Alerta empresarial: no demos la espalda
al reto demográfico

Ocho de cada diez encuestados cree que la sociedad no asume la seriedad de los desafíos que implican fenómenos como el envejecimiento, la despoblación o la mayor longevidad, según PwC

27 mar 2019 / 08:21 H.

España se enfrenta a un problema demográfico de gran calado debido a la escasa natalidad, el envejecimiento poblacional, la mayor longevidad y procesos como la despoblación, así como a sus futuras repercusiones en el ámbito económico y social. Sin embargo, ni los ciudadanos, ni las empresas, ni los políticos tienen conciencia de su gravedad. De hecho, casi ocho de cada diez -el 77,7 por ciento de los encuestados- cree que la sociedad española no ha entendido la seriedad del reto demográfico que encaramos y un 82 por ciento asegura que tampoco contamos con los representantes políticos adecuados para hacerlo, según las principales conclusiones del Consenso Económico, correspondiente al primer trimestre de 2019, elaborado por PwC. Entre las causas se encuentra una falta de nacimientos que –según el 45 por ciento de los encuestados– se traducirá en las próximas décadas, entre otras consecuencias, en la imposibilidad de aumentar nuestra población activa y, por tanto, de generar ingresos que compensen los gastos de los más veteranos. En cuanto a las actuaciones que se deben tomar para evitar un posible colapso demográfico en España, el 70 por ciento de los expertos y empresarios considera que se debe poner en marcha un mix de medidas políticas que fomenten la inmigración ordenada (61,6 por ciento), la natalidad (54 por ciento) y la actividad laboral de los mayores (39 por ciento). De hecho, el 44 por ciento cree que las migraciones deberían ser la vía de ajuste natural de los diferenciales demográficos en las diferentes regiones y países.

Por otro lado, el Consenso Económico incluye además las perspectivas de los expertos, empresarios y directivos sobre la evolución de la actividad en España. Se espera que en los próximos trimestres continúe la suave desaceleración de la economía española iniciada hace unos meses y apuntan a un crecimiento del PIB del 2,2 por ciento en 2019 y del 1,9 por ciento para 2020. Una actividad que irá acompañada de unos precios que, según el 63 por ciento de los encuestados, se situarán entre el uno por ciento y el 1,5 por ciento a finales de este año y de unos tipos de interés que, en esa misma fecha, seguirán anclados en el cero por ciento para casi la mitad de los panelistas. En relación a la evolución del consumo de las familias y de la demanda de vivienda, son pocos los que consideran que ambos factores vayan a aumentar en los próximos seis meses, sin embargo, un 60 por ciento espera que se sigan comportando igual.

Algo similar sucede con las expectativas de los expertos sobre la evolución de la inversión productiva, las exportaciones y la creación de empleo. Solo un 17,5 por ciento espera que tanto la inversión productiva como las exportaciones aumenten en los próximos seis meses y una mayoría espera que permanezcan estables. En cuanto al ritmo de creación de empleo, casi la mitad de los encuestados (48 por ciento) asegura que disminuirá.

Por último, en el plano internacional, las expectativas siguen marcadas por la incertidumbre y la debilidad del crecimiento. Disminuyen del 55,7 por ciento al 50 por ciento los que califican la situación actual de la economía mundial como buena y aumentan prácticamente en la misma proporción los que la consideran regular. Este desplazamiento hacia posiciones menos optimistas es más pronunciado cuando se les pregunta a los expertos sobre la Unión Europea.

Si miramos al futuro, para diciembre de 2019, el 33,6 por ciento de los expertos, empresarios y directivos espera que la situación económica en la eurozona siga igual y un 58 por ciento que vaya a peor. Y es que las dos principales cuestiones que están condicionando las perspectivas a corto plazo de la coyuntura económica mundial tienen que ver con los riesgos derivados de las tensiones proteccionistas y los riesgos asociados al Brexit y a la integración europea.

Lastre para el sistema de pensiones

El monográfico elaborado por la compañía PwC también analiza los retos que la demografía plantea desde el punto de vista del mantenimiento del sistema de pensiones. Los encuestados consideran que las tres razones más importantes de la insostenibilidad del sistema español de pensiones son, por este orden, la disminución del número de trabajadores en proporción con el de pensionistas; el aumento diario de la esperanza de vida y la resistencia para remover la barrera de los 65 años para la jubilación efectiva de los trabajadores. En este sentido, el 52,5 por ciento de los expertos y directivos apuesta por que cada cual pueda elegir la edad de jubilación, dentro de un rango amplio, sabiendo las consecuencias en términos de descuento o mejora de su pensión. Y un 45 por ciento estima que habría que ajustar automáticamente la edad de jubilación ligándola al aumento de la esperanza de vida.

En el ámbito del mercado de trabajo, a esta anunciada escasez de trabajadores como consecuencia del parón demográfico y el envejecimiento de la población en España, se une la revolución digital que, para el 46,6 por ciento de los entrevistados, está dejando obsoleto el modelo laboral vigente. Los directivos, expertos y empresarios consideran mayoritariamente que el problema al que nos enfrentaremos en el futuro no será solo la escasez de trabajadores sino la falta de empleados cualificados para la economía digital. De hecho, un 44,5 por ciento estima que España seguirá teniendo desempleo estructural. Respecto al debate sobre los efectos de la robotización y la digitalización, los panelistas no tienen una visión pesimista. El 67 por ciento asegura que, aunque desaparecerán muchos empleos y tareas convencionales, se crearán otros muchos trabajos más avanzados y de mayor valor.