Cuatro opciones para aumentar
la pensión con la vivienda

Con la jubilación de los ‘baby boomers’, las pensiones medias podrían sufrir un ajuste a la baja, pero si tiene una vivienda en propiedad puede usarla para tener mejor pensión. La hipoteca inversa o la vivienda-pensión son los más atractivos, según el Instituto Santalucía

27 feb 2019 / 08:55 H.

Los nacidos en España entre 1960 y 1975, que actualmente tienen entre 43 y 60 años, se enfrentan a un gran reto. Ante un posible escenario de un ajuste a la baja de las pensiones públicas y la falta de ahorro acumulado, los conocidos como baby boomers podrían sufrir un empobrecimiento en su nivel de vida en el momento de la jubilación, pero si han invertido en una vivienda podrían tener asegurado su nivel de vida. Las pensiones públicas de jubilación son de las más generosas a nivel europeo, con una media de 1.129,66 euros mensuales, aunque la viabilidad del sistema público de pensiones necesitará un ajuste a la baja en el nivel medio de la prestación o de un incremento de los ingresos en el medio plazo, según se desprende del estudio Alternativas a la insuficiencia de las pensiones, realizado por Instituto Santalucía en colaboración con investigadores de la Universidad Carlos III y la Universidad Jaume I. Este estudio alerta de que la llegada a la jubilación de la generación del baby boom va a hacer que el sistema tenga una mayor cantidad de pasivo, mientras que va a tener que asistir a más individuos por la confluencia y la evolución de varios factores como los demográficos, de mercado de trabajo e institucional. Los datos muestran señales claramente adversas para la sostenibilidad en el medio y largo plazo del sistema de pensiones español. Atendiendo a factores demográficos, existe una tendencia creciente de la esperanza de vida con descenso dramático de la tasa de natalidad y con descenso también de la tasa de mortalidad. “Desde el punto de vista humano, es positivo vivir más años, pero el sistema tendrá que atender a más demandantes de jubilación”, según declara Pedro Serrano, profesor en Finanzas de la Universidad Carlos III de Madrid y responsable del estudio junto a Juan A. Lafuente, profesor de la Universitat Jaume I, y Jorge Martínez Ramallo, de Airosvalor. Por el lado institucional, otra de las fuentes de erosión del sistema, según el informe del Instituto Santalucía, sería que los últimos pensionistas en incorporarse al sistema son los que “más recursos necesitan y los que más tiempo van a permanecer en el mismo”. De hecho, los autores subrayan que “las reglas actuales por las que se remunera a los pensionistas que se están incorporando al sistema están sobrecalentando la capacidad que tiene el mismo para retribuir en términos de pensiones”. “El deterioro a lo largo del tiempo es lo que nos lleva a pensar que las pensiones en el medio plazo no van a ser suficientes o adecuadas al nivel del consumo que tienen los pensionistas”, por lo que los baby boomers deberán hacer frente a una pensión insuficiente y a la falta de liquidez, ya que los integrantes de esta generación “no cuentan con tiempo suficiente en su etapa activa para generar un ahorro periódico”. Sin embargo, el estudio pone de relieve el hecho de que los españoles sí que han ahorrado, pero lo han hecho principalmente en activos poco líquidos, como lo es la vivienda. De hecho, según los últimos datos disponibles, casi el 72 por ciento de la riqueza total de las familias españolas estaba en la vivienda en propiedad y tan solo el 15 por ciento se ha destinado a activos financieros como depósitos o fondos de pensiones. “En España hay una importante cantidad de ahorro acumulado en vivienda y es importante que los propietarios sepan que esta fuente de ahorro es susceptible de convertirse en liquidez, permitiéndoles alcanzar unos ingresos durante la jubilación más acordes con sus expectativas y necesidades, sin perder la propiedad de su casa mientras vivan”, según explica el director del Instituto Santalucía, José Manuel Jiménez. Por ello, en el informe Alternativas a la insuficiencia de las pensiones, realizado por Instituto Santalucía, se analizan las opciones que pueden ayudar a resolver la situación como el conocido como downsizing, es decir, mudarse a una vivienda más pequeña, o la venta o el alquiler de la vivienda, aunque estas alternativas tienen problemas de idiosincrasia en nuestro país porque la población española prefiere envejecer en su casa y dejarla en herencia a sus familiares.

Mantener la propiedad de la vivienda

Existen opciones que permiten que la vivienda se convierta en un complemento a la pensión sin necesidad de vender o alquilar como la hipoteca inversa, la hipoteca inversa con renta vitalicia diferida, la hipoteca inversa con renta vitalicia inmediata o la vivienda-pensión a través de la venta con usufructo.

1 Hipoteca inversa: se percipe una renta exenta de tributación con una edad prefijada, lo que permite seguir habitando la vivienda y adquirirla por los herederos al fallecimiento del familiar con la obligación de repagar el préstamo. El principal inconveniente de esta opción es la prefijación de una fecha, ya que si se viven más años, el jubilado quedará desprotegido.

2 Hipoteca inversa con renta vitalicia diferida: es similar a la hipoteca inversa aunque resuelve el problema de la longevidad con la contratación de productos complementarios como la renta financiera y la renta vitalicia.

3 La hipoteca inversa con renta vitalicia inmediata: el préstamo hipotecario se dedica íntegramente a financiar la prima única de una renta vitalicia asegurada. La renta aquí es inmediata, en lugar de diferida como en el apartado anterior, por lo que el cliente la empieza a percibir desde el momento inicial.

4 El producto vivienda-pensión consiste en la venta de la vivienda con reserva del derecho de usufructo vitalicio. Es decir, los propietarios de una vivienda la venden y obtienen un precio a cambio, pero retienen el usufructo, es decir, el derecho de uso y disfrute de la misma mientras vivan.

Según explica el director del Instituto Santalucía, José Manuel Jiménez, estas soluciones son “poco conocidas aún, pero tienen un enorme potencial” y cuentan con un tratamiento fiscal favorable. En concreto, las alternativas más idóneas, según el estudio, pasan por la solicitud de una hipoteca inversa o por el producto vivienda-pensión, ya que permiten tanto obtener una renta adicional que compense la pérdida del poder adquisitivo de la pensión, como permanecer y disfrutar de la vivienda durante toda su vida.