Las medidas, y no la coyuntura, amortiguarán los desequilibrios

27 nov 2018 / 12:57 H.

    Es cierto que la coyuntura en ocasiones se sitúa como un viento a favor y otras en contra. También lo es que la inmigración que llegó a España en la primera década de este siglo retrasó, con su incorporación al mercado laboral y sus cotizaciones, el advenimiento de los graves desequilibrios en las cuentas de la Seguridad Social.

    Por ello, es lógico que el Gobierno socialista de Pedro Sánchez apueste por la importación de mano de obra extranjera para aliviar las tensiones financieras de la Seguridad Social. Pero ello, aisladamente, no es una solución a largo plazo. Primero, porque depende de los perfiles profesionales de los foráneos que lleguen a España -a más altos, más salario, y por tanto más cotización-; segundo, depende de su empleabilidad y de que sea inmediata -algo determinado por su conocimiento del idioma-; tercero, porque la afluencia de inmigrantes que pronostican las proyecciones demográficas del INE dificulta alcanzar los 5,5 millones de trabajadores extranjeros que el Fondo Monetario Internacional estima necesarios hasta 2050 para aliviar las cuentas de la Seguridad Social española; y cuarto, porque no todos los que lleguen serán población activa o tendrán trabajo desde el primer momento.

    Ello, al margen de que la recomendación del FMI incurre en algunas imprecisiones matizadas por miembros del Consejo Editorial de elEconomista Pensiones. Efectivamente, se trata de incorporar más de 5,5 millones de cotizantes, pero sean extranjeros o no, porque lo importante es alcanzar un determinado nivel de afiliación y una tasa de ocupación del orden del 76 por ciento, sea con mano de obra autóctona o foránea. Por otra parte, la mera incorporación al mercado laboral no asegura un aumento correlativo en los ingresos de la Seguridad Social debido a la panoplia de bonificaciones, subvenciones y desgravaciones que se aplican.

    Y, por último, en ausencia de medidas, la llegada de trabajadores extranjeros por sí sola no será bastante para reequilibrar los ingresos y gastos de la Seguridad Social, tal como se desprende de un reciente informe de Fedea que proyecta la evolución del gasto en pensiones en cuatro escenarios diferentes -con y sin reformas en escenarios de alta o moderada inmigración- y lo que evidencia es que en ausencia de reforma de 2013 y/o de medidas alternativas, ni la importación de mano de obra, ni el avance del PIB, ni cualquier otro viento a favor bastarán para amortiguar los desequilibrios de la Seguridad Social. Es una seria llamada de atención a la responsabilidad de los poderes públicos...