“Las pensiones mínimas deberían estar blindadas
con la inflación por equidad y solidaridad”

José Manuel Jiménez. Director del Instituto Santalucía

25 sep 2019 / 09:25 H.

El director del Instituto Santalucía, José Manuel Jiménez, analiza con elEconomista Pensiones las principales variables que afectan al futuro del Sistema Público así como el contexto del ahorro a largo plazo en España.

España afronta un cóctel de factores que amenaza las ya maltrechas cuentas de la Seguridad Social. Envejecimiento, longevidad, jubilación del ‘baby boom’, ralentización... ¿Cuál de ellos le preocupa más?

Quizás la amenaza conjunta. Un déficit contributivo en la Seguridad Social anual de unos 20.422 millones y un 1,67 por ciento del PIB -según cálculos del grupo de Investigación en Pensiones y Protección Social de la Universidad de Valencia-, hacen que el conjunto de amenazas sea muy preocupante. Una de ellas es más relevante por ser de largo plazo y afecta a la mayoría de los países: la longevidad. Esta gran noticia, el alza de la esperanza de vida, en la mayoría de los países desarrollados es una amenaza para la sostenibilidad de los sistemas de pensiones. Al elevarse en menor medida la edad de jubilación, todas las ganancias de vida se están trasladando a etapas no laborales y este problema puede verse agravado si, como indica el profesor Herce, se puede empezar a hablar de una ultra longevidad o longevidad extrema que puede hacer que vivamos más de 120 años en unas cuantas décadas.

¿Qué reformas son prioritarias ante el escenario que se avecina?

Nuestro sistema de pensiones es de reparto y contributivo. Los cotizantes actuales financian las pensiones de los jubilados, con un contrato intergeneracional, y la base de cotización gira alrededor del salario. Los que más cotizan recibirán mayores cantidades a la jubilación. El problema radica en que, hasta ahora, todas las nuevas pensiones han entrado en el sistema con déficit. Incluso con todas las reformas realizadas en 2011, ese déficit sería de media del 28 por ciento. Para resolver el problema a largo plazo de las pensiones debemos reformar el sistema estructuralmente para evitar que ocurra el punto anterior. Este cambio estructural estaría basado en el sistema de cuentas nocionales. Obviamente, y en un corto plazo, habría que buscar opciones de aumentos de ingresos y control de gastos para nivelar el déficit.

¿Cómo valoró la demora en la entrada en vigor del factor de sostenibilidad? ¿Y la vuelta a la revalorización con el IPC?

La demora del factor de sostenibilidad no es una buena noticia para la sostenibilidad ni la equidad del sistema, ya que de esa forma se intentaba igualar que todos los nuevos jubilados recibieran cantidades globales de pensiones iguales a los antiguos, puesto que iban a vivir más años. Si esta medida se deroga, deberíamos pensar en incluir la edad de jubilación con un cambio automático en función del incremento de la esperanza de vida, como ya existe en otros países europeos. En cuanto a la vuelta a la revalorización con el IPC, parece la situación ideal para que los jubilados no pierdan poder adquisitivo. Pero en la coyuntura en la que nos encontramos actualmente, considero que las medidas deben ir encaminadas a ir reduciendo el gasto retrasando la edad de jubilación e ir reduciendo la tasa de reposición, la pensión inicial en relación al salario cotizado, que es una de las más altas de la Unión Europea. Todo ello teniendo en cuenta que, por razones de equidad y solidaridad, las pensiones mínimas deberían estar blindadas con la inflación.

¿El bloqueo político está perjudicando a la carrera contrarreloj para diseñar una reforma del sistema público de pensiones?

El bloqueo político está perjudicando no solo a la reforma de pensiones, sino a una amplia gama de reformas que necesita la economía española para ser más competitiva y eficiente.

¿La Comisión del Pacto de Toledo está ante la última ocasión de reformar a tiempo el sistema de pensiones?

Nunca es tarde si se produce un consenso en esta comisión para asegurar una sostenibilidad a largo plazo del sistema público de pensiones de una forma que no suponga trasladar el problema en su integridad a las generaciones más jóvenes. Por experiencia en otros países europeos, como por ejemplo Suecia, sabemos que llegar a acuerdos satisfactorios, puede llevar tiempo, varios años, por lo que es importante que cuanto antes se puedan ir creando bases sólidas consensuadas.

¿Qué le pediría al nuevo Gobierno?

Creo que todos los partidos políticos actuales son conscientes de la necesidad de buscar soluciones para resolver uno de los mayores retos de la economía y la sociedad española a largo plazo y, además, todos son conocedores de los cambios demográficos, sociales y económicos que se han producido en los últimos años y que se producirán en los siguientes. En este sentido, al Gobierno le pediría dos cosas: que piense en el largo plazo y que busque el mayor consenso posible entre todo el espectro político para que las decisiones tomadas sean sólidas y duraderas.

¿Es necesaria una campaña de concienciación pública para que
los ciudadanos comprendan mejor y se comprometan más con
el salvamento de las Cuentas de la Seguridad Social?

