“Alargar la vida laboral puede generar un ‘cuarto pilar’ al cotizar al Sistema y cobrar un sueldo en la jubilación”

Jesús Carmona, director de Vida, Salud y Accidentes de AXA España

26 dic 2018 / 13:25 H.

El director de Vida, Salud y Accidentes de AXA España repasa con elEconomista Pensiones las particularidades de la cultura del ahorro en España, y la problemática que rodea al sistema público de pensiones por las tensiones financieras y demográficas que amenazan su sostenibilidad.

¿Por qué es insostenible el sistema público de pensiones?

El sistema es insostenible por la demografía. Cada día que pasa, la esperanza de vida en España aumenta en casi 5 horas, y la tasa de natalidad es de las más bajas del mundo. En España hay 500.000 personas con más de 90 años, y 16.000 de ellas ya tienen 100 años o más. El problema está en que las pensiones que hay que pagar van a durar más tiempo y las cotizaciones no van a ser suficientes para los 9,5 millones de pensionistas. Además, las condiciones económicas, como el tardío y en ocasiones precario acceso de los jóvenes al mercado laboral hace que la calidad y el nivel de las cotizaciones no puedan sostener el sistema público.

¿Qué soluciones puede haber para reequilibrar la Seguridad Social?

Hay que potenciar el segundo -planes de empleo- y el tercer pilar -planes individuales- para complementar un sistema público que es lógico, legítimo y necesario para una sociedad moderna y de bienestar como la española. El tercer pilar es más complicado de impulsar dados los pocos incentivos fiscales que existen y porque no todo el mundo tiene nivel de ahorro suficiente para tener un plan de ahorro sostenible. Sobre todo hay que incentivar el segundo pilar, que tiene que ver con los planes de pensiones de empleo. Aquí hay un trabajo que deben hacer conjuntamente Gobierno y empresas. Incentivar significa aportar elementos de ayudas fiscales, elementos de cotizaciones que tengan ciertas ventajas, algo en lo que deben trabajar el Gobierno y el sector privado.

¿Se necesita cultura del ahorro para garantizar las futuras pensiones?

La cultura del ahorro y la cultura de la información son importantes. Todavía estamos esperando el envío del sobre naranja por parte del Gobierno. Es muy importante porque hace años que los trabajadores deberíamos haber recibido una carta oficial con una estimación de nuestra pensión pública futura. Así lo dice una ley que se está incumpliendo. Esto nos permitiría planificar nuestro futuro en función de los ingresos. Y veríamos si hay un gap entre lo que tendré y lo que me gustaría recibir para mantener un nivel de vida razonable. Los ciudadanos se van a dar cuenta de que ese gap es importante. Sobre todo porque las últimas reformas de socialistas y populares hará que cada año que pasa sea más grande.

¿Se están adoptando las medidas necesarias para garantizar las pensiones?

El PSOE ha tomado decisiones concretas para, en términos electorales, aportar una solución muy de corto plazo, que no solventa el problema de fondo real de las pensiones. Hay debates, como el de la revalorización con el IPC o IRP, que son políticos, pero la solución debe contar con un primer elemento de comunicación. El Gobierno debe cumplir la ley y hacer llegar el sobre naranja a los ciudadanos. A día de hoy se justifican con la posibilidad de que en Internet se puede encontrar información al respecto, pero es una información confusa porque no está actualizada y no está sujeta a bases actuariales. Es muy distinto a enviar la información a casa automáticamente, a cada ciudadano para explicar cuál será su situación en la jubilación.

¿Qué más agentes deberían incentivar el conocimiento financiero para que la sociedad adopte una cultura del ahorro?

Lo primero es la responsabilidad del Gobierno de facilitar y agilizar la información a los ciudadanos, y no utilizar las pensiones con mensajes contradictorios y poco transparentes. Aunque esa información sea poco popular, mejor eso que los mensajes populistas que se están lanzando hoy. Además, hacen falta pactos de Estado y una visión a largo plazo, asumiendo la realidad del sistema. Así, hay que dar importancia y concreción al Pacto de Toledo y hacer que el consenso que existía se recupere, ya que en los últimos años ha ido desvirtuándose y se ha creado una situación en la que se dan dos pasos para atrás y uno para adelante, y esto no es bueno para nadie. El segundo elemento es que los medios de comunicación y las informaciones sean mucho más realistas con la situación que se está atravesando. El tercer punto es el papel del sector privado, que ha de informar y asesorar sobre la necesidad de un ahorro complementario para la pensión sin demonizar el sistema público.

¿Hay que modificar la costumbre de invertir los ahorros en ‘ladrillo’?

