El jubilado español, a la cola de Europa
en calidad de vida

El Global Retirement Index (GRI) publicado por Natixis otorga a España una leve mejora de las condiciones de salud, finanzas, bienes materiales y calidad de vida de los pensionistas españoles

24 dic 2019 / 09:00 H.

España se estanca en la mejora de posiciones en el Global Retirement Index (GRI), publicado por Natixis Investment Managers, que mide cómo los países satisfacen de forma adecuada las expectativas, necesidades, metas y calidad económica de la jubilación. España cierra este año en el puesto 31 (de un total de 44 países), el mismo que en 2018, interrumpiendo así tres años consecutivos de mejoría de posiciones y se queda fuera de las 30 primeras naciones. España es, de hecho, uno de los peores países de la eurozona y solo saca mejor nota que Chipre (33), Lituania (34), Letonia (35) y Grecia (41). Se trata de la séptima edición del estudio desarrollado por Natixis donde se miden los parámetros de bienestar material -donde España se sitúa en el puesto 37-; calidad financiera -puesto 24-; salud -puesto 19- y calidad de vida -puesto 21-.

Islandia ocupa el primer puesto en el ranking, superando a Suiza, que baja a la segunda posición. Islandia mejora en los subíndices de calidad financiera y salud y, aunque empeora en bienestar material, es el país con mayor puntuación en este apartado por segundo año consecutivo. Suiza es el único país que está en el top ten en los cuatro grandes subíndices y sobresale de manera particular en el indicador de gasto en salud por habitante. Noruega es el tercero en la lista, con un punto débil en el apartado de calidad financiera, donde figura en la posición 31. El ranking está caracterizado por el predominio de Europa Occidental en los primeros puestos: los siguientes países en la clasificación son Irlanda, Nueva Zelanda, Suecia, Dinamarca, Canadá, Australia y Luxemburgo, siendo un total de 15 países europeos entre las 25 primeras naciones.

Suspenso de España en Bienestar material en la jubilación

El aspecto en el que España saca peor nota es en el bienestar material para vivir confortablemente en la jubilación, que se centra en parámetros como el desempleo, igualdad de ingresos y los ingresos per capita. La puntuación de España en este apartado es del 40 por ciento, mientras que el promedio de la eurozona es 61,7 por ciento y solo un país, Grecia (14 por ciento), se sitúa en una posición peor que España dentro del área de la moneda única. Uno de los peores datos de España es el desempleo, donde el país obtiene una de las puntuaciones más bajas de los 44 países sometidos a estudio.

Con todo, España ha mejorado ligeramente en términos de bienestar material (obtuvo un resultado del 36 por ciento en 2018), gracias al avance en los indicadores como el de igualdad salarial. En lo que sí ha empeorado España es en el subíndice de finanzas. Ha pasado del puesto 23 al 24, que incluye materias como el acceso a servicios financieros de calidad para preservar los ahorros y maximizar ingresos. España ha empeorado sus indicadores de presión fiscal, endeudamiento público, gobernanza y dependencia de la tercera edad -porcentaje de mayores de 65 años en relación con la población en edad de trabajar-, si bien en promedio se sitúa por encima de países como Alemania, Francia e Italia.

España, entre los países con mayor riesgo por longevidad

Las dinámicas sociales y económicas suponen un desafío para la seguridad en la jubilación: a una mayor esperanza de vida se une una tendencia a adelantar la jubilación, incrementando la presión sobre el gasto público. El gasto público en pensiones en la OCDE ha pasado del 5,5 por ciento en 1980 al 7,5 por ciento del PIB en 2015. El informe destaca especialmente la situación de cuatro países que han incrementado su gasto en pensiones y tienen un mayor riesgo por longevidad, al haberse incrementado su esperanza de vida: Italia (16,2 por ciento del PIB); España (11 por ciento); Japón (9,4 por ciento) y Suiza (6,5 por ciento). Entre las alternativas que Natixis IM expone para que países como España puedan mitigar este riesgo de longevidad destacan la posibilidad de que los individuos “trabajen más allá de la edad mínima de jubilación” y retrasar la edad mínima de jubilación “que puede ser el primer paso de una reforma del sistema de pensiones”.

Y es que la esperanza de vida en la OCDE después de los 65 años ha pasado de 14,4 años en 1970 a 19,8 años en 2016 y continúa en aumento, lo que supone un desafío no solo para las finanzas públicas.