Renta variable mixta,
la opción del momento

Juan Luis Fresneda, responsable ‘Front Office’ de Fondos de Pensiones de PSN

26 dic 2018 / 20:16 H.

    Desde PSN se ofrecen diferentes planes de pensiones que se adaptan a todos los perfiles y a todos los horizontes de inversión. Desde aquellos más conservadores, centrados únicamente en renta fija y activos monetarios, hasta aquellos en los que el componente en renta variable puede llegar al 100 por ciento. Independientemente del tipo de plan que se elija, todos tienen un mismo objetivo, que es obtener la mayor rentabilidad a largo plazo manteniendo a la vez un exhaustivo control de los riesgos.

    En este sentido, destacan por su rentabilidad y consistencia en el tiempo los planes mixtos de PSN, que a día de hoy están calificados con las puntuaciones más altas por las consultoras independientes Morningstar y VDOS.

    Con una configuración conservadora, se encuentra el PSN Asociado PP, que invierte hasta un 25 por ciento en renta variable y el resto en renta fija. Los resultados históricos del plan han sido muy satisfactorios, con una rentabilidad anualizada de los últimos cinco años con fecha de cierre del último ejercicio del 6,40 por ciento. Esto ha supuesto que Morningstar le otorgase la máxima calificación de cinco estrellas, que reconoce los planes que mejor rentabilidad han tenido de forma consistente en un periodo amplio de más de tres años.

    Para ahorradores en los que el horizonte de inversión sea un poco más largo -de cinco años o más-, el Plan PSN Individual permite capitalizar de forma razonable los ahorros mediante una inversión centrada en renta variable, y con una inversión máxima de un 25 por ciento en bonos.

    El Plan PSN Individual se sitúa en el Top 10 por rentabilidad a cinco años, de la categoría mixtos agresivos de Morningstar, tras obtener una rentabilidad anualizada con fecha de cierre del ejercicio de 6,80 por ciento, lo que le hace merecedor de la calificación de cuatro estrellas de la consultora, y de cinco estrellas por VDOS.

    La inversión que ha permitido estas rentabilidades se ha centrado en un estilo tradicional basado en invertir directamente en acciones y bonos, sin incluir productos derivados o productos estructurados complejos.

    Adicionalmente, el proceso de inversión pasa por una selección de valores que se centra en buscar buenas compañías a buen precio, que permitan capitalizar la inversión y obtener rentabilidades positivas a lo largo del tiempo.

    Los criterios son idénticos para la gestión de la renta fija en la selección de compañías, pero con un estricto control de las duraciones, lo que nos hace proteger la cartera ante una eventual subida de tipos de interés, en un contexto en el que las valoraciones de los bonos están desorbitadas.