El parón político deja en el aire
la reforma de las pensiones

El Pacto de Toledo parece haber recorrido parte del camino hacia el acuerdo para un nuevo modelo de revalorización de la cuantía de las pensiones, si bien la inestabilidad institucional generada por la sentencia del caso ‘Gürtel’ ha congelado la posibilidad de cristalizar cualquier tipo de acuerdo sobre la materia.

11 jun 2018 / 17:18 H.

La inestabilidad institucional instalada en el Congreso tras la sentencia sobre el caso Gürtel y la retirada del apoyo del principal socio de Gobierno, Ciudadanos, sumado a la moción de censura al PP impulsada por el PSOE dificulta la posibilidad de entendimiento en el seno del Pacto de Toledo. Concretamente, en una materia donde las negociaciones de las últimas semanas habían logrado avances, hasta rayar el acuerdo, y que es uno de los pilares de la reforma: un nuevo modelo de revalorización de las pensiones.

Sobre la Recomendación número 2 -que afronta el modelo de revalorización- se había encarrilado un acuerdo en la última reunión de la Comisión, el 24 de abril. Entre medias se cruzó el acuerdo entre el PP y el PNV para una subida del 1,6 por ciento para el presente y el siguiente año, además de un alza adicional del 3 por ciento para este año en las cuantías más bajas. Además, un supuesto pacto entre PP y el diputado Carles Campuzano de PdCat sobre la fórmula de revalorización enfrió los ánimos de consenso. Pero ambos acuerdos se perciben por la oposición y los agentes sociales como un claro paso atrás en la reforma popular de 2013 que creó el Índice de Revalorización y el factor de sostenibilidad.

PSOE y Podemos piden que las pensiones vuelvan a subir con el IPC a secas, mientras el PP está abierto a esta posibilidad incluyendo otros elementos en la ecuación, como salarios, productividad o crecimiento del PIB. Pero hay otro punto de fricción de tanta o más enjundia: el Gobierno pretende que las subidas del IPC se apliquen sólo a las pensiones más bajas cuando el ciclo sea recesivo, buscando fórmulas de incrementos menores para el resto de pensiones. Ciudadanos está abierto a la negociación, con la salvedad de que el acuerdo debe contemplarse de forma global.

Pues, aunque el IPC -con o sin matices- está asegurado para el futuro, cabe destacar que los avances en la revalorización solo sirven para solventar la mitad del conflicto, ya que la Recomendación número 1, referente a la financiación, es el otro pilar que sostiene la reforma de las pensiones, y aquí se ha avanzado bastante poco. Sí hay consenso en que la financiación y la revalorización tienen que ir de la mano, pues son las caras de la misma moneda. Se podrá subir el IPC si se garantizan más ingresos al sistema.

Esto no quita que hasta el momento de negociar las fuentes de ingresos, parece evidente que las fuerzas del Pacto de Toledo asumen que la subida del 0,25 por ciento supone un hachazo al principio de contributividad, que fija la cuantía de la pensión de jubilación en función del volumen de cotizaciones realizadas por un trabajador en su periodo de actividad laboral. En este sentido, una conclusión que ya ronda la moral de los partidos es que la reforma del 2013 está herida de muerte, ya que las nuevas propuestas atentan contra sus fundamentales.