Lo que debe conocer antes de contratar un plan de pensiones

Enrique Durán, director de Desarrollo de Negocio de CNP Partners

26 nov 2018 / 19:28 H.

    Como cada año, llega el momento en el que nos planteamos la conveniencia de contratar un plan de pensiones, un producto que nos puede ayudar a afrontar nuestra jubilación con el máximo nivel de bienestar y tranquilidad económica, y que nos servirá para complementar la pensión pública. Antes de tomar esa decisión debemos conocer y tener claros algunos conceptos sobre estos productos, que ofrecen múltiples ventajas desde el mismo momento de su contratación, y que nos permitirán disfrutar del ahorro que hemos acumulado en ellos durante nuestra etapa activa.

    Lo primero que debemos conocer, y que es una pieza clave de los planes de pensiones, son las llamadas Entidades de Gestión de Fondos de Pensiones. Estas entidades tienen como función la de administrar y gestionar fondos de pensiones ya que debe ser su objeto social exclusivo, y son, junto con otras entidades autorizadas, las únicas que pueden desempeñar este papel. Estas entidades autorizadas son las compañías aseguradoras que trabajan el ramo de vida y que cumplen una serie de requisitos económicos. Las gestoras de fondos de pensiones tenían bajo su administración, a cierre de septiembre de 2018, más de 110.657 millones de euros. De este volumen, más de 43.000 millones son gestionados por compañías aseguradoras, es decir, prácticamente el 40 por ciento del volumen de fondos de pensiones gestionados en España se lleva a cabo por entidades aseguradoras.

    Distinto es el papel de las entidades que comercializan los planes de pensiones. Éstas pueden ser entidades financieras, como bancos o cajas de ahorros, y también las propias aseguradoras. Otro aspecto importante que debemos tener claro antes de contratar un plan de pensiones es su propósito. Los planes de pensiones son productos creados con la finalidad de generar un ahorro a largo plazo que servirá para complementar la pensión pública de jubilación. Todas las personas que invierten en estos productos deben tener clara esta finalidad, ya que aspectos sociodemográficos como la incorporación de los nacidos en el baby-boom como perceptores de las pensiones públicas, o la creciente longevidad de la población española, harán que esta pensión pública se vea reducida en el futuro.

    Del mismo modo, es importante realizar de forma previa a la contratación de un plan de pensiones un análisis de cuál es nuestro perfil inversor, así como de la rentabilidad neta de gastos y de las comisiones que ofrecen estos productos, para encontrar aquellos que más se adaptan a nuestras necesidades. Para hablar de datos concretos, existen fuentes de información pública como Inverco, donde se pueden consultar datos sobre la rentabilidad de los planes de pensiones según las distintas categorías en las que se engloban.

    No debemos olvidar tampoco las ventajas fiscales que tienen asociados los planes de pensiones, tales como la desgravación fiscal que llevan implícitas todas las aportaciones realizadas a estos productos dentro de los límites legalmente establecidos.

    A modo de ejemplo: un partícipe, residente en la Comunidad Autónoma de Madrid, de 47 años, que realice una aportación anual de 3.000 euros, durante los años que le restan hasta su edad de jubilación tendrá un ahorro fiscal de 20.727 euros, casi el 33 por ciento de las aportaciones realizadas. A esa ventaja fiscal se le suma el efecto del llamado interés compuesto, es decir, el de reinvertir ese ahorro fiscal, con el que además multiplicas los rendimientos del plan de pensiones.

    Los planes de pensiones también pueden tener otras ventajas en el momento de su rescate, en función de cómo se realice la recuperación de los derechos consolidados. Por eso, es muy importante contar con un asesoramiento experto para planificar correctamente la forma más adecuada de rescatar estos productos para conseguir la máxima eficiencia.

    No podemos dejar pasar la ocasión de hablar de los supuestos de liquidez de los planes de pensiones. Aunque existe una percepción generalizada de que los planes de pensiones son productos ilíquidos, nada más lejos de la realidad. En casos como la jubilación, la incapacidad permanente total, absoluta, gran invalidez, dependencia y en supuestos excepcionales de enfermedad grave o desempleo, podremos solicitar el cobro de nuestros derechos consolidados, es decir, podremos hacerlos líquidos. Además, a partir de enero de 2025, todas las aportaciones con antigüedad superior a 10 años, junto con sus intereses generados, también estarán disponibles para su rescate.

    Y para finalizar, todavía nos queda por tomar una importante decisión, ¿cuál es el plan de pensiones que debemos elegir?

    ¿Preparados?