La planificación temprana,
clave para una buena jubilación

elEconomista Pensiones

20 jul 2018 / 12:33 H.

    Gradualmente, los ciudadanos españoles vamos tomando conciencia del problema demográfico que debilita el sistema público de pensiones y que derivará, sin duda, en unas menores pagas en el futuro. El número de beneficiarios crece, y lo hará más próximamente, ante la jubilación de la generación del baby boom, a partir de 2023.

    Además, la mayor esperanza de vida presiona al alza el gasto en pensiones. Ante este escenario, el horizonte apunta a la necesidad de abordar reformas que apuntalen la sostenibilidad del sistema, pero a nadie escapa que pasarán por una mayor austeridad en las prestaciones. Por ello, es cada vez más común y generalizado plantearse el ahorro a largo plazo para garantizarse una renta que complemente la futura pensión pública.

    En este punto se plantea un primer desafío: el déficit de información, del que es en gran medida responsable el sector público. Los trabajadores españoles no reciben la carta de las pensiones, la que sí envían las grandes potencias europeas y que sirve para informar a cada cotizante de cuál es el importe estimado de su futura pensión. Pese a que a través de un compromiso con la transparencia, en 2011, se fijó esta obligación por ley, sigue sin realizarse el envío, lo cual demora y entorpece la planificación financiero-fiscal de los afiliados a la Seguridad Social y dificulta la tarea de calcular cuánto ahorrar para el retiro.

    No deja de ser cierto, pese a esa desinformación, que en el acervo popular subyace la sensación de que hace falta prevenirse a través del ahorro a largo plazo para garantizarse una jubilación económicamente confortable. Así pues, sentada la base de que ese ahorro complementario es necesario, lo que falta es un impulso para abordarlo cuanto antes. Es un factor clave: actuar a tiempo, empezar cuanto antes. Así lo recomiendan los principales expertos en pensiones y finanzas del país. Lo más conveniente es comenzar a apartar un porcentaje del presupuesto mensual desde el mismo momento en que se empieza a cotizar. No se trata tanto de cuánto se ahorra, sino de cuándo se empieza, y hay productos financieros que permiten prevenir la jubilación con pequeñas aportaciones mensuales asumibles en cualquier rango de salarios. Los intereses a largo sí brindan un rentabilidad satisfactoria. Si se empieza pronto, resulta menos gravoso ir haciendo una hucha poco a poco, y se obtendrá un mayor retorno. Anticiparse tiene premio.