El impacto que tendrán las propuestas
para la jubilación

El impulso a los incentivos fiscales al ahorro privado, los planes de empresa, el modelo de la ‘mochila austriaca’ y la reforma de factores paramétricos, entre las recetas
de las formaciones para transformar la Seguridad Social

24 abr 2019 / 11:23 H.

Son muchas las propuestas que los partidos han lanzado en la campaña electoral para reformar el sistema público de pensiones una vez conformado el nuevo Ejecutivo, y todas cuentan con el denominador común del mantenimiento del poder adquisitivo de los beneficiarios, el saneamiento de las cuentas de la seguridad social y la necesidad de ampliar los recursos para sufragar la nómina mensual de las pagas. Sin embargo, las vías para remendar la mala situación financiera de la Seguridad Social son diversas.

A grandes rasgos, cada uno de los partidos apuesta por impulsar diferentes aspectos que ya han sido puestos encima de la mesa de las negociaciones del Pacto de Toledo, que disputará una segunda vuelta de las mismas tras la formación de Gobierno.

En este sentido, el PSOE parece haber centrado el tiro de sus propuestas en una nueva llamada a la modificación de los factores paramétricos que determinan la cuantía de la pensión como la eliminación del Índice de Revalorización y la garantía de la actualización de las pensiones de acuerdo con el IPC real, aumentando en mayor medida las pensiones mínimas y las no contributivas, además de la reforma de la actual regulación del factor de sostenibilidad, con el objetivo de volver al diseño del año 2011 o redefinir las fuentes de financiación, reducir la brecha de género en las pensiones y seguir combatiendo el fraude y la economía sumergida para que afloren las cotizaciones.

Del lado del PP, la apuesta clara es por el ahorro privado y los planes de pensiones privados con una ofensiva de incentivos fiscales para invertir en instrumentos financieros de previsión, donde pretende extender los beneficios fiscales de los que ya disfrutan los planes de pensiones a cualquier otro tipo de activo, de forma que cualquier forma de ahorro pueda tener esas ventajas. La medida contempla que, a la hora de rescatar todo el ahorro, al jubilarse, no se tendrá que pagar ningún impuesto, ni por lo que invirtió, ni por los intereses, rendimientos y ganancias que haya generado. Además, si a lo largo de la vida se decide cambiar de producto de ahorro, no se tendrá que pagar impuestos por hacerlo.

Por parte de Ciudadanos, si bien no recoge un amplio listado de medidas que podrían servir para reformar el sistema sí que se apuesta decididamente por el modelo de la ‘mochila austriaca’. Concretamente, se pretende un “derecho a una indemnización y a la prestación por desempleo también cuando cambien de trabajo voluntariamente”. De modo que se creará una cuenta personal de cada trabajador que financiará estos derechos desde el primer día de trabajo, siguiendo el modelo de la exitosa ‘mochila austriaca’. “El trabajador podrá retirar el dinero de esta cuenta en caso de desempleo, movilidad geográfica dentro de la misma empresa, o en el momento de su jubilación como complemento a la pensión a la que tenga derecho”, explica la formación naranja en su partido.

En el caso de Podemos y Vox, el primero de ellos pide un mayor esfuerzo de revalorización de las pensiones junto con la derogación completa del Factor de Sostenibilidad y fortalecer los ingresos del sistema por la vía de la separación de fuentes de financiación y de la introducción de nuevas figuras tributarias “eliminando los topes de cotización, de manera que quienes tengan salarios muy altos coticen más a la Seguridad Social, así como los beneficios fiscales por las inversiones en planes de pensiones privados”. Por su lado, Vox presenta una estrategia para revertir el actual sistema de reparto a uno mixto de capitalización impulsando el pilar del ahorro en la empresa.

Con el objetivo de arrojar luz y claridad discursiva sobre las propuestas de los partidos para reformar el Sistema, el profesor del FEF, Miguel Ángel Bernal, examina a título personal el efecto que provocaría en términos globales una u otra dirección política de la transformación en pensiones públicas, desde un amplio conocimiento de las situación financiera de las arcas públicas y la ventaja de la especialización en fiscalidad de los productos de previsión complementaria a largo plazo para la jubilación y la gestión de finanzas personales.

Una coctelera de endeudamiento explosiva

Estas elecciones generales están capitalizadas por el golpe de Estado que llevaron a cabo supremacistas catalanes y que estuvieron a punto de culminar. Sin embargo, más allá de esta cuestión se encuentra la situación económica, la cual demanda prestarle atención. El déficit público primario se sitúa a la cabeza de la Unión Europea, con un mercado laboral atrófico y una tasa de paro que se sitúa en segunda posición, y a muy poca distancia del número uno, Grecia, por un tremendo y rápido envejecimiento de su población. Todos esos problemas se amalgaman de tal forma que crean un panorama muy difícil para nuestro sistema de pensiones, uno de los más generosos de la UE. Un sistema herido además, en parte, por el desconocimiento de algunos pensionistas y que complica sobremanera a futuro su extensión a las nuevas generaciones. ¿Saben los pensionistas que se manifiestan que el INE ha cifrado en tres billones, casi tres veces el PIB español, la deuda actual y futura? ¿Qué solución aportan a esta tremenda situación?

