Claves para afrontar
las finanzas personales

Manuel Zaera, subdirector general y director de Innovación de Nationale-Nederlanden

29 oct 2018 / 12:28 H.

    En un contexto de mayor concienciación social, el 1 de octubre de 2018 fue la fecha elegida por el Banco de España y la CNMV para celebrar el Día de la Educación Financiera. Un día que pone sobre la mesa una cuestión importante: ¿es necesario un Día Internacional de la Educación Financiera respaldado por la ONU? Y, de ella, se deriva una cuestión aún más relevante: ¿existe suficiente concienciación en torno a la importancia de una adecuada educación financiera?

    La última encuesta realizada por el Banco de España y la CNMV, en el año 2017, sobre este tema dice que apenas la mitad de los españoles mayores de 55 años tiene un producto de ahorro. Un dato preocupante si tenemos en cuenta la incertidumbre actual, y futura, que existe sobre cuál va a ser la evolución del arca de las pensiones. En este punto, se empieza a vislumbrar la importancia de la concienciación sobre educación financiera y su necesaria presencia en todas las etapas de la vida, tanto educativa, como profesional y personal.

    Un estudio internacional de la Universidad de Tilburg, en colaboración con Nationale-Nederlanden, sobre el comportamiento financiero de los consumidores, arroja que en España tan solo el 76 por ciento de las personas son conscientes de sus costes fijos mensuales. Asimismo, el nivel de estrés respecto a la gestión de las finanzas personales es elevado, como demuestra que el 42 por ciento de los españoles declare que es duro gestionar sus ingresos.

    Establecer prioridades y planificar

    Uno de los primeros pasos para adquirir la educación financiera necesaria en la vida consiste en establecer prioridades, es decir, hay que decidir el futuro deseado y cuál es el objetivo. ¿Cómo quiero vivir el día de mañana? ¿Dónde quiero estar? Son preguntas necesarias de cara a las pensiones. Tener claras las respuestas no siempre va a ser fácil, va a requerir un importante esfuerzo de autoconocimiento y reflexión, pero también será necesario para establecer el punto de partida.

    Un segundo paso consiste en conocer la cuenta de resultados mensual. Igual que cualquier empresa que quiera ser rentable debe ser consciente de cuáles son sus gastos e ingresos, así debe ocurrir con las finanzas personales. Después de saber cuál es el objetivo vital a los 65 y lo que éste implica, será necesario conocer el momento en el que nos encontramos y qué necesitamos para llegar a esa meta vital.

    El tercer aspecto consiste en ser previsor. Conociendo el punto de partida y la meta, dibujar el camino será el paso más significativo. Es el momento de tomar decisiones, de saber elegir. Y es que ser consciente de que las decisiones que se tomen hoy marcarán lo que seamos en el futuro, es un aspecto que todos deberíamos tener en mente.

    Ahora, es momento de establecer nuestras posibilidades de ahorro, es decir, ¿cuál es la cantidad que necesito ahorrar hoy para alcanzar mi objetivo mañana? En este punto también toca enfrentarse a ciertas decisiones. Afrontar, quizá, un cambio de vida en lo relativo a los hábitos de consumo; definir cuál es el mejor producto de ahorro para cada situación o si estoy dispuesto a asumir ciertos riesgos en favor de una mayor rentabilidad, son algunas de las posibilidades que se presentan. Asimismo, ayudarse de herramientas financieras pensadas para el ahorro también va a ser importante.

    Saber ser previsor hoy y tener un buen conocimiento del mercado financiero, así como de los productos que ofrece, va a ser fundamental para establecer la mejor fórmula en cada caso y momento de la vida.

    Igualmente, hay que tener en cuenta el factor tiempo. Existe una relación directamente proporcional entre tiempo y ahorro. Cuanto más se dilate la toma de decisión de empezar con un plan personal de ahorro con vistas al futuro ideal, más difícil será el día a día del ahorrador.

    Estar instruido en productos financieros, de ahorro o de inversión, así como saber gestionar de forma adecuada un presupuesto familiar resulta especialmente relevante en el momento en el que nos encontramos.

    Una cuestión de educación

    La situación político-económica del país, especialmente con la amplia incertidumbre existente en torno al sistema de pensiones, hace que el desarrollo del ahorro privado, con la educación financiera como base, sea un elemento de vital importancia para el futuro.

    Vivir al día en experiencias no implica hacerlo también en términos financieros. Tener una buena salud financiera y cierta planificación permitirá cumplir los objetivos a medio y largo plazo. Muchas personas creen que vivir el día a día implica no pensar en lo que deseamos para nuestro futuro. Sin embargo, llenar la cartera hoy de experiencias vitales es tan importante como asegurarse de que nuestra cartera económica será lo suficientemente amplia como para vivir como anhelamos dentro de 20 años.

    Para ello, no sólo es fundamental haber disfrutado de una buena educación financiera en distintos periodos y momentos de la vida, sino que quizá deberíamos pensar más allá y desarrollar herramientas y productos que aporten verdadero valor a aquellas personas que decidan disfrutar su vida hoy, sin olvidarse de lo que les queda por delante. No hay forma correcta o errónea de afrontar los años venideros, cada persona tiene su fórmula del éxito, y todas podrían ser válidas, siempre que prime la responsabilidad, el respeto y un cierto conocimiento. Al final, de un modo y otro, no deja de ser una cuestión de educación.