“Los incentivos fiscales solos, no sirven para multiplicar el ahorro”

26 jun 2019 / 10:45 H.

El presidente de Novaster, Diego Valero, ofrece a elEconomista Pensiones una particular visión sobre la problemática de la cultura del ahorro y las vías para generar un hábito que no suponga un esfuerzo, y que genere un capital complementario a la pensión pública de cara a la jubilación a partir de las herramientas que ofrece la economía conductual.

¿Va a ser necesario sí o sí complementar la pensión pública en el futuro?

Por supuesto. La Seguridad Social tiene hoy en día una tasa de remplazo, lo que percibimos en función del último salario, de entorno al 80 por ciento. Pero ese porcentaje son 1.100 euros al mes, lo que quiere decir que los salarios son muy bajos y que incluso con esa pensión la gente necesitará más. Es cierto que esa cifra va a ir subiendo porque se están jubilando generaciones que han tenido bases de cotización más altas a lo largo de su vida. Hace 20 años se jubilaba un 3 por ciento de la gente con pensión máxima, ahora son más del 20 por ciento. La financiación de esto es insostenible en el medio plazo, si no se toman otras medidas. Aunque si alguien está dispuesto a pagar el 12 por ciento, 15 por ciento o el 18 por ciento no hay problema, pero hay que saber de dónde sacarlo.

¿Cuáles son las teclas que se pueden tocar para soportar ese incremento del gasto?

Por un lado, activar las medidas que ya están tomadas, pero que se encuentran congeladas, como el IRP en lugar de la inflación serviría, pero esta tiene todos los números para ser derogada. Revalorizar con el IPC es caro, y aunque hayamos salido de las medidas de control de Bruselas, los incrementos de gasto público sin más van a ser difíciles. De hecho, la Comisión Europea nos pide ahora una reducción de 15.000 millones y si empezamos por subir más las pensiones será complicado.

También va a haber un proceso de seguir alargando la edad de jubilación, no hay más remedio porque cada vez vivimos más y aprobar algún tipo de factor de sostenibilidad, además las tasas de remplazo van a ir bajando. De hecho, el problema de las pensiones en España no es de sostenibilidad financiera sino de suficiencia de la pensión, no es que el Estado vaya a dejar de pagar pensiones, sino que estas van a ser más bajas.

Hay que impulsar sistemas complementarios desde una perspectiva donde no sea estrictamente obligatorio, pero sí que siga las pautas de los sistemas que se están desarrollando en todo el mundo, como el NEST de Reino Unido. En estos sistemas de afiliación automática la empresa tiene la obligación de ofrecer un plan de pensiones al trabajador que pagan entre los dos y en el que participas por defecto. Solo si te quieres marchar lo puedes hacer, pero se ha demostrado que la gente se queda, porque lo verdaderamente difícil es crear el hábito del ahorro.

¿Considera viable la implantación de los planes de empresa en España?

En 1998 yo presidía Ocopen y en el Parlamento hicimos una proposición no de ley para el desarrollo de los sistemas complementarios de pensiones. Lo que se ha hecho hasta ahora es cero, seguimos igual.

Cuando el Pacto de Toledo habla de que van a promover los planes de pensiones complementarios me lo tomo muy tranquilamente porque es ese tipo de cosas que está casi por defecto en el papel que firman. Nunca lo han llegado a hacer.

Lo que hay de nuevo ahora es el modelo vasco, que ha tenido un cierto recorrido. Se trata de un modelo consensuado entre empresas y trabajadores, con un sistema contributivo donde aportan empleados y empresarios mediante acuerdos sectoriales donde desarrollan un modelo, pero no lo hacen a través de planes de pensiones sino de EPSV. La mayoría las gestionan los bancos pero hay algunas, como Geroa que es la más famosa, que lleva 20 años funcionando y pertenece al sector del metal en Gipuzkoa. Se parecen bastante a los planes de pensiones pero tienen un componente mutualista por el que teóricamente no tienen afán de lucro.

Pero para que esto se impulse tiene que haber dos cosas: acuerdos entre empresas y trabajadores a nivel sectorial, que en España no ha pasado nunca, entonces se podrá legislar, o lo hacen obligatorio.

El problema es que la patronal dice que si no se bajan la cuotas de la Seguridad Social no aportan adicionalmente a un sistema de pensiones y los trabajadores dicen, más ahora con la devaluación salarial de la crisis, que lo necesario es que suban los sueldos, no aportar dinero para las pensiones. El acuerdo entre las partes es complicado.

¿Sería importante que el Pacto de Toledo llegue pronto a un acuerdo sobre la reforma de las pensiones? ¿Tendrá que ser con unanimidad?

