“El mejor incentivo fiscal es tratar la aportación
a planes de pensiones como la cotización a la Seguridad Social”

“El Pacto de Toledo debería despolitizar el debate de las pensiones”

27 nov 2019 / 09:56 H.

El director general de Mutua PSN, Jesús Rioja, analiza con elEconomista Pensiones la coyuntura del sector asegurador en un momento crucial en el que se esperan cambios en la regulación para dar respuesta al problema del ahorro privado en España durante la próxima legislatura.

¿Va a ser necesario complementar las pensiones en España?

Es evidente que la pensión pública es fundamental y seguirá siéndolo como principal sustento para los trabajadores una vez se jubilan, pero también es evidente que la deriva del sistema público obligará a contar con instrumentos privados de capitalización. Dicho de otro modo, la pensión pública no va a ser suficiente. En España, como ocurre en la mayoría de los países de Europa, contamos con un sistema de reparto incapaz de garantizar el poder adquisitivo que tenemos cuando estamos trabajando. Hay experiencias en sistemas mixtos de reparto y capitalización, normalmente a través de gestión privada. Ese mecanismo mixto, y obligatorio en algunos casos, permite mejorar la sostenibilidad del sistema y mejora la tasa de sustitución, que es la relación entre el último salario en activo y la pensión pública. Curiosamente España tiene una de las tasas de sustitución más altas de Europa (en torno al 80 por ciento, frente a la media de la OCDE que se sitúa sobre el 55 por ciento). Precisamente esa elevada tasa de sustitución se verá mermada en los próximos años a juicio de la mayoría de expertos.

¿Beneficia el marco regulador actual al impulso del ahorro privado?

Los marcos regulatorios tienen el objetivo de dar seguridad y proteger al partícipe y en los últimos años ya se han producido algunos cambios en este sentido. La limitación de las comisiones máximas ha mejorado la rentabilidad que reciben los partícipes, así como otras medidas tendentes a reforzar la transparencia, supervisión y gobernanza de las entidades gestoras. No obstante, aún queda camino que recorrer en este campo. Los fondos de inversión cuentan con mecanismos más avanzados, como los modelos de perfilado de riesgo previo para el cliente o unas obligaciones de información más detalladas y, en ambos casos, creo que trascenderán antes o después a los fondos de pensiones. Sería importante que la Administración retomara iniciativas que no han llegado a ponerse en marcha y que serían un magnífico incentivo a la necesaria conciencia social sobre el futuro de las pensiones. Me refiero a la denominada carta naranja que anticiparía a los trabajadores la cuantía de su pensión futura. La decisión de ahorrar es, aún hoy, personal pero que la ciudadanía sea consciente de la realidad futura, sin duda sería un buen acicate. Las decisiones se toman mejor con información.

Hay organismos que apuntan a la ineficacia de los incentivos fiscales para impulsar el ahorro y el futuro Gobierno habla de revisarlos...

El gran problema de los incentivos fiscales en planes de pensiones es que realmente lo que permiten es un diferimiento del pago de impuestos. Los incentivos fiscales en España son escasos pero no solo en el campo del ahorro finalista, en cualquier producto de ahorro. Si realmente estamos de acuerdo en la necesidad de fomentar dicho ahorro, no se trata tanto de beneficiarlo fiscalmente como de no penalizarlo, que es lo que ocurre en muchos casos. Recientemente el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos mostraba su preocupación porque los fondos de pensiones estén invirtiendo en activos de riesgo. Me parece bien que se preocupe, pero no deja de resultar sorprendente en la medida que debemos de buscar alternativas de inversión como consecuencia precisamente de la política de intervención masiva de liquidez que han llevado a títulos y bonos del Estado a rentabilidades negativas. Eso nos ha obligado a invertir en la economía real. ¿Esto tiene riesgo? Unas veces más y otras menos, pero es necesario recordar que llevamos muchos años gestionando activos y fondos de pensiones y hemos demostrado solvencia y garantías. En este sentido, quizá se aluda a riesgos inherentes a determinados planes de pensiones, como los que garantizan una prestación definida, prácticamente inexistentes en España pero con mayor presencia en otros países como Alemania.

¿Habría que avanzar en estos incentivos fiscales?

En mi opinión, cualquier medida que incentive el ahorro a largo plazo sería positiva. No obstante, creo que no tenemos que esforzarnos por inventar la rueda. En materia de fondos pensiones, el objetivo es generar una bolsa de ahorro que sirva posteriormente para complementar la jubilación. Por tanto, ese ahorro tendría un papel idéntico al de la cotización a la Seguridad Social. ¿Por qué entonces no deberíamos tratarlo fiscalmente igual? Creo que hacerlo sería el mejor incentivo fiscal que podría otorgarse al ahorro.

El debate político vuelve a decantarse por la revalorización de las pensiones con el IPC. ¿Qué opinión le merece?

