Las pensiones, un problema
más complejo que el IPC

Álvaro Granado, responsable del área de Pensiones de KPMG

25 oct 2018 / 13:03 H.

    En los últimos tiempos, el debate sobre las pensiones en España está girando en torno a dos puntos principalmente: la revalorización de las mismas para garantizar que no se produzca pérdida en el poder adquisitivo de los pensionistas y las cuantías de las pensiones de viudedad. Se trata de dos aspectos sin duda muy importantes pero que en ningún caso deberían eclipsar el verdadero problema de la sostenibilidad futura de nuestro sistema público de pensiones. Si la sostenibilidad financiera de la Seguridad Social se tambalea, de muy poco servirá que se apruebe una subida de las pensiones de acuerdo con la evolución del IPC, o que se incrementen los importes de las pensiones de viudedad. Es un tema delicado pues la demanda social está precisamente centrada en estos ámbitos: mantenimiento del poder adquisitivo y mayores pensiones. Nuestros gobernantes vienen tomando decisiones de cara a gestionar ciertos asuntos que cuando menos podíamos calificar de cortoplacista. Sin embargo, la sostenibilidad del sistema de pensiones es algo que debe estar por encima de quien gobierne en cada momento y vincular a todas las fuerzas políticas por todo lo que hay en juego, y es por eso por lo que se creó el famoso Pacto de Toledo. Sin embargo, parece que nuestras pensiones del futuro se siguen gestionando en ámbitos temporales muy cortos y en respuesta a demandas puntuales de los colectivos afectados, en este caso, los actuales pensionistas.

    Hace pocos días, el pasado 26 de septiembre, se publicaba una noticia en la que el propio Gobierno reconocía que el futuro de la Seguridad Social no es viable a largo plazo y se decía textualmente: “El sistema tiene arreglo para los próximos 10 años, pero luego habrá que volver a pensarlo”. La razón principal para realizar una reforma profunda de la Seguridad Social es la generación del baby boom. ¿Nos hemos dado cuenta ahora del impacto que tendrá el acceso a la jubilación de la generación baby boom? ¿Es necesario esperar a que pasen 10 años para, a partir de ahí, empezar a trabajar en las reformas del sistema de Seguridad Social?

    En mi opinión, sería un error esperar a que siga pasando el tiempo, continuar atendiendo a las demandas de corto plazo y obviar el problema real que nos afecta a todos y que no es otro que mantener la posibilidad de cobrar una pensión adecuada a nuestras necesidades en contraprestación a las cotizaciones realizadas durante nuestra etapa activa para el sostenimiento de las pensiones en España.

    Pero, ¿por qué hasta ahora no se ha hecho nada y se han venido poniendo parches al sistema? ¿Por qué es tan utilizada por todos la táctica de patada adelante? Quizás el posible coste electoral pueda ser la respuesta. Sin embargo, llegada la situación en la que nos encontramos y donde ya se ha manifestado la necesidad de una profunda reforma, sería necesario un consenso de todos nuestros políticos y remar todos en la misma dirección con el objetivo de alcanzar un sistema de pensiones saludable y viable en el largo plazo. Sin duda, una de las claves del éxito en esta delicada empresa será la adecuada comunicación de la situación y soluciones a todos los afectados, que no son pocos, de momento más de 46 millones de personas.

    Pero, ¿cómo hacemos sostenible un sistema de reparto como el nuestro ante el fenómeno demográfico de España? Es cierto que la forma invertida que va tomando nuestra pirámide de población, como consecuencia del importante descenso de la natalidad y de la longevidad, no ayuda, pero hay muchas herramientas que, sin duda, pueden contribuir al éxito de nuestro sistema de pensiones.

    Aunque hay opiniones para todos los gustos, creemos que no es acertado tratar el sistema de pensiones como un ente único en el que sólo participa el Estado a través de la Seguridad Social. Todo sistema de pensiones debería estar sostenido por los famosos tres pilares: Estado, ahorro privado colectivo y ahorro individual. Hay muchos ejemplos de éxito a través de la combinación de los tres pilares, como puede ser el caso de Holanda, donde la previsión privada complementaria tiene un papel protagonista.

    En España, si bien se han desarrollado algo los dos pilares complementarios a la Seguridad Social, no ha sido suficiente y sin duda queda mucho camino por recorrer.

    El desarrollo definitivo de los dos pilares mencionados pasa sin duda por la concienciación de empresas e individuos sobre la necesidad de ahorrar para complementar las cada vez “más raquíticas” pensiones públicas.

    Con la publicación de la Ley 27/2011, de 1 de agosto, sobre actualización, adecuación y modernización del sistema de Seguridad Social, en la que se “obligaba” a los principales agentes en materia de pensiones, Seguridad Social, entidades gestoras y aseguradoras, a comunicar a la población sus pensiones estimadas de jubilación, tanto en el ámbito público como privado, parecía que se daba un primer paso, necesario, en la tarea de concienciación de los ciudadanos sobre la necesidad de ahorro y de planificación de la jubilación. Esta iniciativa legal quedó en el limbo en espera de la publicación de un reglamento que regule dicho proceso de comunicación. Han pasado ya más de siete años y seguimos esperando.

    Trabajemos en el desarrollo de la comunicación a los ciudadanos sobre las futuras pensiones y apostemos por incentivar el ahorro privado como parte de la solución al “problema de las pensiones” en España, sin esperar a que sea demasiado tarde.