El ahorro a la ‘inglesa’ aporta el 36% de la pensión

El ahorro acumulado por los trabajadores británicos en planes de previsión social complementaria en la empresa desde el año 2013 supera los 90.000 millones de libras

24 dic 2019 / 09:09 H.

La delicada situación de la Seguridad Social, devastada por un déficit anual que ronda los 18.000 millones de euros y la ausencia de una malla de soporte tras la liquidación del fondo de reserva añade más presión a los poderes públicos para articular estrategias que impulsen el ahorro privado a largo plazo, necesario para complementar la paga de jubilación ante la posible merma que sufrirán las pensiones en términos de tasa de sustitución.

Precisamente, sobre esta realidad pivotan las propuestas de los expertos para mantener el poder adquisitivo de los futuros jubilados y una de las principales pasa por reproducir el modelo de ahorro para la jubilación a través de los planes de pensiones de empresa, tal y como ocurre en el Reino Unido donde compone un segundo pilar para la pensión-. Concretamente, de implantar un modelo similar al británico, este ahorro en la empresa podría suponer entre un 30 por ciento y un 36 por ciento de la futura paga de jubilación de los españoles.

Concretamente, tal y como quedó reflejado en el Informe Turner con las recomendaciones para el poder público de cara a la reforma del sistema británico y en estos niveles permanece actualmente- el Estado proporciona el 31 por ciento de los ingresos del jubilado (17 por ciento correspondiente a la pensión básica y otro 14 por ciento a la segunda pensión del Estado), mientras que el sistema de autoenrolment (planes de pensiones de empresa) es responsable entre un 30 por ciento y un 36 por ciento adicional, de modo que compone algo más de un tercio de la futura renta.

Cabe recordar en este punto que, en suma, la tasa de sustitución media sobre el último salario asciende al 60-66 por ciento, lejos del 82 por ciento que registra España a pesar de dotarse de dos pilares el tercer pilar de planes individuales supone un 16 por ciento de la renta de los jubilados-.
Sin embargo, la renta media en Reino Unido asciende a los 44.000 euros anuales, de modo que este porcentaje proporciona de media de unos 26.000 euros anuales contras los 14.995 euros que perciben de media los jubilados españoles.

Tal y como señala el autor del informe Automatic Enrolment Británico, Fernando Martínez-Cue, este sería el modelo exportable a España ante la necesidad de impulsar sistemas complementarios por la previsible merma de la paga proveniente del Estado. En este sentido, la presidenta de Unespa, Pilar González de Frutos, apunta que las pensiones públicas españolas están “entre las más generosas del mundo desarrollado” y también entre las que soportan una mayor presión por el envejecimiento demográfico. “Ni Francia, ni Alemania ni Reino Unido van a tener una evolución tan explosiva del gasto en pensiones de reparto como España”, advirtió recientemente durante la presentación del informe.

¿Cómo funciona el sistema británico?

Fue adoptado en Reino Unido a partir de 2012 y se trata de un sistema de previsión social complementaria de las pensiones públicas británicas, de adscripción por defecto. Así, los empresarios británicos están obligados a inscribir automáticamente a todos los empleados que cumplan con unos requisitos determinados en algún tipo de plan o instrumento de pensiones cualificado al efecto. Este mecanismo se denomina automatic enrolment o auto-enrolment. Los empresarios británicos realizan unas aportaciones mínimas a favor del trabajador, siempre y cuando éste aporte el porcentaje que le corresponda. Una vez adscrito automáticamente por defecto, el trabajador puede decidir salirse, ya que su adscripción es voluntaria.

Actualmente, un total de 1,4 millones de empresarios declara haber inscrito a sus empleados en el sistema de ahorro en la compañía. Es decir, esto alcanza al 99 por ciento de las grandes empresas, el 97 por ciento de las medianas empresas y el 84 por ciento de las pequeñas corporaciones. Actualmente, 10,7 millones de empleados se encuentran ahorrando para su futura jubilación siendo el 91 por ciento de los inscritos en estos planes de manera automática los que han permanecido en el plan, mientras que la tasa de abandono tan solo llega al 9 por ciento.

En términos de aportaciones, el ahorro acumulado por los trabajadores británicos desde el 2013 supera los 90.000 millones de libras. Solo en 2019 se espera alcanzar la cifra de 19.700 millones de libras, cifra similar al déficit contributivo que acumula en la actualidad a la Seguridad Social española.

Además, el sistema de previsión social británico está basado en un modelo que cuenta con un sistema de ayudas sociales enfocado en cubrir prestaciones muy básicas, con la premisa de que el individuo es el principal impulsor de la mejora de su bienestar a través del ahorro. Se trata así de un modelo asistencial a diferencia de España, con menos presencia del Estado y cobertura pública. El sistema público tiene dos niveles: una pensión básica y una pensión adicional ligada a los ingresos, que son complementadas con el sistema privado de pensiones. Además, existe para aquellos con menores rentas, una pensión ligada a los ingresos, conocida como pension credit.

La edad actual a la que se puede acceder a la pensión pública es de 65 años para los hombres y 60 años para las mujeres en aquellos ciudadanos nacidos antes del 5 de abril de 1950. Desde abril de 2010, la edad de jubilación para las mujeres se incrementa gradualmente hasta los 65 años. No obstante, hay propuestas del Gobierno para aumentar la edad requerida a 66 años entre 2018 y 2020, hasta 67 años entre 2034 y 2036, y por último 68 años entre 2044 y 2046, que están siendo sometidos a debate.

Además, son necesarios al menos 30 años de contribuciones para cobrar una pensión básica completa. De modo que aquellos que no lleguen a acreditar este periodo, recibirán una pensión básica de cuantía proporcional a lo contribuido, con el requisito mínimo de un año de aportes. Quienes alcanzaron la edad de jubilación antes del 6 de abril de 2010, debían acreditar un periodo de cotización del 90 por ciento de su potencial vida laboral -39 años en el caso de las mujeres y 44 años en el caso de los hombres- para generar derecho a una pensión básica completa, según establece el Gobierno británico.