Unidas Podemos, alejado de la realidad

El programa electoral de Unidas Podemos para el sistema público de pensiones incluye propuestas basadas en un mayor dispendio público, en una política laboral alejada de lo que hoy necesita España, y en contra de la creación de empleo, salvo el público, para así tener a estos colectivos más agradecidos a la hora de votar. Además, las recetas de la formación morada en materia de pensiones suponen una oda al populismo y son imposibles de financiar. Ya sabemos que los partidos de la ultraizquierda nunca han buscado incrementar los niveles de vida o la creación de riqueza de los ciudadanos. Ellos, la extrema izquierda, solo hablan de repartir lo que hay. Sus medidas están dirigidas a repartir el trabajo que existe, atenuar la miseria con más gasto público, lo que al final degenera en una situación similar a la que se vive actualmente en Venezuela. Estos modelos de partido no buscan generar riqueza, ni incrementar el nivel de vida de la gente, ni reducir el déficit público, buscan la depauperación y la ruina de la economía nacional.

Un PSOE ignorante de las cuentas públicas

Del actual PSOE, poco o nada se puede esperar, ya que parece mentira en qué se ha convertido este partido, más una caricatura barata de la formación que fue y que tanto hizo por desarrollar social y económicamente España en el pasado. La medida que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, deslizó de vincular las pensiones al IPC es un suicidio total, cualquiera de los economistas que escriben en esta revista o casas de estudios de gran reputación como es Fedea lo llevan tiempo diciendo: no se pueden garantizar las pensiones vinculadas a la inflación, no es posible su financiación salvo por la creación de agujeros en las cuentas públicas, unas cuentas ya suficientemente lastimadas y ruinosas. Eso a Sánchez le es indiferente. Es más, si necesita el voto de los nacionalistas vascos y Bildu, se planteará incluso romper la caja única de la Seguridad Social.

Ciudadanos, al tanto del problema financiero

Con las propuestas de Ciudadanos llegamos a algo distinto. A tenor de las medidas que promueve la formación naranja, son conscientes del problema del déficit e intentan ajustar mucho sus cuentas, y también saben el problema que para las cuentas públicas puede suponer el actual agujero de la Seguridad Social, que alcanza los 18.000 millones de euros al año. Cs propugna medidas no desarrolladas todavía en este país para facilitar la creación de puestos de trabajo e intentan rebajar el coste fiscal del trabajo a los empresarios. En su propuesta de la ‘mochila austriaca’ apuesta por la creación de una cuenta personal para cada trabajador de ahorro a través de la empresa como complemento a la pensión pública.

El PP y los incentivos fiscales

Por su parte, el PP lleva medidas más aseadas, no se puede decir de otra forma. Hablan de volver a recuperar el factor de sostenibilidad, el mismo que el último presidente del PP, Mariano Rajoy, no tuvo mayor problema en cargárselo tras demorar su aplicación en el pacto presupuestario de 2018. Hablan de mejorar la fiscalidad de los productos financieros de ahorro, y sin embargo no es cierto, no mejoran la fiscalidad, lo que hacen es abrir el abanico de posibilidades de inversión, pero no la fiscalidad de estos instrumentos. De hecho, mejorar la fiscalidad implicaría desligar los rendimientos generados por las aportaciones a la base imponible del ahorro y no mantenerlo como rendimientos generales. Por otra parte, qué credibilidad de llevar a cabo el programa presentado le queda al PP, aquel que decía que no subiría impuestos y durante su mandato impulsó más de cuarenta impuestazos.

Vox, o cómo implementar una reforma necesaria

Por último está Vox, sin representación en el Congreso de los Diputados pero que ha irrumpido con más fuerza de lo que lo hiciera la extrema izquierda de Podemos, como hizo en las elecciones autonómicas de Andalucía el pasado mes de diciembre. Con sorpresa, la formación propone una reforma completa del modelo actual de pensiones para transitar hacia un sistema mixto de contribución pública y privada. El partido también apuesta por la ampliación de los máximos fiscales de desgravación para el sistema privado unido a la edad de jubilación. Se trata cuanto menos de un plan novedoso que rompe con los criterios que hoy parecen tabú, aunque sean necesarios si hacemos escenarios económicos oportunos y realistas a día de hoy. Ahora bien, hay un punto débil, algo que no nos cuenta ¿cuál va a ser el tránsito hacia ese nuevo sistema y que garantía recibiremos los que hemos estado presos del sistema de caja actual?