La necesidad de informar
para poder planificar

Juan José Velasco, director de la Unidad de Negocio de Ahorro de CNP Partners

26 jun 2018 / 18:02 H.

    Tras muchos años oyendo hablar del “problema de las pensiones”, ha llegado la hora de empezar a cambiar el discurso hacia un concepto enfocado en “las soluciones para garantizar el futuro de las pensiones”.

    Sin duda, una de las primeras soluciones a implantar es la relativa a la información que los ciudadanos necesitamos recibir para entender cómo nos afectarán los cambios que se van a ir produciendo y para poder tomar decisiones adecuadas con el tiempo suficiente.

    Y digo “soluciones”, en plural, porque no cabe ninguna duda de que, para garantizar la sostenibilidad del sistema de previsión, público y privado, así como para garantizar que permita disponer a los ciudadanos unos ingresos suficientes durante la jubilación, va a ser necesario implantar soluciones, en plural, ahora y en el futuro.

    Hemos oído en numerosas ocasiones hablar de las consecuencias de la evolución demográfica de España, con una población que envejece de forma progresiva, y la presión que esto supondrá para la sostenibilidad financiera del sistema de protección pública para la jubilación y la suficiencia de sus pensiones. Y por favor, hablemos de manera conjunta de sostenibilidad-suficiencia del sistema de previsión. No se entienden la una sin la otra.

    Nuestro sistema público tiene una gran importancia, ya que actualmente es la principal fuente de ingresos por pensiones para los ciudadanos españoles durante la etapa de jubilación. Se trata de un sistema de reparto, un sistema solidario en el que las pensiones de las personas retiradas se soportan por las cotizaciones de los trabajadores en activo. Con las perspectivas demográficas actuales, el número de personas en edad de trabajar se reduce paulatinamente, mientras que aumenta el número de pensionistas en etapa de jubilación. Evidentemente, esto conllevará la aplicación de medidas sobre los tres pilares de nuestro sistema de previsión.

    Que el sistema de previsión va a cambiar en el corto y en el largo plazo es un hecho. Que se tendrán que ir aplicando cambios a medida que la situación evolucione es un hecho. Lejos de ser alarmistas, esto no es un problema particular de España. Muchos países se han enfrentado ya a esta situación. Surge la necesidad urgente de informar a los ciudadanos sobre cómo les afectan las medidas que ya se han tomado y cómo les van a afectar las que se tomen en el futuro para que puedan actuar en consecuencia. Y hablo de informar de manera integral, ordenada y periódica. Generalmente, los cambios sólo asustan cuando nos los encontramos de golpe y sin tiempo para reaccionar.

    En relación con el sistema de previsión público, hasta el momento, en nuestro país, sólo se han dado algunos primeros pasos y se han introducido las primeras reformas que ya han minorado la generosidad de un sistema público que, en términos de promedio, se considera uno de los más protectores del mundo.

    Algunos de los cambios introducidos hasta ahora han sido: el retraso progresivo en la edad de jubilación -la norma estableció un régimen transitorio con un plazo amplio-, la exigencia de un mayor número de años cotizados para tener derecho a recibir la totalidad de la pensión, un régimen de restricciones y penalizaciones para optar a la jubilación anticipada, además de una bonificación para el retraso en la edad de jubilación.

    Es decir, sí se han llevado a cabo cambios sustanciales en parámetros que afectan al cálculo de la primera pensión de jubilación y también se incorporaron en la norma mecanismos automáticos de equilibrio para permitir facilitar la sostenibilidad financiera del sistema. Estos últimos con una implantación pospuesta recientemente.

    Sin embargo, ninguno de los cambios contemplados ha supuesto una verdadera transformación del sistema de protección público de pensiones. Si miramos a los países de nuestro entorno, parece lógico pensar que el escenario futuro al que llegaremos es a un cambio de sistema a nivel estructural que se adapte a las nuevas condiciones establecidas por la evolución demográfica. Algunos países han hecho el tránsito hacia un nuevo sistema. Sirva como ejemplo la reforma realizada por Suecia definiendo cuentas nocionales.

    Para entender que los cambios sobre el sistema de previsión van a continuar, sólo hay que mirar los datos que arroja el análisis macroeconómico de proyección del gasto público por pensiones en el caso de mantener el sistema tal y como está actualmente. Y eso sin considerar el impacto de algunas medidas tomadas recientemente.

    No cabe duda de que hay temas de naturaleza social y política que hay que trabajar. La necesidad de una hoja de ruta para saber hacia dónde vamos es crucial. Una hoja de ruta consensuada entre los diversos partidos políticos, que responda a la firme voluntad de llegar a un fin común en beneficio de la sostenibilidad-suficiencia del sistema de previsión en España.

    Pero, en cualquier caso, por su necesidad y por la inmediatez de su efecto para la concienciación, se debe implantar a la mayor brevedad el envío de la información a los ciudadanos de manera anual con una estimación de la pensión pública y privada a la fecha de jubilación. La Ley 27/2011, de 1 de agosto, sobre actualización, adecuación y modernización del sistema de Seguridad Social establecía en su Disposición Adicional 26ª esta obligación y el derecho a la información de los ciudadanos. Son muchos los países de nuestro entorno que ya la envían. La importancia de esta información y la utilidad de la misma son incuestionables para que podamos reaccionar a tiempo, tomar conciencia de nuestra situación, entender qué tenemos que hacer y buscar el asesoramiento o consejo necesario para adoptar las medidas adecuadas.