¿Se planifica incorrectamente
la pensión privada?

Araceli de Frutos, vocal del Consejo Directivo de Economistas
Asesores Financieros del Consejo General de Economistas, EAF-CGE

26 dic 2018 / 20:16 H.

    Nunca pienso en el futuro, llega enseguida”, decía Einstein. Pero cuando se aproxima el fin de año, el españolito además de pensar en la lotería piensa en su futuro, en los planes de pensiones. ¿Por qué se piensa en pensiones sólo a final de año? ¿Cómo debemos planificar entonces nuestra pensión privada futura? ¿En nuestro ahorro futuro son los planes de pensiones la única o mejor alternativa?

    La obtención de rentas de las personas que se han retirado del mercado de trabajo constituye la preocupación fundamental de los Gobiernos de nuestro entorno, Europa. En España, desde que en 1995 se firmara el Pacto de Toledo, la revisión del mismo ha sido una constante tratando de dar soluciones para las rentas futuras de los trabajadores actuales.

    Así, como complemento a la posible pensión pública está la inversión en planes de pensiones privados. Este complemento ha sido incentivado fiscalmente, de manera que las aportaciones que se realizan durante el año tienen su reducción fiscal en la base imponible del IRPF, hasta 8.000 euros. De aquí el porqué de las prisas a final de año por realizar aportaciones a los planes de pensiones privados. En este sentido, ¿se planifica incorrectamente la pensión privada? Lo ideal sería hacer aportaciones periódicas, hasta si se quiere el máximo de desgravación permitido, y en productos según nuestro horizonte temporal de jubilación, sabiendo que según trascurra el tiempo se pueden hacer traspasos entre clases de fondos de pensiones sin impacto fiscal. Por otro lado, a la hora del rescate del plan de pensiones se debería pensar en, o rescatarlo de una vez o por medio de rentas periódicas, dado que el importe total iría al marginal de IRPF, como rendimiento de trabajo.

    Si lo miramos en términos de rentabilidad de las inversiones, la rentabilidad de los fondos de pensiones deja mucho que desear. Los motivos no son fáciles de explicar. Se han hecho distintos estudios y comparaciones entre rentabilidades de fondos de inversión y de pensiones y estos últimos salen perdiendo. Puede que la perspectiva del largo plazo también nuble al gestor de pensiones no atendiendo a la gestión del corto y medio plazo también necesaria. Lo cierto es que hace replantearse si los fondos de pensiones son la mejor alternativa para conseguir rentas futuras y hacer crecer nuestro ahorro. El aumento de la esperanza de vida abre un largo plazo de gastos, pero sin ingresos, y los productos de ahorro se ven más como una necesidad de rentas que como complemento de la pensión. Así hay alternativas como los PIAS, o los Fondos de Inversión cuyas exigencias de rescate, de cobro, son menores.

    Piensa en el futuro, diversifica tanto en inversión temporal como en clase de activo y elige el producto de acuerdo con la edad, el riesgo que se quiera asumir y la rentas a conseguir, pero, sobre todo, que la inversión no te quite el sueño, ya que como decía J. Kenfield Morley: “Al invertir dinero, la cantidad de interés que desee debería depender de si se quiere comer bien o dormir bien”.