Pensiones...
¡Que viene el lobo, que viene el lobo!

Susana Criado, directora de Capital en Radio Intereconomía

26 jun 2018 / 18:01 H.

    El lobo llegará y nos pillará a todos desprevenidos, sin haber hecho los deberes. La realidad es tozuda: estamos ante un problema demográfico que requiere soluciones estructurales. ¿El problema? Empecemos por aquí: el número de nacimientos en España es hoy el más bajo desde 1996 y el de defunciones, el más alto desde 1976. Hay cada vez más jubilados y necesitaríamos al menos 20 millones de cotizantes para soportar las pensiones actuales. ¿Soluciones? Más empleo, sí; mejores salarios, también; y mejor modelo educativo, por supuesto: ¿sabía usted que hay 100.000 puestos de trabajo cualificado -que es el que salarios más altos recibe- sin cubrir en España? Pero aún habría que tomar más medidas: que para calcular la pensión compute toda la vida laboral: retrasar la edad de jubilación de forma voluntaria e incentivarla -ojo, la edad real de jubilación es de 64 años-, y ¡cómo no! incentivar el ahorro privado.

    Para solucionar el tema de las pensiones hay dos vías: o bien atacar por el lado de los gastos y recortarlos, o bien atacar por el lado de los ingresos y aumentarlos. El equipo de Gobierno de Pedro Sánchez tiene la intención de solucionar el problema aumentando los ingresos. ¿Cómo? Con impuestos a las tecnológicas, a las transacciones financieras y a la banca. ¡Horror! ¡Más impuestos, no! También habla de destopar las bases de cotización, algo que penalizaría a los trabajadores con salarios de más de 50.000 euros y a las empresas. ¡Horror al cuadrado! Bruselas ya ha alzado la voz. La Comisión Europea avisa de que cualquier modificación del sistema actual de pensiones no debe poner en peligro las medias adoptadas en 2011 y 2013 que, según su diagnóstico, garantizaron la sostenibilidad del sistema. ¡Ojo!, que el cartero siempre llama dos veces... Bruselas está preocupada por la posibilidad de que las negociaciones de la Comisión del Pacto de Toledo acaben vinculando las pensiones al Índice de precios de Consumo (IPC) de forma permanente. Los técnicos de Bruselas avisan de que vincular las pensiones a los precios no arregla el principal reto de la adecuación de los ingresos a los futuros jubilados, que está más relacionada con el elevado desempleo y una segmentación del mercado laboral. Habla también la Comisión del nivel de las pensiones españolas: dice que España es el cuarto país de la Unión Europea con las pensiones más generosas cuando se ponen en relación con los ingresos de los contribuyentes, y recuerda que el nivel adquisitivo de los jubilados durante la crisis se ha mantenido intacto. ¡Más alto se puede decir, pero no más claro! Bruselas -al contrario que el actual Ejecutivo español- está más a favor de reformar el sistema reduciendo gastos y no elevando ingresos.

    Y entre advertencias de Bruselas y cantos de sirena del Ejecutivo español pasa el tiempo. ¿Qué deberíamos hacer cada uno de nosotros a nivel individual? Ahorrar y ahorrar, y darnos un baño de realidad calculando cuánto nos va a quedar de pensión el día que lleguemos a la jubilación. No hay otra.