Mitos y realidades de los planes de pensiones

No son sólo para ricos, sí tienen ventajas fiscales y se pueden rescatar
antes de la jubilación. Ésta es la realidad de este vehículo de ahorro a largo plazo

18 oct 2018 / 12:32 H.

Muchos son los mantras vertidos sobre el producto más común de ahorro complementario para la jubilación: el plan de pensiones. En el acervo popular subyace la teoría de que tienen una baja rentabilidad, la de que hay que pagar muchos impuestos a su rescate, o la sensación de que no pueden tocarse hasta que se materialice la jubilación. Quizá muchas de estas leyendas son las que provocan que la penetración de este tipo de producto en el conjunto de activos financieros en los que invierten las familias sea menor en España que en el resto de economías desarrolladas comparables. elEconomista Pensiones ha analizado con el responsable de pensiones de KPMG, Álvaro Granado, cuánto hay de mito y cuánto de realidad en las características que se vienen atribuyendo a este instrumento.

1. Es falso que no puedan tocarse hasta la jubilación

Como explica Granado, es cierto que los planes de pensiones, por ser instrumentos de ahorro a largo plazo, sólo permiten el cobro o rescate de los mismos cuando acaezca alguna de las contingencias previstas: jubilación, fallecimiento o invalidez. Pero la ley ha venido incorporando supuestos excepcionales de liquidez que bajo ciertas circunstancia permiten el rescate anticipado de los fondos, como el desempleo de larga duración y enfermedad grave. Además, recientemente se ha incorporado a la normativa la posibilidad de rescatar planes de pensiones por las aportaciones de más de 10 años de antigüedad, contando éstas a partir de 2015. Los derechos derivados de aportaciones a planes de pensiones efectuadas hasta el 31 de diciembre de 2015, con los rendimientos correspondientes a las mismas, estarán disponibles a partir del 1 de enero de 2025.

2. No son “sólo para los ricos”

Los planes de pensiones sirven para complementar las prestaciones públicas de jubilación, fallecimiento o incapacidad. En la medida en que preveamos una pensión pública insuficiente para satisfacer las necesidades u objetivos básicos de vida, es recomendable acudir al ahorro complementario, con independencia de cuál sea el salario o nivel de vida. De hecho, las aportaciones pueden ser periódicas o puntuales, y los importes se pueden adaptar a todos los presupuestos: los importes mínimos rondan los 30 euros mensuales o su equivalente anual. Además, los expertos en ahorro a largo plazo sostienen que, ante el horizonte del Sistema Público y la itinerancia normativa, la previsión complementaria debería incluirse en el presupuesto personal o familiar como cualquiera de las más habituales: vivienda, alimentacion, suministros, vacaciones.

3. Sí tienen incentivos fiscales

Son de los pocos instrumentos de ahorro que cuentan con incentivo fiscal para el sujeto que realiza aportaciones. Las aportaciones que a nivel individual realice a un plan de pensiones, supondrán una reducción en la base imponible, considerando los topes que marca la legislación y suponen poder aplicarse desgravaciones que reducen la factura fiscal todos los años. Así pues, los planes de pensiones generan un efecto de diferimiento fiscal que nos permite tener más renta disponible en el presente que se puede reinvertir en el propio plan o en otro producto. Desde la óptica empresarial, las aportaciones realizadas a planes colectivos a cargo de la empresa, suponen un gasto deducible en el Impuesto de Sociedades. Es cierto, no obstante, que la fiscalidad siempre puede ser mejorable.

4. Su rescate está sujeto a tributación

Como ocurre con prácticamente todos los ingresos, el rescate del plan implica pagar impuestos. En este caso, tributa como un rendimiento más del trabajo. Si decido retirar de una sola vez el plan de pensiones, ese montante tributará al tipo impositivo del perceptor del plan. Si bien, explica Granado, existe la posibilidad de hacer una planificación financiera y fiscal llegado el momento del cobro con el objeto de ajustar el tipo impositivo al máximo en función de las cuantías que cada cual decida cobrar en forma de renta.

5. Una baja rentabilidad que no lo es tanto

Se tiende a decir que no se realizan aportaciones a planes de pensiones por obtener rentabilidades bajas, comparativamente con otros instrumentos financieros de ahorro. Un dato importante a tener en cuenta es que la rentabilidad de cualquier instrumento financiero, incluidos los planes de pensiones, va a depender de la estrategia de inversión y activos en los que quedan invertidos las aportaciones. La tendencia en los planes de pensiones en España suele ser a invertir en porcentajes elevados de renta fija y porcentajes inferiores en renta variable. (Ej: 80/20 por ciento; o 70/30 por ciento). En la medida en que una parte importante de la cartera esté invertida en renta fija y los tipos de interés sean bajos, como ha ocurrido en los últimos años, tendrá como efecto una rentabilidad similar a los tipos de interés de referencia. Si se compara la rentabilidad de un fondo de pensiones con la de otro producto financiero, estando ambos invertidos en los mismos activos, las rentabilidades serían similares. La rentabilidad no la marca tanto el producto en el que se invierte, sino los activos en los que invierte dicho producto, explica Granado, de KPMG. Coinciden en esta apreciación los expertos de Inverco consultados por elEconomista Pensiones, desmontando el mito urbano de que la rentabilidad es baja. Aducen que se trata de un producto de ahorro finalista y que por esa naturaleza se invierten en valores seguros. Añaden desde Inverco que la rentabilidad relevante de este producto es a largo plazo, y que en un horizonte de 25 años ésta se sitúa en el 4,32 por ciento, lo cual significa recibir un retorno de 3 euros por cada euro invertido. Evidentemente, si se aspira a una mayor rentabilidad, habrá que optar por un producto donde se asuma más riesgo, explica el director de estudios del observatorio Inverco, José Luis Manrique.

6. No hace falta ser un experto para acudir a este vehículo

Los planes de pensiones son unos vehículos de ahorro sobre los que existe mucha información y fácilmente accesible. Las entidades bancarias asesoran con detalle sobre cada producto y los conceptos financieros que manejan no son complicados. En cualquier caso, ante la menor duda se puede recurrir a un asesor financiero.

7. Nunca se es demasiado joven para contratarlo

El principal aliado del ahorro para la jubilación es el tiempo, que permite afrontar este objetivo con más tranquilidad y margen para afrontar imprevistos. Los expertos financieros recomiendan abordar el ahorro complementario a la pensión en cuanto se empiecen a percibir rentas del trabajo o actividades económicas y no dejarlo para el último tramo de la vida laboral, cuando ya se obtendrá un retorno menor.

8. Sobrevive aunque quiebre el banco

El plan forma parte de un fondo que está protegido por una reserva del 100 por ciento. Están separadas las actividades del depositario y la gestora, que además tienen la misión de supervisarse mutuamente.

9. No se pierde lo invertido si fallece el titular

En caso de fallecimiento del titular del plan, los derechos consolidados recaerán sobre los beneficiarios expresamente designados por el titular. A falta de designación, podrán ser beneficiarios los herederos naturales
-cónyuges, descendientes- o testamentarios.

10. Los activos en que se invierten no son arriesgados

Aunque hay planes que sí invierten en activos arriesgados, existen otros que se sitúan en el extremo opuesto ajustándose a perfiles conservadores.

No son sólo para ricos, sí tienen ventajas fiscales y se pueden rescatar antes de la jubilación. Ésta es la realidad de este vehículo de ahorro a largo plazo