Una gestión más eficiente
que reduce el riesgo de inversión

Giorgio Semenzato, CEO de Finizens

25 oct 2018 / 13:04 H.

    La gestión pasiva, en promedio, a largo plazo es más rentable que la gestión activa. Esto se debe a varios factores, entre otros, se reducen las comisiones para el cliente final de forma significativa: gracias a la tecnología bajan los costes de distribución, y al escoger productos indexados bajan las comisiones de gestión. Hay varios estudios de entidades de prestigio internacional como Morningstar y SPIVA que publican periódicamente datos arrolladores sobre la superioridad de la gestión pasiva frente a la activa en los retornos de largo plazo, donde se demuestra que hay casos en los que solo el 1,5 por ciento de gestores activos consigue batir consistentemente a su índice de referencia.

    Así, el coste de invertir a través de Finizens se sitúa hasta en un 85 por ciento por debajo de los costes que podría cobrar un banco por un servicio equivalente. Además, mediante la gestión pasiva se suele incrementar la diversificación de las inversiones, reduciendo de esta manera el riesgo, combinando costes más bajos con una estrategia de gestión más efectiva y diversificada.

    En EEUU los roboadvisors llevan más de cinco años siendo un éxito, con gran acogida del gran público y de inversores institucionales. La industria aquí en España es más joven, pero crece en tasas exponenciales y los datos lo demuestran.

    De hecho, según datos de Morningstar recopilados por Financial Times, los activos gestionados por los fondos de inversión que siguen estrategias pasivas, y normalmente se venden a menores comisiones, crecieron un 18 por ciento hasta los 6,7 billones de dólares el pasado año. Un crecimiento que es más del doble que el del 8 por ciento que registraron en 2015. Mientras, los fondos de gestión activa apenas registraron un crecimiento del 4 por ciento en 2017. Es decir, las inversiones en gestión pasiva crecieron en el pasado año cuatro veces más rápido que los de gestión activa.

    La tendencia en el mercado español muestra que el producto de gestión pasiva ha tenido una tasa de crecimiento significativa y ha ganando cuota de mercado. Hoy, la gestión pasiva en España tiene una cuota cercana al 1 por ciento. Pero a medio y largo plazo el objetivo se podría situar en lo que hoy vemos en EEUU, donde la gestión pasiva se aproxima a un 40 por ciento.

    Como referencia, este año las carteras que gestiona Finizens obtuvieron una rentabilidad de hasta un 2,78 por ciento gracias a la elevada diversificación, a unas bajas comisiones y a una gestión disciplinada basada en algoritmos. De todos modos, recordemos que a corto plazo las rentabilidades obtenidas suelen ser muy aleatorias. Sin embargo, a largo plazo es cuando se cumple esa relación de a mayor riesgo más rentabilidad.

    Asimismo, estas carteras demuestran también más eficiencia en relación con el binomio rentabilidad-riesgo. Según el análisis de ratio sharpe, que muestra cuánta rentabilidad se consigue en función del riesgo asumido, Finizens logró un mejor perfil de rentabilidad-riesgo que la media de su categoría en todas las carteras desde enero de 2017 hasta junio de este año, con un ratio de hasta 2,5 veces por encima de la media de mercado.

    Sin embargo, es recomendable una inversión de largo plazo, que asuma como mínimo un plazo de siete u ocho años, para que la estrategia de inversión pasiva tenga tiempo de desprender su pleno y verdadero valor.