La cultura del ahorro pasa por que el español sea más consciente de que se puede vivir pensando en el corto, pero que es necesario hacer previsiones a largo plazo. Antes de la crisis, el nivel de ahorro en España era del 5 por ciento de la renta disponible. Como en otros países, al español le gusta vivir bien cuando la cosa va bien. Así, en periodo de expansión la tasa de ahorro bajó mucho y, sin embargo, en 2009 el español tomó conciencia del impacto de la crisis y pese a ganar menos el ahorro creció a un 14 por ciento de la renta disponible. Ahorrando se puede vivir bien, a lo mejor no excesivamente bien, pero bien durante más tiempo. Esto es un cambio de mentalidad y no quedará más que aceptarlo, porque las pensiones irán bajando, por lo que en época de bonanza habrá que hacer un esfuerzo y guardar algo para el futuro.

¿El impuesto a las transacciones financieras que plantea el Gobierno afectará al dinero de los planes de pensiones?

En principio no afecta, está más destinado a la especulación bursátil y a las empresas que hacen muchos beneficios con la especulación. En otros países ya ha habido impuestos para este tipo de movimiento de activos, sobre todo en fondos de inversión. Si el Gobierno aprieta en términos fiscales o incentiva marcará una tendencia u otra. Por ello, si bien habría que incentivar el tema fiscal, necesario para fomentar la cultura del ahorro, limitar a 8.000 euros las aportaciones anuales exentas está bien porque la mayoría de los españoles no va a superar esa cifra, pero dejamos de lado a otras personas y capacidades que aportarían al ahorro colectivo del país.

¿Cuenta la oferta de AXA con incentivos para fomentar el ahorro?

En AXA intentamos aconsejar y asesorar al cliente de la mejor forma teniendo en cuenta todos los elementos. Por ejemplo, el cliente que ha escogido un plan de ahorro, ya sea en Unit Linked o renta vitalicia, puede evitar el pago de impuestos sobre la ganancia. Si la ganancia resultante de la venta de una casa, estando topado hasta 240.000 euros por persona al año, se transforma a renta vitalicia, está exento de pagar el impuesto respectivo a una plusvalía de este tipo, con tasa que puede superar el 20 por ciento.

¿Cuáles son las medidas que puede impulsar el sector público para facilitar el ahorro financiero?

Por un lado incentivar fiscalmente a una parte de la población que tiene capacidad de ahorro complementario, elevando el techo de lo que se puede desgravar; y por otro lado, facilitando el rescate de los planes, donde actualmente te retienen entre el 30 y 40 por ciento. Por eso la gente que puede prefiere contratar una renta vitalicia, que le permite aliviar el impacto del impuesto.

¿Qué producto de ahorro elegiría para complementar la pensión?

Si hoy tuviera que escoger un producto para complementar la pensión, sería un producto de acumulación. Por ejemplo, AXA acaba de lanzar iProtect, que es un producto Unit Linked en el que si uno invierte 100 euros, tiene protegidos 85 y, además, conforme se incrementa el rendimiento, permite que se congele la ganancia pudiendo cubrir el 100 por ciento del capital inicial. Se lanzó a principio de año y hay clientes que ya tienen hasta el 90 por ciento del capital inicial protegido.

¿A qué se debe la elevada influencia de la banca en el sector de los planes de pensiones?

En el pasado ha habido muchos abusos, como el de las preferentes, por una mala información a los clientes. La regulación está evitando cada vez más estas actuaciones, pero será válido cuando afecte a todo el mundo y no vaya por barrios. Aún hay una percepción de que la banca sigue abusando de la relación con el cliente, como ocurre en el tema de las hipotecas o seguros de vida. Por eso hay que pedirle a las autoridades que no tengan favoritismos e introduzcan más regulación, profesionalización y transparencia para evitar la volatilidad del mercado y lo ocurrido con la banca mala, la Sareb. De hecho, nunca ha habido una aseguradora mala, ni se ha creado un organismo para asumir los fallos del sector asegurador, como ocurrió en el bancario.

¿Debería avanzarse en medidas para alargar la vida laboral?

Hay que tener en cuenta una cuestión: no es lo mismo una persona que ha trabajado 40 años en un empleo en condiciones físicas duras, que otra con un entorno laboral más confortable. Pero la realidad de las personas que se jubilan a los 65 no tiene nada que ver con la que se jubiló a los 65 hace 30 ó 40 años. Para la gente que sí mantendrá las ganas y la capacidad, habrá que buscar una fórmula. Ambos mundos pueden encajar muy bien. Las personas que se prejubilan prematuramente son un activo, y al tenerlo se puede aprovechar para transmitir conocimiento a las nuevas generaciones. Esto soluciona la cuestión de la transmisión de experiencia y know how -competencias de liderazgo- y conforma un cuarto pilar, al mantener un trabajador valioso con un sueldo sin incrementar los costes empresariales que a la vez cotiza al sistema público.