Seguridad Social arrojaban una cifra total de 5.902.382 jubilados, tras haberse producido 70.350 altas en los tres primeros meses del año, un 2,5 por ciento más que el ejercicio anterior en el mismo periodo. Y de las nuevas jubilaciones habidas entre enero y marzo de este año, el 43 por ciento se corresponden con trabajadores de menos de 65 años, lo que -por otra parte- sitúa la edad media de retiro en los 64,3 años, frente a los 65,5 que rigen para 2018, y evidencia otra de las dificultades que encaran las reformas: el alargamiento de la vida laboral para nivelar las arcas
de la Seguridad Social. En el tramo de 64 años se rebasaron las 6.000 altas entre enero y marzo, cifra que en los últimos años sólo se ha superado en el primer trimestre de los años 2012 y 2014 como reacción a las reformas de 2011 y 2013, respectivamente. Algo que anticipa nuevos aumentos en el ritmo de jubilaciones durante 2022, antes de la entrada en vigor definitiva del factor de sostenibilidad.

El Gobierno ha pospuesto la incorporación del factor corrector hasta 2023 en el marco del acuerdo con el PNV para salvar los Presupuestos Generales del Estado para este año, lo que podría atemperar el ritmo de jubilaciones anticipadas el resto del año. Pero incluso en el caso de que durante el resto del presente ejercicio se aplacasen las solicitudes entre los menores de 65 años y seis meses, la exploración estadística de la evolución de la serie en años anteriores nos aboca ya este año a rebasar la cifra inédita de seis millones de jubilados, cuando el total de pensionistas roza los 9,6 millones y los cotizantes superan los 18,7 millones de personas. Como explica el investigador de la Universidad de Essex Javier Santacruz, esa cota de seis millones de jubilados supone que la proporción de la población por encima de los 65 años sobre la población en edad de trabajar se va a situar en máximos históricos, lo que implica -según el experto en pensiones y envejecimiento- que el porcentaje de personas dependientes del Sistema crece por encima de como lo hace la población que sustenta las prestaciones, gastos sociales; en definitiva, el Estado de Bienestar.