El 66% de planes de ahorro
solo cuentan con la aportación inicial

Las elevadas comisiones de los operadores de productos de inversión de cara a la jubilación y el desconocimiento financiero de la población obstaculizan la expansión del sistema individual

30 ene 2019 / 09:16 H.

La mayoría de los planes de pensiones contratados por los ciudadanos españoles solo cuenta con una aportación, en una muestra más de la escasa cultura del ahorro extendida entre la sociedad. Concretamente, según cifras del último informe de Seguros y Fondos de Pensiones elaborado por la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones, organismo dependiente de la Secretaría de Estado de Economía, señala que de los 9.620.952 de planes de pensiones contratados en España en lo que se refiere a la distribución del número de partícipes por tramos de aportaciones, se ha de destacar una gran concentración de los partícipes en los tramos inferiores de la distribución. Así, el 66,66 por ciento no realiza ninguna aportación, el 6,68 por ciento realiza aportaciones por debajo de 300 euros y el 19,48 por ciento son inferiores a 900 euros. Por otro lado, tan sólo un 5,33 por ciento supera la cantidad de 3.000 euros anuales.

Pero, ¿por qué motivo se produce este fenómeno? Como explica el experto en la materia y CEO de Finizens, Giorgio Semenzato, en la última década en España los planes de pensiones se han comercializado en creciente medida como producto complementario a otros productos financieros de alcance masivo, como por ejemplo las hipotecas. De este modo, ha sido práctica habitual por parte de las redes de distribución bancarias, conceder hipotecas poniendo como condición adicional la contratación de otros productos como planes de pensiones, independientemente de la voluntad o el interés real por parte del cliente en estos últimos. Bajo esta perspectiva, cientos de miles de españoles contrataron un plan de pensiones únicamente como condición para recibir una hipoteca, y no por cubrir una necesidad real y personal de cara a su jubilación. Consecuentemente, las sucesivas aportaciones a sus planes han sido escasas o inexistentes en una alta proporción de casos, tal como indican las estadísticas.

Adicionalmente, los planes de pensiones comercializados de esta manera solían tener asociadas penalizaciones y unas condiciones muy estrictas en cuanto a permanencia, lo cual no incentiva que el cliente continúe contribuyendo al plan.

¿Culpa del cliente o el vendedor?

Según explica Semenzato, la responsabilidad de la situación que se vive en la actualidad es compartida entre los ofertantes de los planes de pensiones y los clientes. Así, por un lado se debe a la actitud del cliente por una falta de sensibilidad y concienciación acerca de la importancia de complementar la futura pensión pública con patrimonio privado. Además, en muchos casos se le añade la ausencia de conocimiento suficiente para entender las distintas opciones en el mercado para cumplir el objetivo de asegurarse un nivel de vida satisfactorio tras la jubilación. Por último, está “el desconocimiento de la importancia de escoger un plan de pensiones más eficiente que nos permita maximizar las ventajas del interés compuesto en el largo plazo para generar una mayor rentabilidad”, señala el experto.

Sin embargo, también se debe a la actitud del vendedor debido principalmente a la poca transparencia a la hora de informar acerca de las condiciones y características del producto, además de la presencia de incentivos de comercialización de otros productos asociados -como en el caso de las hipotecas- combinado con conflictos de interés de carácter general de cara al cliente final.

Sin embargo, esta falta de disciplina en el ahorro y desconocimiento de la situación del dinero depositado conlleva una serie de consecuencias. Una menor aportación implica una menor base de capitalización desde donde poder generar plusvalías, y por ello una reducción del efecto positivo del interés compuesto a largo plazo. En definitiva, un patrimonio acumulado inferior al que acudir tras la jubilación. Por ello, desde compañías como Finizens fomentan activamente las aportaciones a planes de pensiones con el objetivo de maximizar el patrimonio futuro de los clientes. Un ejemplo claro de esta conveniencia es el efecto del interés compuesto, por el cual, ante un plan de aportaciones periódicas al vehículo financiero contratado, el capital generado en concepto de rentabilidad se reinvierte multiplicando el valor final de la aportación inicial.

Todo ello redunda en la problemática de la escasa preparación ciudadana en cuestiones financieras, más concretamente en lo referido a las posibilidades de ahorro individual financiero de cara a la jubilación y a complementar la pensión pública. “Las estadísticas del sector indican que existe una falta de conocimiento exhaustivo acerca de las características y ventajas de productos financieros como por ejemplo los planes de pensiones. Esta realidad, que afecta a una gran parte de la población, provoca que el plan de pensiones tenga una penetración inferior de mercado a la que tienen en otros países”, explica Semenzato al respecto.

Así, ante la cuestión de cómo abordar el reto de la formación financiera y quiénes son los agentes sociales responsables de impulsarla, se apunta a que el vendedor y en particular las redes de distribución de este producto, tanto bancarias como otras instituciones financieras deberían asumir gran parte de la carga. De hecho, como explica Semenzato, en Finizens “ofrecemos los estándares de transparencia más elevados del mercado, transmitiéndole al cliente final toda la información necesaria para fomentar la adopción de los planes de pensiones y de esta forma generar un impacto altamente positivo en la sociedad, ayudando a los inversores a salvaguardar sus objetivos de nivel de vida tras jubilarse”.

Elevadas comisiones

Uno de los puntos que siempre asoma a la palestra cuando se tratan las deficiencias del ahorro privado en España, viene a cuenta de las elevadas comisiones de las cuales deben hacerse cargo los clientes, repercutiendo finalmente en sus ahorros. Concretamente, como se puede apreciar en el gráfico, pese a la creciente necesidad de impulsar la presencia de los planes de ahorro complementario individual, las barreras -al menos en términos de comisiones de gestión y depósito- resultan contraproducentes con niveles que si bien han disminuido durante los años de la crisis -el 1,52 por ciento en 2011 contra el 1,15 por ciento de media en 2017 para las comisiones de gestión- aún se encuentran por encima de los niveles presentados en el resto de la Unión Europea, e incluso de operadores que se desmarcan de la oferta tradicional, como es el caso de Finizens, donde estos gastos se sitúan en el 0,8 por ciento aprovechando las herramientas digitales para reducir los costes de su administración.