Gobierno y partidos piden alumbrar un nuevo Pacto de Toledo

Tras el fracaso de las negociaciones que culminó con la ruptura sin acuerdo en el mes de febrero, los políticos coinciden en la necesidad de llevar a cabo la reforma de pensiones esta legislatura

31 jul 2019 / 11:24 H.

Tanto el Gobierno como los partidos políticos parecen haber advertido en el último año la envergadura del reto que supone la reforma del sistema público de pensiones. Desde que las manifestaciones de pensionistas por una revalorización mayor a la que venía efectuando el PP del 0,25 por ciento desde el año 2013, cuando se aprobó la última reforma, pusiesen el debate sobre el futuro de las pensiones en el centro de la agenda institucional se han sucedido las proclamas a favor del necesario entendimiento entre partidos para apuntalar la reforma que cayó en saco roto en febrero.

Tal y como el presidente en funciones, Pedro Sánchez, reclamó a finales del mes de julio en su discurso en la sesión de investidura, será necesario abordar un nuevo Pacto de Toledo que garantice el sistema público de pensiones español. De este modo abogó por que se liguen las pensiones al IPC, apostó por la eliminación del déficit de la Seguridad Social en los próximos cinco años, apuntó a la reformulación del factor de sostenibilidad conforme al acuerdo del año 2011 y, además, insistió en que se estudien nuevas fórmulas de financiación para garantizar los ingresos del sistema.

El líder socialista también pidió garantizar “la dignidad” de la cuantía, la naturaleza pública y la sostenibilidad del sistema de pensiones. Para la nueva legislatura quiere motivar un nuevo Pacto de Toledo que defienda el Estado de Bienestar en “un contexto evidentemente exigente”. En relación a esto, también hizo mención al grave problema sobre la caída en la tasa de natalidad, el aumento de la esperanza de vida y el mayor ratio de pensionistas en lo relativo a los trabajadores en activo.

“La pregunta es dónde queremos situar a España”, comentó el presidente en funciones, quien propuso fomentar el empleo digno en una economía competitiva y sostenible y, así, garantizar unas pensiones dignas y defender el sistema público del país.

En el debate de investidura también mencionó las bases “muy sólidas” con las que se podría reforzar el sistema público de pensiones en una nueva legislatura socialista, ya que hay una “clara voluntad política” en la Cámara Baja para evitar la disminución del poder adquisitivo de las pensiones.

Por último, mencionaba la posible aprobación de medidas de reordenación de bonificaciones, sobre lo que hay acuerdo en el Pacto de Toledo, y así avanzar con el nuevo Estatuto de Trabajadores con medidas de choque contra el desempleo.

Pocas garantías de reforma

Sin embargo, las soflamas del presidente en funciones en sede parlamentaria sobre la transformación necesaria del Sistema se encuentran ciertamente alejadas de la realidad vivida en el seno de la comisión parlamentaria del Pacto de Toledo, donde las diferencias de criterio llevaron a los partidos a zanjar el pasado mes de febrero las negociaciones sin acuerdo después de dos años de trabajo.

Y las perspectivas de cara a la composición de la nueva Comisión tampoco hacen prever la sencilla consecución de un acuerdo. Cabe recordar que en las rondas de negociaciones que se lleven a cabo desde este momento habrá que ponderar las exigencias de partidos en las antípodas ideológicas como son, por ejemplo, Unidas Podemos y Vox. Precisamente, la dificultad de poner de acuerdo a formaciones distantes fue lo que provocó que los trabajos encallasen en diferentes ocasiones durante el pasado año, tal y como ocurrió con la recomendación número 2 sobre el mantenimiento del poder adquisitivo de los pensionistas -donde acabó por ligarse la subida de las pagas a la evolución de la inflación- y en la recomendación número 16 sobre impulso a los sistemas complementarios de ahorro individual, y donde jamás llego a producirse el consenso entre los partidos, llegando a contar con hasta dos votos particulares en contra.

Pero estas no eran las únicas muescas en la culata que aparecieron en el borrador del documento de recomendaciones que iba a ser enviado al Consejo de Ministros y al que tuvo acceso elEconomista Pensiones, ya que éste se encontraba plagado de votos particulares de las diferentes fuerzas. En este sentido, parece claro que para la próxima legislatura se substanciará sobre acuerdos de mayorías y no sobre la unanimidad de partidos sobre la que en un principio se concibió el órgano encargado de la reforma de la Seguridad Social, tal y como ya han apuntado algunos miembros de la pasada Comisión.