El déficit de la seguridad social avanza pese
a un alza del PIB mayor del previsto

Un informe del Observatorio de Pensiones de Willis Towers Watson evidencia
un aumento del déficit contributivo anual de la Seguridad Social en el primer trimestre
del año hasta los 20.220 millones de euros, equivalentes al 1,6% del PIB, por el fuerte incremento del gasto acometido para 2019

31 jul 2019 / 11:41 H.

El Observatorio de Pensiones de Willis Towers Watson, en colaboración con las Universidades de Extremadura y Valencia, publicó recientemente un informe sobre el estado del Sistema de la Seguridad Social en el que muestra un aumento del déficit contributivo anual hasta los 20.220 millones de euros en el primer trimestre del año, lo que equivale al 1,66 por ciento del PIB. En línea con el desempeño final registrado durante el pasado año, cuando se cerró con 19.563 millones de euros de desfase y el 1,62 por ciento del PIB. Todo a pesar de que la economía española está mostrando ya una mejora de las previsiones de crecimiento, tal y como apunta el último Panel de Funcas que eleva en una décima el PIB para el final del año.

Concretamente, en el periodo mencionado los gastos contributivos han alcanzado los casi 3.000 millones mientras que el aumento de los ingresos anuales ha llegado a 2.264 millones de euros. Sin embargo, ha descendido el déficit del Sistema por operaciones no financieras en más de 500 millones de euros, suponiendo ahora el 1,35 por ciento del PIB. Por ello, el dato relativo al desfase en los primeros tres meses del año se refiere exclusivamente a la cuenta entre los ingresos procedentes de las cotizaciones sociales de los trabajadores y el gasto que realiza el Estado en las pensiones de jubilación y viudedad, reconocidas como prestaciones de carácter contributivo.

Con todo ello, los analistas de la compañía de consultoría global, broking y soluciones ven una cierta tendencia positiva también con respecto al trimestre anterior (enero 2018 - diciembre 2018), cuando el déficit llegaba a 16.962 millones de euros, el 1,4 por ciento del PIB. Concretamente, la mejora del balance financiero del sistema en términos de operaciones no financieras está en el aumento de los ingresos en 4.000 millones de euros y de gastos en 3.440, con respecto al dato anual del trimestre anterior. De este modo, en cifras globales, los ingresos anuales llegan hasta los 139.026 millones, con unos gastos de 155.428 millones.

Gregorio Gil de Rozas, el Head of Retirement de Willis Towers Watson Iberia, señala en el informe en cuestión que “el hecho más positivo del trimestre es el comportamiento récord de las cotizaciones de ocupados, una subida del 8,1 por ciento en la comparación anual, que ha influido en el total de ingresos contributivos que han crecido un 7,9 por ciento en el mismo periodo”. Este éxito que comenta Gil de Rozas se ve eclipsado por la subida en paralelo en gastos destinados a las pensiones contributivas, tales como jubilación y viudedad, que han aumentado en un volumen del 7,1 por ciento, implicando un avance de los gastos contributivos de un 10,5 por ciento en los primeros meses del año.

La explicación ante tal desfase en ingresos y gastos en términos relativos es numérica, según el grupo de investigación. “Se parte de una situación de déficit y de un aumento del 8 por ciento de los ingresos por cotizaciones sociales, cuyo nivel aproximado alcanza los 110.000 millones de euros, mientras que el gasto sufre un aumento del 7 por ciento de los gastos, cuyo nivel aproximado es de 130.000 millones. Es decir, en términos absolutos suben más los gastos que los ingresos y, por tanto, sube el déficit en términos absolutos, aunque en términos de PIB (1,66 por ciento) puede ser menor si el PIB sube más”, explica el experto.

El Gobierno ‘azuza’ el gasto

Las medidas llevadas a cabo como la cobertura de las cotizaciones de cuidadores no profesionales de personas en situación de dependencia y la asociada al subsidio de desempleo para mayores de 52 años ayudan a mantener el optimismo para lo que resta de año de cara a la bolsa de ingresos, si bien también advierten nuevos tensionamientos por el lado del gasto. En esta línea, Gregorio Gil de Rozas manifiesta que “además, el dato avance de crecimiento del primer trimestre del INE y el que anticipa la AIReF (Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal) para el segundo trimestre parecen confirmar un freno en la desaceleración del crecimiento, lo que contribuiría a alcanzar un nivel récord de cotizaciones en todo el 2019”.

En términos absolutos, los expertos han indicado que el déficit contributivo anual se sitúa en su nivel máximo en términos absolutos, 20.220 millones de euros, aunque esto no se cumple en términos de PIB, 1,66 por ciento frente al 1,73 por ciento en el último trimestre del año 2016.

El déficit en la Seguridad Social en el segundo trimestre de este año, tal y como explican, será similar al del trimestre anterior ya que “la diferencia entre los ingresos y los gastos es muy grande”. En este sentido, desde el servicio de estudios de la compañía adelantan que el déficit anual contributivo ha aumentado ligeramente también en el segundo trimestre en términos de valores absolutos, a pesar de que “en referencia al porcentaje del PIB ha bajado también ligeramente”, explican.

En cuanto a la subida de pensiones en función del IPC, consideran que “la insostenibilidad estructural del sistema de pensiones se debe a una relación desequilibrada entre cotizaciones y pensiones de un individuo representativo a lo largo de su ciclo vital. Esta hipotética operación financiera, por la que se pagan cotizaciones y se perciben pensiones, debería tener una rentabilidad como máximo igual al crecimiento económico a largo plazo y nuestros cálculos indican que es aproximadamente un punto superior”. A corto plazo, el efecto de revalorizar con el IPC no es relevante, pero a medio plazo es probable que se genere un déficit anual muy importante por el efecto acumulativo de las continuas revalorizaciones. Algunas de las soluciones que dan para restablecer el equilibro es cambiar parámetros como bajar la pensión inicial, aumentar la edad de jubilación o las cotizaciones.

“Lo que sería importante para frenar ese desequilibrio es un factor de sostenibilidad que ajustara automáticamente alguno de los parámetros a la esperanza de vida”, apuntan los expertos en previsión a largo plazo.