El Pacto de Toledo ha perdido vigencia con el tiempo derivado de una cuestión: la Comisión acordó muchas cosas cuando la situación económica era buena. Cuando hay para repartir todo el mundo se pone de acuerdo, el problema es cuando no hay. Además, los miembros originales del Pacto de Toledo eran personas muy comprometidas con los sistemas de pensiones con un conocimiento profundo y una visión política de Estado del asunto, y eso se ha ido diluyendo. Siempre he pensado que, como herramienta, el Pacto de Toledo era positivo, pero empiezo a tener mis dudas. Sería más conveniente que hubiera una comisión de expertos internacionales que aporten lo mejor que se ha desarrollado en el mundo, que se elaboren propuestas, y que después los políticos decidan sobre esas propuestas. Los temas de pensiones no son fáciles y lo fácil es caer en la demagogia.

¿Por qué los planes de pensiones privados no terminan de despegar en España?

El primer motivo es que la gente todavía no ve la necesidad y el segundo es que ahorrar en un plan de pensiones es complicado ya que es un producto complejo que a la gente le cuesta entender.

Además, todos tenemos un problema desde el punto de vista neurológico, por el cual, el ahorro y la pérdida se manifiestan en la misma área del cerebro, es decir, vemos el ahorro como una pérdida. Por lo cual, lo que hay que hacer es engañar al cerebro para que el ahorro no sea percibido como una pérdida. En eso es muy importante la fase previa, para entrar en el sistema y coger hábito de ahorro, y luego la fase que descuidan la mayoría de empresas de cuidar al cliente.

Y nos hemos empeñado en vender las cosas mal. Vendemos planes de pensiones por un atributo fiscal, que es un añadido que puede funcionar bien, pero muchos estudios apuntan a que este incentivo no genera más ahorro. Lo que hace es optimizar el ahorro, de modo que lo inviertes donde más ventajas fiscal hay. Lo que genera más ahorro es el nudging o impulsos de la economía conductual que facilitan los proceso de ahorro, que lo hacen fácil para la gente, y eso sí que multiplica el ahorro. Esto es lo que está haciendo crecer el ahorro en el resto de países. No hay que hacer más instrumentos sino que el concepto del ahorro a largo plazo crezca para que el pastel sea más grande.

¿De qué tipo de impulsos estamos hablando?

Es el caso del modelo de pensiones por consumo. En México llevan relativamente poco tiempo, pero están obteniendo una media de 32 dólares al mes de ahorro, a largo plazo es mucho dinero y con salarios mucho más bajos que aquí. En España la iniciativa está muy encapsulada, debe convertirse en algo institucional. Y a todas las instituciones financieras les vendría de maravilla de modo que cada transferencia por defecto fuera una dotación al plan de pensiones.

¿Hay trabajo por realizar en el ámbito educativo?

Hay algunas iniciativas del Banco de España, la CNMV y la DGS que están tratando de lanzar en las escuelas, pero creo que haría falta una asignatura entera, o si no mucha más educación financiera. En todas las decisiones que tomamos al día hay una enorme cantidad que tienen una transcendencia económica y no estamos preparados. Hay dos cosas: la cultura financiera hay que desarrollarla y mientras que no haya un desarrollo suficiente hay que utilizar todas las herramientas de la economía conductual para ayudar a la gente a que tome las mejores decisiones financieras.

¿Hacen falta más empresas que compitan en el sector de los planes de pensiones?

Ya hay suficientes players en el sector, el problema es que el sistema es muy caro. El sistema es caro en función de la rentabilidad y la rentabilidad neta que están obteniendo los sistemas de ahorro en general es mala. Las comisiones en los planes de empleo son muy bajas pero muy altas en los planes individuales. En algunos llegas a perder dinero por efecto de la comisión contra el rendimiento.

Sin duda, existe una elevada bancarización del sector que está frenando su expansión. Y hay que mejorar los procesos de inversión, estos tienen que dar más rendimiento e invertir más a largo plazo. Los planes invierten con horizontes de dos años porque hay una manía de compararse en los rankings y estos son de corto plazo. A nadie debería importarle el rendimiento anual de un plan de pensiones. Es como si en una maratón estuvieras mirando quien va primero en cada kilómetro.

¿Apostaría por la gestión activa o pasiva de los planes de pensiones?

Claramente me quedo con la gestión pasiva. Además, a largo plazo, de forma general la gestión activa no añade valor. Es muy difícil que encuentres a alguien que siempre está en el primer cuartil, a veces estás arriba y a veces estás abajo. Una buena gestión pasiva, como en The Vanguard Group, es extremadamente barata porque sigue índices globales. En mercados financieros muy desarrollados, o eres muy bueno y durante toda la vida, como Warren Buffett, o hay momentos en los que estás por debajo del índice. A esto le añadiría una inversión alternativa y sostenible en activos reales.