La previsión social de
las empresas mueve ficha

Pilar Checa Gallego, directora de Auditoría de KPMG de España,
especialista en Vida y Pensiones. Actuario

26 dic 2018 / 20:16 H.

    A diario, los medios de comunicación incluyen entre las noticias más destacadas las referentes al incierto futuro del actual modelo de pensiones basado en el sistema público de la Seguridad Social en España. En función de la perspectiva desde la que se afronten los hechos -políticos, sociales, sostenibilidad o económicos- existen muy diversas interpretaciones sobre el origen y las soluciones para gestionar esta situación. Un punto de partida adecuado podría ser si estamos afrontando un reto a nivel local o es una situación que también afecta a nuestros vecinos europeos.

    En los datos recogidos en el estudio de pensiones elaborado por la OCDE (Pensions at a Glance 2017) se muestra la incertidumbre ligada al incremento de la esperanza de vida y a la sostenibilidad de los sistemas públicos de jubilación, siendo la media de la OCDE de 55 personas mayores de 65 años por cada 100 en edad de trabajar. Destaca la media de España y Japón que se sitúan en 80 personas mayores de 65 años por cada 100 en edad de trabajar. Centrando el reto en nuestro entorno más próximo, ¿cómo están afrontando nuestros socios europeos comparables el futuro de sus sistemas de previsión públicos? Pese a que las estructuras gubernamentales y sociales de los países de nuestro entorno más homologables pueden llegar a ser muy distantes respecto a estructura nacional, existen factores no financieros que nos afectan de igual manera y deben tenerse en consideración a la hora de desarrollar soluciones adecuadas en cada Estado. Entre estos factores no financieros, se aprecia una clara tendencia mundial hacia el desarrollo de los sistemas privados de adhesión automática -traducción del concepto anglosajón auto-enrolment-. Estos sistemas de auto-adhesión se caracterizan por la inclusión de los empleados de una empresa dentro de un plan de previsión en el que las contribuciones se realizarán por una doble vía -tanto por el empleador como por los empleados-, permitiendo a los beneficiarios el derecho a salir del plan de previsión en caso de optar por la no participación en el mismo.

    Países europeos con sólida tradición en los sistemas de ahorro para la jubilación, como Holanda o Suecia, cuentan con sistemas de adhesión automática obligatorios regulados bajo acuerdos sectoriales que aplican a la mayoría de los trabajadores del país. Otros países ajenos al marco europeo como Chile o Nueva Zelanda disponen de sistemas similares para beneficiarse de la reducción de los costes de administración con el fin de mejorar la rentabilidad de los ahorros de los trabajadores. Sin embargo, el sistema que despierta mayor atención a nivel internacional, debido a su éxito de implementación y seguimiento, es el conocido como automatic enrolment, desarrollado por el Gobierno británico tras las conclusiones presentadas en 2005 por una comisión independiente sobre el estado de las pensiones en Reino Unido. El sistema pretendió dar la mejor respuesta a tres objetivos: obligar a las empresas a inscribir a determinados empleados en un sistema de previsión; que las empresas colaboren en la financiación de las pensiones privadas de sus empleados, y que estos tengan derecho a permanecer o salir del sistema de previsión. La implementación del sistema se ha llevado a cabo de forma escalonada sobre la base de los ingresos medios de los empleados de una empresa, incluyendo diferentes vehículos de financiación para facilitar el acceso de los partícipes en el sistema.

    En España tenemos ejemplos de convenios colectivos sectoriales que han implementado en sus empresas un sistema de adhesión automática similar al británico. Por ejemplo, en la actualidad el sector asegurador se encuentra inmerso en el proceso de desarrollo de estos sistemas de ahorro para la jubilación de sus empleados. De hecho, en el último convenio colectivo se redactó la obligatoriedad de implementar un sistema de previsión social de la modalidad de aportación definida para todos los empleados que accedan a las entidades con posterioridad al 1 de enero de 2017, siendo adscritos salvo renuncia expresa y percibiendo una contribución por parte del empleador. Del mismo modo, los que ya se encontraban en la entidad con anterioridad a la citada fecha deben decidir entre dos opciones: seguir en prestación definida, con la gratificación a la jubilación que otorga el convenio del sector asegurador -hasta la publicación del nuevo convenio- o bien transformar dicha gratificación a la jubilación en aportación definida a través de su adhesión al nuevo sistema en 2018. Para todos los empleados, las primeras aportaciones al nuevo sistema o plan de jubilación deben realizarse en el ejercicio 2019.

    El sector de banca cuenta con sus particularidades, ya que desde junio de 2016 las entidades incluidas también deben disponer de un sistema de previsión social complementario de aportación definida para todos sus empleados con fecha de ingreso posterior a 1980. Asimismo, es interesante el caso especial de las EPSV exclusivas del País Vasco, que son entidades sin ánimo de lucro, de carácter voluntario, cuya finalidad es la previsión social.

    Como conclusión a estos apuntes, ciertos sectores tanto públicos como privados han empezado a mover ficha identificando la necesidad de implementar o mejorar los sistemas privados de ahorro para poder afrontar la jubilación de los trabajadores con una pensión digna.

    En España hay mucho margen aún por recorrer. Según el Estudio de la Situación de las Pensiones en España, realizado por KPMG en 2018, sólo un 22 por ciento de las empresas tiene implantado un sistema de previsión colectivo, aunque se eleva al 53 por ciento el porcentaje que tiene previsto planificar la jubilación de sus empleados en 2020. Señal de que las empresas están poniendo foco a este reto, que también enlaza con la retención del talento. Por tanto, dada la relevancia de esta cuestión y la preocupación de los distintos agentes del mercado, es previsible y deseable que estos ejemplos se extiendan a otras empresas y/o sectores. Mejor más pronto que tarde.