Cada vez los ciudadanos son más conscientes de los retos económicos de nuestro país en los próximos años. Hace falta menos alarmismo y más información y formación para que todos puedan tomar con mayor anticipación las decisiones necesarias para tener una jubilación adecuada.

¿Cree que asistimos a un cambio de modelo a la hora de planificar la jubilación que todavía no está asumido por todos los actores?

Al ciudadano se le está trasmitiendo una responsabilidad, pero no las herramientas necesarias para asumirla, como es la información y la formación financiera necesaria para tomar decisiones anticipadas y poder prevenir su futuro. Esta es una labor de todas las instituciones, tanto públicas como privadas, y todos tenemos que remar en la misma dirección. Se está avanzando en esta línea, pero todavía existe mucho camino por recorrer.

¿Ve riesgos de que los mercados o instituciones supranacionales acaben castigando a España por los desequilibrios en la Seguridad Social?

Muchas de las reformas que se tomaron en 2011 para la sostenibilidad del sistema de la Seguridad Social llevaban varios años de adecuación, no eran inmediatas, pero trasmitían una línea de resolución de parte de los problemas a largo plazo y eso tranquilizó a las instituciones europeas en un momento de profunda inestabilidad e incertidumbre en la economía española. Todas las acciones que vayan en la misma línea ayudaran a tranquilizar a mercados e instituciones y reducir incertidumbres en el futuro.

España pincha en ahorro, incluso el destinado a la jubilación. ¿Cómo se puede incentivar? ¿Fiscalmente?

La tasa de ahorro en España ha disminuido en los últimos años de una forma considerable. Paradójicamente suele aumentar cuando la economía va mal y disminuir cuando va bien. Además, con la situación de tipos de interés tan baja, se está produciendo una desincentivación al ahorro e incentivación al endeudamiento. Diferentes estudios, como los del premio Nobel de economía R. Thaler, indican que se ahorra poco por la preferencia a la gratificación inmediata. Si añadimos que los salarios medios todavía no se han recuperado desde la crisis, tenemos una explicación del pinchazo del ahorro. Una mejora de la información sobre la pensión futura de la Seguridad Social, mayor formación en educación financiera, y pequeños empujones fiscales o la adscripción automática en planes de pensiones de empleo pueden ayudar a incrementar el ahorro a largo plazo.

¿Es partidario de que se creen impuestos finalistas para las pensiones?

Los impuestos finalistas distintos a las cotizaciones implican que el sistema sea menos contributivo, y por lo tanto habrá menos correspondencia entre lo cotizado y la pensión recibida. Si a esto le unimos que la base máxima de cotización sube más que la pensión máxima, puede progresivamente producirse una reforma silenciosa hacia un sistema mas asistencial y menos contributivo, un punto importante para clarificar y definir por el Pacto de Toledo. De todas formas, y como medida a corto plazo, puede ser positivo para reducir el déficit actual, aunque los impuestos deben estar vinculados a la actividad que quieren gravar.

¿A qué se debe el exiguo éxito de la hipoteca inversa en España?

En el Instituto Santalucía hemos publicado este año un estudio titulado Alternativas a la insuficiencia de las pensiones sobre la hipoteca inversa que indica alguna de las razones, como una fuerte resistencia psicológica, agravada por la reciente experiencia traumática de la crisis de 2008, hacia la desacumulación de riqueza o la identificación de la vivienda concreta como hogar; un componente sociológico importante a la hora de transferir rentas, en forma de vivienda, a los herederos; y el riesgo reputacional inherente a este tipo de productos. De todas formas y, ante la situación futura de las pensiones, soy un firme convencido del futuro desarrollo de este tipo de productos en España.

¿Cómo se pueden alentar los planes de empleo en nuestro país?

La experiencia internacional, sobre todo el sistema Nest en Reino Unido, indican que las cuentas individuales con adscripción automática por aportaciones del trabajador y la empresa pueden funcionar, existiendo algunos ejemplos en el País Vasco.

¿Qué modalidades de ahorro a largo plazo recomendaría a un trabajador de 30 años, a uno de 40 y a uno de 50 años?

Lo más importante es empezar a ahorrar cuanto antes y tener en cuenta la aversión al riesgo de cada persona. Un buen asesoramiento es necesario para que se analicen correctamente las necesidades y capacidades de ahorro de cada ciudadano. La situación actual de tipos de interés hace que, para conseguir rentabilidades que superen la inflación, se deba asumir cierto riesgo, aunque la lógica nos indica que este riesgo deberá ir reduciéndose según el trabajador se acerque a la edad de jubilación, al tener un tiempo menor para recuperarse en caso de pérdidas.

¿La implantación de la ‘mochila austriaca’ permitiría una mejor planificación de las vidas laborales de cara a la jubilación?

Es una idea que se viene planteando desde hace tiempo por diferentes partidos políticos pero que es difícil de implantar en nuestro país, con tasas de paro actual cercana al 14 por ciento. La mochila austriaca puede ser una buena herramienta para reducir la temporalidad y la precariedad en el trabajo y podría aumentar la eficiencia del mercado de trabajo. De esta forma, ayudaría a aumentar la recaudación de las cotizaciones y, por lo tanto, podría aumentar la sostenibilidad del sistema y mejorar las vidas laborales de los ciudadanos.