Si nos ponemos en los zapatos de un pensionista parece lógico querer que su pensión se iguale a las variaciones del coste de la vida porque nadie quiere perder poder adquisitivo. Dicho esto, creo que cuando se aborda esta cuestión asistimos a un debate oportunista. Precisamente ahora, cuando las expectativas del BCE y de otros organismos hablan de una inflación que ni está ni se la espera. Una máxima para cualquiera con sentido común sería la de no gastar aquello que no se tiene y, si hay que hacerlo, debemos ser conscientes de las consecuencias. Digo esto porque hay una tendencia a pensar que las prestaciones públicas salen de una bolsa mágica y no podemos obviar que si las cotizaciones sociales no son suficientes para pagar las prestaciones el dinero ha de salir de otro sitio y es peligroso que lo haga de otros impuestos. Por tanto, ¿Es razonable que las pensiones se revaloricen con el IPC? Sí, en medida que puedan pagarse. Creemos que el modelo da claros síntomas de agotamiento y debemos valorar su transición hacia otros sistemas mixtos de capitalización con aportación obligatoria como solución al problema que debemos afrontar. La revalorización debe encajarse en los ingresos disponibles y en un Presupuesto equilibrado y sostenible.

¿Hacia dónde tendría que ir el Sistema de Pensiones español?

En Europa hay modelos de referencia importantes. Quizá el sueco sea el mayormente aceptado por los expertos. Hablamos de un sistema mixto de reparto y capitalización obligatoria que además incorpora un sistema de cuentas nocionales, lo que lo convierte en un modelo sostenible y transparente. Es sostenible por su naturaleza complementaria y es transparente porque las cuentas nocionales hacen que el trabajador aporta durante su carrera profesional a esa cuenta y su pensión se calcula en función de lo aportado, lo que evita el efecto desincentivo del trabajo, como ocurre en otros muchos modelos de solidaridad intergeneracional, como el español. No obstante, el sueco es únicamente un modelo. En Europa hay otras experiencias que también han dado buenos resultados.

¿Qué le pediría al Pacto de Toledo para esta legislatura?

Al Pacto de Toledo únicamente hay que pedirle que cumpla con lo que son sus dos objetivos fundacionales: la despolitización de un tema tan capital para nuestra sociedad y el análisis necesario para identificar alternativas a la financiación del Sistema de Pensiones. El bloqueo político que estamos viviendo en los últimos años no ayuda en nada a que este Pacto plantee una solución consensuada para la que llevamos muchos años esperando. Al final, desde que en 1996 se constituyera el Pacto, se han tomado medidas coyunturales que daban al problema una patada hacia adelante pero las medidas estructurales que realmente hacen faltan están todavía pendientes. Nosotros desde la experiencia del sector asegurador, que ha sorteado la crisis como ningún otro, entendemos que la solución pasa por integrar con carácter obligatorio algún tipo de sistema de capitalización.

En materia de gasto sanitario, ¿qué perspectivas depara el mayor desembolso asociado a la longevidad?

Según algunos estudios, en 2050 casi la mitad de la población española tendrá una edad que requiera mayores cuidados. Al final el problema no es exclusivo del ámbito de las pensiones. Vivimos un momento crucial para lo que se ha dado en denominar el Estado de Bienestar. La Sanidad, la Dependencia y, por supuesto las pensiones, son ámbitos en los que el impacto del envejecimiento poblacional y la cronificación de enfermedades está teniendo y tendrá un impacto brutal. Desde el mundo asegurador se están dado pasos importantes, poniendo el foco en servicios cada día más demandados y que dan respuesta efectiva a necesidades reales. Al final no podemos analizar el problema de las pensiones como aislado. La evolución social ha propiciado cambios de mayor calado que requieren repensar cómo vamos a financiar servicios que hasta hace poco no existían y que hoy empezamos a percibir como imprescindibles. En PSN apostamos hace ya varios años por el seguro de Dependencia, contamos con servicios de valor añadido en campos como el cuidado de los mayores o de los más pequeños para fomentar la conciliación.

¿Cómo afronta PSN la campaña navideña de planes de pensiones?

Nosotros creemos que la tradicional campaña de final de año está muy manida. Tratamos de mantener las campañas que buscan atraer inversión a nuestros planes todo el año. Pero, más allá del incentivo puntual, lo hacemos apoyándonos en nuestro ‘expertise’, en una gestión que nos ha permitido en los últimos años meter nuestros planes entre los más rentables según MorningStar o ser una de las 5 gestoras más rentable en conjunto en lo que va de 2019. Al final, el ahorro finalista es una cuestión sistemática por lo que creemos que la mejor decisión que puede tomar alguien que quiere garantizar para su futuro es hacerlo de manera recurrente, en medida de sus posibilidades, de tal modo que no suponga un esfuerzo adicional únicamente pensando en el beneficio fiscal o en el incentivo comercial.