Ahorrar gastando, una nueva cuenta jubilación

El redondeo y las propinas, en este caso para uno mismo, han generado un nuevo vehículo de ahorro para la jubilación accesible desde diferentes vías y aplicaciones: ir de compras puede mejorar el retiro

27 mar 2019 / 09:29 H.

El Banco de España ha apostado recientemente por la innovación financiera como vía para generar vehículos de ahorro que permitan completar la pensión, así como incentivar la previsión complementaria. En este sentido se pronunció el director de Economía y Estadística del supervisor, Óscar Arce, en una jornada celebrada hace unos días en la sede de la institución sobre el futuro de las pensiones. Precisamente en ese marco de innovación financiera se encuadran una serie de instrumentos que comienzan a proliferar para promover lo que podríamos llamar la autopropina o la hucha virtual.

Se trata de productos que convierten un acto tan cotidiano como el consumo en una fuente de ahorro a través, principalmente, del redondeo. Ayudan al consumidor a atesorar pequeñas cantidades mientras realiza sus compras. Un ejemplo es la Cuenta Calderilla de Abanca, que promete un ahorro automático y sin esfuerzo. El servicio se activa online y, una vez en vigor, consiste en que cada vez que se efectúa un pago con la tarjeta por un importe superior a 15 euros, la entidad hace un cargo por la diferencia entre la cantidad pagada y el siguiente múltiplo de cinco -es decir, si el cargo es de 21 euros, la entidad añade un cargo de cuatro euros que son transferidos a una cuenta auxiliar remunerada que se liquidará cada seis meses-. Las cantidades adicionales cargadas vía redondeo se acumulan en una cuenta de ahorro a nombre del beneficiario.

Existen otros ejemplos vía app, como Coinscrap, que es una aplicación disponible para smartphones que redondea al euro siguiente -si el cargo por compras efectuadas es de 11,70 euros, añadirá 30 céntimos para llegar al euro siguiente-. Las cantidades del cargo extra se transfieren a un producto de seguro vida-ahorro contratado con Caser, supervisado por la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP). Del mismo modo, cada vez que se usa la tarjeta Revolut, se redondea la transacción al número entero más cercano, colocando el cambio en tu hucha elegida, con la posibilidad de utilizar el llamado “acelerador adicional”, que permite multiplicar las vueltas por dos, tres, cuatro o incluso diez veces la cantidad original. Ello permite nutrir un remanente que esté disponible cuando se necesite.

La mayoría de las huchas virtuales son personalizables, y permiten modificar las condiciones según las necesidades del usuario. Estos son sólo algunos ejemplos de los muchos que están disponibles en el mercado, tanto nacional como extranjero.

Compras retribuidas

Existen otras modalidades similares basadas en el mismo fundamento de lograr, con pequeños gestos, un hábito de ahorro ligado a la vida diaria que suponga un rechazo a las excusas. Entre ellas, está el ejemplo de Pensumo, una iniciativa de una compañía de Zaragoza que ayuda a conseguir retirar pequeñas cantidades diariamente. La firma abre una suerte de hucha al usuario, en forma de tarjeta o bien en el propio teléfono móvil. En este modelo, los comercios vinculados a Pensumo dan al usuario un pequeño porcentaje de las operaciones realizadas, aunque también se prevén retribuciones por buenas prácticas como el ahorro energético, el reciclaje o determinados consumos. Las cantidades generadas de esta manera se destinan a un plan de ahorro que cuenta con el respaldo de una aseguradora.

Existen muchos más ejemplos a tiro de búsqueda en Internet, dentro y fuera de nuestras fronteras: Acorns, Save the Change, de Lloyds Bank, o Keep the Change, de Bank of America. Todos ellos se basan en la misma táctica, el facilitar una vía de ahorro diaria unida a los gestos rutinarios y que no se perciba como gravosa para la economía del usuario.

Fundamento académico

Este tipo de vehículos de ahorro se basan en las teorías de economía conductual enarboladas por el Premio Nobel de Economía 2017, Richard H. Thaler, quien ha hecho avances en la comprensión de las decisiones financieras de los agentes económicos tomando en consideración la influencia en éstas de variables emocionales y sociales. Coautor del libro Nudge, es el precursor de la teoría de los empujoncitos, concebidos como esos acicates necesarios para tomar mejores decisiones bajo la premisa de que se evidencia empíricamente que a menudo la opción que se escoge en nuestra estrategia vital no es siempre la más adecuada, sino la más fácil. Thaler basa sus teorías en clásicos como Adam Smith y John Maynard Keynes.

Aplicando estas teorías, los productos y aplicaciones de ahorro vía redondeo o vía retribución por compras van ganando adeptos por su facilidad de uso. También ayuda a la proliferación de este tipo de productos el hecho de que se trata de pequeñas cantidades que no representan un fuerte menoscabo de las cuentas del usuario, al tiempo que no requieren de una estrategia exhaustiva de planificación financiera, sino meramente de aprovechar la voluntad de ahorro facilitando al máximo las circunstancias en que éste pueda encontrar cabida.

Donde hay diferencias es en el producto al que van destinadas esas cantidades: cuenta remunerada, seguro vida-ahorro, plan individual de ahorro. En cualquier caso, las firmas que ya ofrecen estos productos han encontrado un nuevo nicho de mercado que se encuadra dentro de esa innovación financiera que reclama el Banco de España como vía para generar rutinas de ahorro provisional.