El alza de cotizantes brinda un alivio temporal
a la Seguridad Social

La tasa de dependencia de las pensiones es el indicador que vincula el volumen de afiliados por cada pensionista o, lo que es lo mismo, cuántos trabajadores hay en el mercado para sufragar la prestación de un beneficiario, una relación que se encuentra en su nivel más alto desde el año 2012

29 may 2019 / 09:42 H.

Es uno de los indicadores con menor repercusión y atención en los medios de comunicación a la hora de tratar el problema de las pensiones y, sin embargo, supone uno de los mejores termómetros para medir la sostenibilidad financiera del Sistema: la tasa de dependencia de las pensiones. Este índice relaciona el volumen de afiliados por cada pensionista, es decir, el porcentaje de personas inactivas respecto al porcentaje de población en edad de trabajar, o lo que es lo mismo, cuántos trabajadores hay en el mercado para sufragar la prestación de un beneficiario de la clase pasiva. En este punto, llegan las buenas noticias para el Sistema nacional, ya que esta proporción se ha incrementado en el presente ejercicio hasta niveles no alcanzados desde 2012, con una ratio de 2,3 afiliados por pensionista, según los datos publicados por el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social correspondientes a la nómina de pensiones del mes de marzo de 2019, desde los 2,17 registrados a cierre del pasado año.

Esto quiere decir que solo en los cuatro meses que han transcurrido de año, la ratio se ha incrementado en 0,13 puntos gracias a un mayor avance de la afiliación en el mercado laboral que el incremento registrado por el saldo entre las personas que acceden y salen del sistema de protección de las clases pasivas. Esto, de entrada, supone un alivio para las Cuentas del Sistema toda vez que se trata de un indicador de sostenibilidad financiera de la Seguridad Social en el largo plazo y arroja una tendencia al alza, principalmente por la mejora del empleo, ya que el avance de población pensionista se mantiene del mismo modo al alza presionada por la cada vez mayor esperanza de vida.

De hecho, la tasa de dependencia es un indicador crucial, más si cabe en un sistema de pensiones de reparto y de solidaridad intergeneracional en el que las aportaciones a la Seguridad Social a través de las cotizaciones sociales de los trabajadores actuales sufragan la nómina de pensiones actual. En este sentido, la conocida como tasa de dependencia de las pensiones tocó su pico en 2007 cuando había hasta 2,53 afiliados sosteniendo a cada pensionista. Sin embargo, con la llegada de la crisis se aprecia cómo la relación languidece año tras año, hasta llegar al suelo en el año 2013 cuando solo 1,93
-nivel considerado por los expertos como punto de quebranto del sistema de reparto- ocupados sufragaban con sus cotizaciones a cada beneficiario del sistema público de protección de las clases pasivas, como producto de la destrucción masiva de puestos de trabajo y el paralelo avance de la mas de pensionistas españoles. Un fenómeno que se vio agravado por el hecho de que al mismo tiempo esas personas que pasaban a ser beneficiarios de una pensión de jubilación o de otro tipo de prestación de carácter contributivo implicaban un mayor gasto para las arcas de la Seguridad Social, al recibir pagas de mayor cuantía.

Mayor esperanza de vida

En este sentido, según los expertos económicos, el equilibrio en los sistemas de reparto es difícil de sostener cuando la relación entre afiliados y pensionistas es menor a 2. Pero esta relación no depende solo del desempeño del mercado de trabajo en términos de oferta de empleo, sino que también atiende a cuestiones demográficas que condicionan de igual manera esta relación, como puede ser el envejecimiento de una población debido a la mayor esperanza de visa y la baja natalidad, la menor de la Unión Europea.

De este modo, el invierno demográfico en el que se adentra España es uno de los puntos más disruptivos a la hora de configurar las medidas para la reforma que garantice la sostenibilidad del sistema público de pensiones. En este sentido, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) apunta en sus informes que actualmente el 20 por ciento del porcentaje de la población que actualmente tiene más de 65 años, un nivel que alcanzaría al 40 por ciento de la población, que tendrá más de 65 años en 2050 y que también pasará al 15 por ciento en el caso de mayores de 80 años, cuando estos hoy no superan el 6 por ciento. Es decir, que una tendencia en la que la sociedad es cada vez más mayor, con una esperanza de vida que es la segunda mayor del mundo por detrás de Japón y que va en aumento, se compromete la capacidad financiera de la Seguridad Social ya que al mismo tiempo merma la población más joven en edad de trabajar, que son los que aportan dinero con sus contribuciones al Estado.

Coyuntura favorable

Con todo ello, el repunte de la tasa de dependencia se sostiene sobre las últimas cifras publicadas por la Seguridad Social que dan cuenta del pago de 9.715.288 pensiones contributivas, un 1,29 por ciento más que en abril del año pasado. De ellas, 6.017.292 son de jubilación; 2.359.938 corresponden a prestaciones de viudedad, 955.675 son prestaciones por incapacidad permanente, 339.993 son de orfandad y 42.390, a favor de familiares.

Además, la afiliación media a la Seguridad Social se sitúa en los 18.678.461, una cifra que no se alcanzaba desde noviembre de 2008 (18.721.387). También cabe destacar que, en términos mensuales, el Sistema ha incorporado 176.373 cotizantes medios más, una cifra inferior a la del año pasado, cuando la Semana Santa cayó en marzo, con su correspondiente repunte de la contratación. Sin embargo, esta buena tendencia que presenta el mercado laboral resulta definitiva para la mejora de la tasa de dependencia de las pensiones como índice de salubridad de las pensiones, pero también como pura fuente de recaudación para afrontar el pago de las pensiones a través de las cotizaciones sociales, que según los últimos datos cubren más de un 90 por ciento del coste contributivo.