Cotizar por lo ingresado,
la quimera de los autónomos

Las asociaciones más representativas del colectivo de trabajadores por cuenta propia, ATA y Upta, presionan al Gobierno de Sánchez que trabaja sobre las cuerdas para sacar hacia delante esta vieja reivindicación de los autónomos antes de disolver las Cortes el próximo 5 de marzo

27 feb 2019 / 09:18 H.

La cotización según ingresos reales para los trabajadores autónomos es una de las grandes reivindicaciones que las principales asociaciones que representan al colectivo han solicitado al Gobierno desde hace años. Después de que los grupos parlamentarios hayan tumbado los Presupuestos Generales propuestos por Sánchez y se hayan convocado elecciones generales para el próximo 28 de abril, los autónomos temen que la cotización según ingresos reales vuelva a convertirse en una gran quimera. Este nuevo sistema de cotización debería estar implantado a principios del próximo año 2020, según las promesas de la titular del Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, Magdalena Valerio, tanto a la patronal como a los sindicatos, después de una larga negociación que comenzó en junio del año pasado. Ante este escenario, los autónomos intentan amarrar lo negociado hasta el momento antes del 5 de marzo, día en el que se disolverán las Cortes. Según el presidente de la Unión de Profesionales de Trabajadores Autónomos (Upta), Eduardo Abad, la Secretaría de Estado de Seguridad Social, dirigida por Octavio Granado, se ha comprometido a presentar el proyecto de cotización en base a ingresos reales antes de que finalice el mes de febrero y así “poder constituir una mesa de negociación colectiva antes de que se disuelvan las Cortes para que la negociación no caiga en saco roto y para que el colectivo cotice por un sistema más justo”.

Pero, ¿en qué consiste un sistema de cotización en base a ingresos reales? El objetivo es que ningún autónomo pague por encima de sus ingresos y proporcionar el esfuerzo de aquellos que se encuentran sobrepasando el límite de una presión contributiva razonable. Es decir, según el sistema actual, el autónomo puede elegir su base de cotización entre una base mínima de 944,40 euros mensuales y una base máxima de 4.070,10 euros mensuales. Al tener esa posibilidad de elección, el 85 por ciento de los trabajadores por cuenta propia cotiza por la base mínima y paga una cuota de 283,30 a la Seguridad Social de forma mensual, lo que se traduce a su vez en unas pensiones bajas que de media se sitúan en los 681 euros. Con el cambio hacia un sistema de cotización según ingresos reales, los autónomos estarán divididos en diferentes tramos -cinco según el primer borrador de la propuesta- por el que los autónomos pagarán su cuota en función de lo que ingresan. Como ejemplo, si un autónomo ingresa menos de 10.000 euros al año -un periodista freelance por ejemplo-, cotizaría por la base mínima y pagaría una menor cuota a la Seguridad Social, que un autónomo que ingresa más de 60.000 euros -un notario, por ejemplo- que cotizaría por la base máxima y con ello pagarían la cuota más alta. De esta forma, el sistema sería más equitativo y proporcionado para distribuir la carga contribuitiva de forma más justa. El diseño de este nuevo sistema de cotización se ha encontrado con diferentes problemas y retos a solucionar.

1 Diseño de los tramos

El primero de estos grandes problemas será definir cuántos tramos de cotización según ingresos reales se establecerán en el nuevo sistema de cotización. Para ello, el Ministerio de Trabajo se ha comprometido a presentar, antes de que finalice el mes, un informe con los posibles tramos de cotización tras el cruce de datos entre las bases de datos de la Seguridad Social y la Agencia Tributaria que hasta ahora era inexistente. Los primeros borradores de esta propuesta apuntaban a cinco tramos: el primero, los autónomos con ingresos inferiores al Salario Mínimo Interprofesional; el segundo, entre el SMI y 30.000 euros al año; el tercero, entre 30.000 y 40.000 euros al año; el cuarto, entre 40.000 euros y 60.000 euros al año; y el quinto, los autónomos que ingresen más de 60.000 euros al año.

2 Rendimientos netos o brutos

La siguiente cuestión a aclarar es si esos ingresos que se toman como referencia para definir los tramos que analizábamos en el anterior apartado son los rendimientos netos o los brutos. Según explica Sebastián Reyna, expresidente de Upta, lo más razonable sería que se tomen como referencia los rendimientos netos, es decir, cotizar según los beneficios y no sobre los rendimientos brutos, ya que se tendría en cuenta todo lo que gana el autónomo, perjudicando a aquellos que pueden tener más gastos que ingresos, algo normal al principio de una actividad o en periodo de crisis.

3 Habitualidad

El concepto de habitualidad del trabajador autónomo también se tendrá que tener en cuenta a la hora de definir el nuevo sistema de cotización. La legislación laboral española establece que una persona tiene que darse de alta de autónomo cuando ejerce una actividad por cuenta propia de forma habitual. El problema es que no está claro cuál es el límite entre una actividad ocasional y una habitual, es decir, no está claro qué es la habitualidad. Este aspecto supondrá un gran reto, ya que existen muchos autónomos que no declaran su actividad justificados bajo este limbo legal, aunque según una sentencia del Tribunal Supremo, cuando un autónomo recibe ingresos superiores al SMI se puede considerar que existe una habitualidad en el ejercicio de su profesión.

4 Ingresos inferiores al SMI, ¿el fin de la tarifa plana?

Para los autónomos cuyos ingresos no superen el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), su aportación a la Seguridad Social será similar a la tarifa plana, de entre unos 50 y 60 euros aproximadamente, según la primera propuesta realizada por las asociaciones de autónomos más representativas, ATA y Upta, al Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social. De esta forma, se pretende que ningún autónomo pague por encima de sus ingresos y dar un cambio a la tarifa plana, tal y como está diseñada hasta ahora, ya que dejará de ser universal para todos los autónomos que inicien una actividad profesional y solo la podrán disfrutar los que justifiquen que reciben menos ingresos que el SMI.

5 Viabilidad del nuevo sistema

Según la ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, uno de cada cuatro autónomos -cerca de 800.000 trabajadores de los 3,2 millones de autónomos del Reta- está “sobrecotizando”, es decir, contribuyendo a la Seguridad Social por encima de sus rendimientos netos; mientras que desde ATA apuntan a que un 25 por ciento del colectivo está en situación de tener ingresos inferiores al SMI. Si se tienen en cuenta estas cifras, se podría poner en juego la viabilidad del sistema de ingresos de la Seguridad Social. Si prosperase la propuesta realizada por Podemos, el partido de Pablo Iglesias, los autónomos que ingresen menos del SMI, podrían estar exentos de pagar una cuota a la Seguridad Social, o se establecería un pago simbólico similar a la tarifa plana, lo que podría poner en juego el equilibrio del sistema.